Treinta y cinco años después de que el gigante tumbado del Jardín del Túria se convirtiera en uno de los iconos más queridos de Valencia, la ciudad se prepara para despertar a un segundo Gulliver. Esta vez, sentado. La alcaldesa María José Catalá ha presentado este lunes el proyecto El Lilliput de Gulliver, un nuevo parque infantil temático que se construirá entre el Pont de les Arts y el Pont de los Glòries Valencianes, en los tramos 4 y 5 del Jardín del Túria, mucho más al norte que su célebre predecesor.
Un gigante que se puede habitar por dentro
La pieza central del conjunto es una escultura de 8,3 metros de altura en fibra de vidrio de alta densidad que representa a Gulliver en posición sedente, a diferencia del original —tumbado, con sus casi 70 metros de envergadura— que desde su inauguración el 29 de diciembre de 1990 ha sido escenario de juegos para varias generaciones de valencianos. La nueva figura actuará simultáneamente como escultura, infraestructura de juego e hito paisajístico, y podrá recorrerse tanto por el exterior como por el interior.
Y ahí reside quizá su mayor novedad: los niños y niñas podrán meterse literalmente dentro del gigante. La escultura incluye túneles interiores a través del cuerpo de la figura, redes y trepas para escalar, pasos elevados entre distintos niveles y múltiples toboganes integrados en la propia anatomía del personaje. Una experiencia que sus impulsores definen como vertical, inmersiva y tridimensional.
"Será una experiencia de juego vertical, inmersiva y tridimensional. Y alrededor de esta gran figura se desarrollará un conjunto de espacios inspirados en los viajes de Gulliver" - María José Catalá, alcaldesa de València
Un universo temático de 2.300 metros cuadrados
El área de juegos ocupará 2.300 metros cuadrados dentro de una parcela total de 6.700 metros cuadrados. Alrededor de la figura principal, el estudio de diseño Kiwi Playground ha proyectado un conjunto de piezas de menor escala que amplían el universo narrativo de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift: libros gigantes, torres, arquitecturas fantásticas y elementos defensivos como murallas y puertas, todos ellos inspirados en las ilustraciones clásicas de Lilliput. No se trata de elementos aislados, sino de un sistema unitario de juego temático y narrativo.
El proyecto se ubica en la zona norte del jardín, un área que históricamente ha contado con menos dotaciones lúdicas de referencia que el tramo sur, donde el Parque Gulliver original constituye un gran referente de València, siendo la zona infantil más visitada de la ciudad y uno de los principales atractivos para el turismo familiar desde hace más de tres décadas. El nuevo parque pretende equilibrar esa balanza y acercar el imaginario Gulliver a los vecinos de Les Tendetes y El Botànic, los barrios más próximos a la nueva ubicación.
El verde, intacto
Uno de los compromisos explícitos del proyecto es la preservación del arbolado existente. No se prevé ninguna tala, eliminación ni afección directa sobre la vegetación actual, y la propuesta conserva íntegramente la jardinería del entorno. La actuación se concibe, según el Ayuntamiento, no solo como una nueva dotación de juego, sino como una intervención de retorno social y urbano destinada a reforzar la red de espacios públicos de convivencia de la ciudad.
La alcaldesa trazó en la presentación una suerte de geografía imaginaria: un viaje de Gulliver a lo largo del eje verde del Jardín del Túria que comenzó hace más de 35 años con el gigante tumbado, continúa ahora con esta figura sentada en la zona norte y se completará en el futuro con un Barco de Gulliver previsto en el Parc de Desembocadura. Tres piezas, tres momentos del relato de Swift, distribuidos a lo largo del antiguo cauce del río.
Un acuerdo con el IVO como punto de partida
El proyecto no surge de la nada. El nuevo parque infantil Gulliver II es el resultado directo del convenio urbanístico formalizado entre el Ayuntamiento de València y la Fundación del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) para la ampliación del centro hospitalario. Un acuerdo entre instituciones que, como contraprestación urbana, devuelve a la ciudad un espacio público de juego en uno de sus pulmones verdes más valorados.
"Cada parque infantil es una inversión en bienestar, en convivencia y en calidad de vida, y El Lilliput de Gulliver nace de un acuerdo que devuelve valor a la ciudad" - María José Catalá, alcaldesa de València
En la presentación acompañaron a la alcaldesa la concejala de Parques y Jardines, Mónica Gil, el concejal de Urbanismo, Juan Giner, y representantes de Kiwi Playground y del IVO. El Gulliver original representa el preciso momento en el cual Gulliver acaba de llegar al país de Lilliput y ha sido atado por los liliputienses, una escena mítica que los valencianos llevan más de tres décadas convirtiendo en patio de recreo. Ahora, la ciudad amplía ese relato con un segundo capítulo: el mismo personaje, otra postura, otro rincón del río y, sobre todo, otra generación de niños a la espera de convertirse, aunque sea por un rato, en liliputienses.


