Ocho años en aulas prefabricadas. Eso es lo que llevan aguantando los alumnos del futuro CEIP Sant Àngel de la Guarda, instalados desde 2018 en módulos provisionales en la avenida de Gaspar Aguilar mientras esperaban un colegio definitivo. Ese colegio ya está en construcción, y el Ayuntamiento de València prevé que esté listo en julio de 2027. La visita de este jueves del concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, a las obras del nuevo centro ha dejado además una advertencia política de fondo: el municipio avanza, pero el Gobierno de España sigue sin mover una grúa en el mismo barrio.
Casi 10 millones de euros y 12.000 metros cuadrados para el nuevo colegio
El nuevo CEIP Sant Àngel de la Guarda se levanta en la calle de San Vicent Màrtir, dentro del ámbito A.4-2 del Parc Central de Enginyers, un espacio de desarrollo urbano que se proyecta como uno de los nuevos barrios de referencia de la ciudad. La actuación, gestionada por el Servicio de Proyectos Urbanos en el marco del Pla Edificant —el programa de la Generalitat Valenciana para la construcción y mejora de infraestructuras educativas—, supone una inversión pública de 9,97 millones de euros sobre una parcela de 11.994 metros cuadrados.
El programa del centro es amplio y pensado para dar respuesta a las necesidades de un barrio en crecimiento. El colegio contará con 30 unidades en total:
- 3 unidades de Educación Infantil de Primer Ciclo (0-3 años)
- 9 unidades de Educación Infantil de Segundo Ciclo
- 18 unidades de Educación Primaria
A eso se suma un comedor con capacidad para 300 comensales en dos turnos y un gimnasio que incluirá instalaciones de pilota valenciana —trinquet y galotxeta—, un guiño a la cultura deportiva de la Comunitat que pocas veces encuentra hueco en los proyectos escolares de nueva planta. La superficie construida total alcanzará los 6.600,87 metros cuadrados.
Las obras avanzan: cimentación y estructura, paso a paso
Las obras fueron adjudicadas a la empresa Citanias Obras y Servicios, S.L.U. y arrancaron el 5 de diciembre de 2025 con un plazo de ejecución de 18 meses. En este momento, los trabajos se centran en las fases de saneamiento, cimentación y estructura, los cimientos —literalmente— sobre los que se levantará el proyecto. Si los tiempos se cumplen, el centro estará terminado en julio de 2027 y podría abrir sus puertas en el curso 2027-2028. El contexto no es menor: el Pla Edificant ha elevado su inversión total en la Comunitat Valenciana hasta superar los 1.930 millones de euros, una cifra récord que refleja el ritmo al que se intenta recuperar décadas de infraestructura educativa pendiente.
La pulla al Gobierno: licencias concedidas, viviendas sin grúa
La visita de Giner no fue solo una inspección técnica. El concejal aprovechó para lanzar una crítica directa al Ejecutivo central, señalando el contraste entre la actividad municipal en el Parc d'Enginyers y la inacción estatal en la construcción de viviendas públicas en el mismo ámbito.
"La actividad del gobierno municipal en este ámbito contrasta con la inacción del Gobierno de España en la construcción de las viviendas públicas que lleva tantos años prometiendo pero para las que, de momento, no se ha puesto ni una grúa" - Juan Giner, concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias del Ayuntamiento de València
Giner recordó que el consistorio ya ha concedido en menos de dos meses la primera licencia de obras para que la promotora Casa47 pueda iniciar su proyecto, pero que sigue esperando que el Estado solicite licencia para las demás parcelas de las que es titular. Una crítica que, más allá del tono político, apunta a una realidad concreta: un barrio puede tener colegio antes de tener vecinos, lo que convierte al CEIP Sant Àngel de la Guarda en una apuesta anticipada por un futuro que todavía está por construirse.
Lo que sí es ya una realidad es que, cuando ese barrio llegue a completarse, sus familias no tendrán que improvisar. Después de ocho años de aulas prefabricadas, el nuevo centro escolar del Parc d'Enginyers será la prueba de que, a veces, la infraestructura llega antes que el barrio. Y eso, en una ciudad que ha crecido históricamente a trompicones, no es un detalle menor.


