Una mujer corriendo. No escapando, sino eligiendo. Esa es la imagen que el Ayuntamiento de València ha decidido convertir en bronce para honrar a Icíar Bollaín, a su película La boda de Rosa y, sobre todo, a todas las mujeres que alguna vez tuvieron que parar el mundo para ponerse en el centro de su propia vida. La escultura, que representará a Rosa —el personaje interpretado por Candela Peña en la comedia dramática de 2020— se instalará en la plaza de América, junto al Puente de las Flores - Alcaldesa Rita Barberá, un enclave que el consistorio describe como un espacio "a caballo entre dos Valèncias, la histórica y la actual".
El anuncio lo realizó el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno, quien enmarcó este reconocimiento en la Ruta Escultórica de Personajes de películas y de obras literarias ambientadas en la ciudad, una iniciativa municipal que busca reivindicar València como escenario de ficción a través de los personajes que la han popularizado en el imaginario literario y cinematográfico. La pieza en bronce de Rosa corredora no será solo un monumento a un filme: será, según Moreno, un homenaje a Bollaín como directora, a Candela Peña como actriz y a "la lucha de tantas mujeres anónimas, como Rosa, por su emancipación".
Un doble reconocimiento que coincide en el tiempo
El momento no es casual. La Mostra de València-Cinema del Mediterrani, programada del 3 al 15 de noviembre, otorgará la Palmera de Honor de su 41ª edición a Icíar Bollaín, y la cineasta recibirá el galardón en la gala de clausura del festival, el 14 de noviembre, tras mantener previamente un encuentro con el público en La Filmoteca, entidad coorganizadora de una retrospectiva que permitirá recorrer su cinematografía.
El galardón reconoce a "una de las voces más sólidas, comprometidas y galardonadas del cine español contemporáneo", con una trayectoria marcada por su profundo compromiso social y una innata sensibilidad para retratar las desigualdades, el abuso de poder y las historias de mujeres que atraviesan nuestra sociedad.
El festival distinguirá a la directora, guionista y actriz por su trayectoria en el cine español y por el compromiso social que caracteriza buena parte de sus películas, especialmente aquellas centradas en las desigualdades, la violencia contra las mujeres y las relaciones de poder. Antes de la gala, Bollaín participará en un encuentro con el público en La Filmoteca, que colabora en la organización de una retrospectiva dedicada a su carrera, con siete largometrajes que abarcan desde su debut como directora en 1995 hasta uno de sus trabajos más recientes, estrenado en 2024.
"La entrega de la Palmera de Honor a Iciar Bollaín reconoce a una cineasta indispensable que ha sabido agitar conciencias y emocionar a partes iguales a través de la gran pantalla, sumado a su férreo compromiso con la igualdad de la mujer en la industria audiovisual." - Sara Mansanet, directora de la Mostra y subdirectora de Cinematografía y Audiovisuales del Palau de la Música de València
'La boda de Rosa': el filme que conquistó Valencia y los Goya
Dirigida en 2020, La boda de Rosa se presentó en el Festival de Málaga, donde obtuvo el Premio Especial del Jurado. Desde ahí, acumuló ocho nominaciones a los Premios Goya, alzándose con dos: mejor actriz de reparto para Nathalie Poza y mejor canción original para "Que no, que no", de Rozalén. Candela Peña, nominada a mejor actriz protagonista, recibió por este papel el Premio Platino y el Gaudí. Fue rodada principalmente en València y Benicàssim, con la participación de À Punt y el apoyo de l'Institut Valencià de Cultura, lo que convierte el vínculo entre la película y la ciudad en algo más que sentimental: es también institucional.
La trama gira en torno a una mujer de 45 años que ha vivido siempre al servicio de los demás. Trabaja en el departamento de vestuario de rodajes bajo las órdenes de una jefa que suele llevarse el mérito de su esfuerzo; en casa, ejerce de asistente emocional de su padre viudo, apoya los caóticos negocios de su hermano Armando, sobrelleva las crisis de su hermana Violeta y cuida a distancia de su hija Lidia. Un día, Rosa deja su trabajo, rompe con todos sus compromisos y decide mudarse a Benicàssim para reabrir el taller de costura de su madre y celebrar una boda consigo misma, un acto de autoafirmación que la película convierte en manifiesto sin aspavientos.
El estudioso Carlos Aimeur, autor del análisis de la ruta de personajes cinematográficos publicado por el Ayuntamiento en coedición con la editorial Sargantana, lo explica con precisión:
"La boda de Rosa forma parte del núcleo duro de la filmografía de Icíar Bollaín, centrada en la radiografía social y en el universo femenino. La película desmonta lo que la sociedad espera de las mujeres: la idea de que la realización de una mujer madura depende de encontrar pareja o de la abnegación familiar. En lugar de casarse con otro para 'completarse', Rosa se casa consigo misma para reivindicar su amor propio y su autonomía." - Carlos Aimeur, autor del estudio de la ruta de personajes cinematográficos
Dos geografías, una liberación
La película no solo habla de Rosa: habla de los lugares en los que Rosa vive y de cómo el espacio puede convertirse en metáfora. El relato se articula entre la ciudad de València —espacio del agobio, de las obligaciones y del ruido— y la costa de Benicàssim —espacio de la liberación y del reencuentro con una misma—. No es casualidad que la escultura conmemorativa se vaya a instalar en la plaza de América, ese punto de transición entre el centro histórico y la ciudad contemporánea, junto al Puente de las Flores. La pieza capturará a Rosa en plena carrera popular, imagen que condensa de forma casi perfecta el espíritu del filme: movimiento, elección, fuerza propia.
El certamen organizado por el Palau de la Música de València distinguirá así una trayectoria cinematográfica caracterizada por el compromiso social y la representación de cuestiones como las desigualdades, el abuso de poder y las historias de mujeres. Bollaín es conocida internacionalmente, sobre todo, por dirigir Te doy mis ojos, que ganó 7 premios Goya. Ahora, con una escultura próxima a instalarse en una plaza de València y una Palmera de Honor camino de sus manos, la ciudad le devuelve parte de lo que ella le dio: un retrato honesto, luminoso y sin concesiones de lo que significa vivir aquí, ser mujer aquí y, por fin, decidir aquí.

