València invierte 3 millones en tecnología para combatir el calor: un gemelo digital diseñará los nuevos espacios de confort climático de la ciudad

El proyecto 'València, ciudad resiliente' creará zonas de sombra y frescor en parques, colegios e instalaciones deportivas con fondos europeos.

Guardar

Un parque de Valencia
Un parque de Valencia
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

El calor ya no es solo una incomodidad estacional en València. Las olas de calor en la ciudad podrían ser tres veces más largas en 2050, y las temperaturas máximas podrían aumentar entre 3,3 y 4,2 grados en los próximos 25 años si no se toman medidas. Con ese horizonte encima de la mesa, el Ayuntamiento de València ha decidido actuar antes de que el problema se vuelva irreversible: destinar tres millones de euros a crear nuevos espacios de confort climático en la ciudad mediante soluciones innovadoras cofinanciadas con fondos europeos.

Un proyecto piloto que aspira a transformar la ciudad

El plan se articula bajo el nombre 'València, ciudad resiliente' y arrancará con intervenciones concretas en cinco puntos de la ciudad. Las primeras actuaciones tendrán lugar en el parque infantil Miguel Ángel Blanco, el nuevo parque infantil del trenecito junto al río, la plaza de Patraix, el patio del colegio Benimaclet y una instalación deportiva de Campanar. El objetivo es que todas estas intervenciones estén instaladas y en funcionamiento antes de que finalice 2027.

No se trata de colocar unos toldos y llamarlo innovación. La lógica del proyecto es más ambiciosa: probar en estos cinco espacios distintas soluciones tecnológicas para generar sombra, refrescar el ambiente y reducir el impacto del calor, y después replicar lo que funcione en otros puntos de la ciudad. Un laboratorio urbano a cielo abierto, en definitiva.

El efecto de isla de calor urbana intensifica las temperaturas en barrios densamente construidos, con abundancia de asfalto y escasez de vegetación. Las diferencias son llamativas: caminar en julio por zonas sin sombra y muy artificializadas puede parecer atravesar una plancha encendida. No es casualidad que algunos de los espacios elegidos se encuentren precisamente en barrios como Patraix, uno de los sectores de València que muestra temperaturas superficiales claramente superiores a zonas con renta más alta.

El gemelo digital: ensayar la ciudad antes de transformarla

La herramienta más singular del proyecto es, sin duda, el gemelo digital térmico de València. Se trata de una réplica virtual de la ciudad que permitirá localizar las principales islas de calor, analizar sus causas y simular el impacto de cada solución antes de ejecutarla físicamente. En la práctica, significa que las intervenciones no llegarán a los barrios de forma experimental e improvisada, sino respaldadas por datos y simulaciones previas que ayudarán a determinar qué funciona mejor en cada espacio concreto.

Es un salto cualitativo en la forma en que las ciudades se adaptan al cambio climático. Ya no basta con plantar árboles o instalar fuentes; ahora la planificación urbana incorpora capas de inteligencia digital para anticipar comportamientos térmicos y optimizar cada euro invertido.

"Queremos que la innovación sirva para resolver problemas reales y mejorar la vida de las personas, por eso damos un paso más en nuestra estrategia para conseguir una ciudad mejor preparada frente al calor" - Paula Llobet, concejala de Innovación, Tecnología, Agenda Digital y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València

Patios escolares, instalaciones deportivas y plazas: los más vulnerables, primero

La selección de los espacios no es arbitraria. Un parque infantil, un patio de colegio y una instalación deportiva comparten un denominador común: son lugares donde niños, jóvenes y vecinos pasan tiempo al aire libre precisamente en los momentos de mayor exposición al sol. La sucesión de olas de calor está transformando la relación de los ciudadanos con los espacios públicos, y los equipamientos de proximidad se han convertido en el primer frente de respuesta.

En el caso del colegio Benimaclet, la intervención irá más allá de la comunidad educativa. La renaturalización del patio persigue mejorar las condiciones térmicas tanto para el alumnado como para el conjunto del barrio, aprovechando que el espacio está abierto fuera del horario escolar. Un mismo patio, dos funciones: aula durante el día, refugio climático para el vecindario por las tardes.

La instalación deportiva de Campanar, por su parte, recibirá soluciones orientadas específicamente a quienes practican deporte al aire libre durante los episodios de calor extremo. La exposición al calor extremo afecta especialmente a quienes realizan esfuerzos físicos considerables, y se estima que con un aumento de 4 grados de temperatura, un trabajador puede perder al menos media jornada semanal. El deporte de barrio no es diferente.

Compra pública de innovación: la ciudad como cliente exigente

'València, ciudad resiliente' tiene también una dimensión económica que merece atención. El proyecto apuesta por la compra pública de innovación, un mecanismo por el cual la Administración no compra soluciones ya existentes en el mercado, sino que encarga el desarrollo de nuevas respuestas a retos concretos. Dicho de otro modo: el Ayuntamiento actúa como motor de innovación, no solo como usuario final.

"Por primera vez, València contará con presupuesto propio y capacidad real para desarrollar este tipo de contratación, de manera que la Administración pueda actuar como impulsora de soluciones innovadoras" - Paula Llobet, concejala de Innovación, Tecnología, Agenda Digital y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València

Según datos del propio Ayuntamiento, València cuenta ya con 200 zonas de sombra en instalaciones municipales y dispone de 41 refugios climáticos, con al menos uno en cada distrito. El nuevo proyecto no viene a sustituir esa red, sino a ir un paso más allá: donde antes había respuesta reactiva, ahora habrá diseño anticipado y tecnología de simulación. El reto ya no es evitar que las temperaturas suban, porque eso es ya una realidad, sino prepararse para vivir con ellas. Responder al calor extremo es, en última instancia, una oportunidad para redefinir el modelo urbano y hacerlo más humano, más verde y más resiliente. Con tres millones de euros, un gemelo digital y cinco espacios piloto, València intenta que esa redefinición empiece hoy, antes de que el verano deje de tener fin.