Más de treinta años de lluvias, humedad y ciclos de calor y frío han dejado su huella en uno de los grandes iconos del deporte valenciano. El Ayuntamiento de València ha dado luz verde a la licitación de las obras de reparación de las filtraciones del Palau Velòdrom Lluís Puig, con un presupuesto base de 747.018,49 euros y un plazo de ejecución de apenas cuatro meses. La Junta de Gobierno Local tomó el acuerdo este viernes, abriendo así el procedimiento de adjudicación que permitirá, por fin, sellar las entradas de agua que llevan tiempo comprometiendo el estado del recinto.
Un pabellón nacido para un Mundial y curtido en grandes citas
El Palau Velòdrom Lluís Puig fue inaugurado en 1992 con motivo del Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista. Nació para acoger a los mejores velocistas del planeta sobre una pista de hormigón de 250 metros y desde entonces no ha dejado de ser uno de los espacios deportivos de referencia de la ciudad. Fue considerado en su momento el mejor y más moderno velódromo de Europa, además de una de las mayores instalaciones deportivas cubiertas, ya que la malla espacial que lo corona supera una hectárea de superficie. No es poca cosa para un recinto situado en la pedanía de Benimàmet, junto a Feria València, que hoy recibe a deportistas de todas las edades de lunes a domingo.
A lo largo de los años, el pabellón ha acogido eventos como el Campeonato Europeo de Atletismo en Pista Cubierta de 1998, el Europeo de Natación en pista corta de 2000 y el Mundial de Atletismo en Pista Cubierta de 2008. Una trayectoria brillante que, sin embargo, no ha eximido al edificio del desgaste inevitable del tiempo. Más de treinta años de historia pesan sobre sus cubiertas, y el agua ha encontrado la manera de recordarlo.
Qué se va a reparar exactamente
La intervención no es cosmética. La Concejalía de Deportes, en coordinación con la Fundación Deportiva Municipal, ha diseñado un proyecto técnico que ataca los puntos más vulnerables del edificio. En la cubierta de chapa grecada, los trabajos incluirán la revisión de sellados, solapes y puntos singulares, la sustitución de la tornillería deteriorada y la ejecución parcial de una solución de cubierta Deck. Pero quizás el cambio más visible sea la renovación completa de la cubierta y la fachada translúcidas, mediante la sustitución de todos los elementos de policarbonato.
La utilización diurna del recinto, sin iluminación artificial, está garantizada precisamente por los mil metros cuadrados de superficie translúcida que hay en la cubierta. Que esa zona esté deteriorada no es un detalle menor: afecta directamente a las condiciones de uso cotidiano del pabellón. Renovar esos paneles es, en la práctica, devolverle la luz natural al recinto.
El proyecto también contempla la mejora de las cubiertas planas perimetrales. En los bloques 4, 5 y 6 se retirarán el pavimento de terrazo suelto y el aislamiento existente, mientras que en el bloque 3 se acondicionará la superficie actual. Sobre todas ellas se instalará una nueva lámina impermeabilizante en los puntos definidos en el proyecto, reforzando así la protección frente a la humedad.
El proceso y los plazos
El proyecto básico y de ejecución fue aprobado el pasado 5 de junio, y la licitación de este viernes es el siguiente paso lógico en la cadena administrativa. Las empresas interesadas dispondrán de 21 días naturales para presentar sus ofertas por vía electrónica, a través del perfil de contratante del Ayuntamiento, en un procedimiento abierto simplificado. Una vez adjudicado el contrato, las obras deberán completarse en un máximo de cuatro meses.
No es la primera inversión reciente en el Palau. La Fundación Deportiva Municipal y la Concejalía de Deportes ya habían realizado una inversión previa de 651.905 euros para renovar toda la zona de suelo sintético por donde transitan y compiten las atletas. La reparación de las filtraciones es, por tanto, la segunda gran intervención en un periodo corto de tiempo, lo que dibuja un plan de renovación progresiva del recinto más ambicioso de lo que podría parecer a primera vista.
747.000 euros para impermeabilizar un pabellón que da servicio siete días a la semana puede sonar a cifra elevada, pero el coste de no actuar —daños estructurales, cierres parciales, pérdida de eventos internacionales— sería incomparablemente mayor. Para los miles de ciclistas, atletas y usuarios que cada semana entrenan bajo esa gran cubierta metálica, lo que está en juego es, sencillamente, poder seguir haciéndolo con garantías.


