València hace historia en los Gay Games XII: 10.200 deportistas, 19.000 medallas y hoteles al límite de su capacidad

La XII edición de los Gay Games cierra en València con récords de participación, 91,6% de ocupación hotelera y un despliegue sin precedentes de cultura valenciana.

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Gay Games 2026
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Durante nueve días, València dejó de ser simplemente una ciudad mediterránea para convertirse en la capital mundial del deporte y la diversidad. Los XII Gay Games cerraron el pasado sábado con una ceremonia en la Fonteta que puso el broche final a un evento histórico: más de 10.200 deportistas de 81 nacionalidades, 19.000 medallas repartidas y una ocupación hotelera del 91,6%, muy por encima de las previsiones iniciales. Para entender la magnitud de lo ocurrido basta con un solo dato comparativo: las dos ediciones anteriores, celebradas en Guadalajara y Hong Kong, reunieron a algo más de 2.600 y 2.400 participantes respectivamente. València multiplicó esa cifra por cuatro.

Un evento que superó todas las previsiones

La competición, disputada entre el 27 de junio y el 4 de julio, distribuyó sus disciplinas en 39 modalidades deportivas, dos de ellas de exhibición. En total se entregaron cerca de 9.000 medallas competitivas —de oro, plata y bronce— y más de 10.200 de participación. España, que firmó su récord histórico de presencia en este evento, se situó entre los cinco países con mayor representación y alcanzó su récord histórico de participación en los Gay Games, subiendo al podio en disciplinas tan variadas como el ajedrez, el vóley playa, el baloncesto, el atletismo, la natación, las aguas abiertas y las pruebas de 5K y 10K.

"València ha demostrado que es una ciudad abierta y perfectamente preparada para acoger grandes acontecimientos internacionales. Durante nueve días hemos sido la capital mundial del deporte y la diversidad, y lo hemos sido con mucho orgullo" - Rocío Gil, concejala de Igualdad y Deportes del Ayuntamiento de València

La ceremonia de apertura congregó a 13.500 personas en el estadio Ciutat de València, mientras que la clausura reunió a otras 7.000 en la Fonteta. Todo ello con el apoyo de 800 personas voluntarias que coordinaron la logística de un evento que, por primera vez en su historia, llegaba al Mediterráneo y se celebraba en una ciudad española.

Los hoteles, al límite: una cifra que dobla las estimaciones

Quizá el dato más elocuente del impacto económico no sea el número de medallas, sino el de las camas ocupadas. La Fundación Visit València cifró en un 91,6% la ocupación hotelera media durante las nueve noches del evento, un porcentaje que pulveriza la primera estimación oficial, que se situaba en el 76,1%. Los dos fines de semana concentraron los picos más altos: el primero rozó el 95,1% y el segundo alcanzó el 93,2%, mientras que la semana laboral promedió un 89,6%. La tarifa media por noche se situó en torno a los 173 euros, llegando a los 198 euros durante el primer fin de semana.

"Los esfuerzos realizados en la promoción de los Gay Games, que se remontan hasta hace más de un año con campañas y viajes alrededor del mundo, han conseguido superar todas las expectativas" - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València

El evento también atrajo a más de 180 periodistas acreditados de medios locales, nacionales e internacionales, y dejó su huella visual en la ciudad: más de 80 mupis publicitarios, cartelería en el aeropuerto de Manises y en la estación Joaquín Sorolla, y la fachada del Ayuntamiento iluminada toda la semana con los colores de la bandera arcoíris.

Un sello valenciano que conquistó al mundo

Si hay algo que distinguió esta edición de las anteriores fue la apuesta decidida por mostrar la cultura local. Los Gay Games no fueron solo competición: fueron también una ventana abierta a las tradiciones valencianas. Las ceremonias de apertura y clausura contaron con fuegos artificiales a cargo de la pirotecnia Vulcano —seña de identidad indiscutible de la ciudad—, y los grupos de folklore y danza valenciana acompañaron la entrada de las delegaciones internacionales en la inauguración. La dolçaina sonó en el minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del terremoto en Venezuela, y el Grup de Danses de Moncada interpretó el "Velatori de Tavernes" en el memorial moment.

El programa deportivo incluyó exhibiciones de colpbol en el Polideportivo de Natzaret y de pilota valenciana en el Trinquet de Pelayo. Las medallas entregadas a los deportistas fueron piezas falleras elaboradas por 1700 Indumentaria, con el acompañamiento musical de la Colla de Tabal i Dolçaina de la Junta Central Fallera. Pocos eventos internacionales logran esa fusión entre lo global y lo local con tanta naturalidad.

"El legado de los Gay Games consiste en que las personas del colectivo local y la ciudadanía descubran y se enamoren del evento y sus valores, pero también gente de todo el mundo aprenda a jugar a pilota y a colpbol" - Jon Landa, miembro de la organización de GGVLC2026

Cultura y visibilidad, más allá del podio

El meeting point instalado en el Tramo III del Jardín del Turia funcionó como el corazón social del evento, acumulando 18.000 visitas a lo largo de la semana. Allí tuvieron lugar las "Charlas Orgullosas", un ciclo de actividades de sensibilización y visibilización que convirtió el espacio verde más largo de Europa en un foro abierto sobre diversidad e inclusión. El festival de cine queer "Pride in Motion" reunió por su parte a alrededor de 240 personas.

"Los Gay Games XII en València han superado todas las expectativas y se han consolidado como un evento deportivo, cultural y social que ha convertido a nuestra ciudad en un referente internacional de la diversidad, la inclusión y el respeto" - Juan Velasco, presidente de AVEGAL (Asociación de empresas y profesionales para lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de la Comunitat Valenciana)

Varias instalaciones municipales fueron mejoradas para la ocasión, y esas obras no desaparecerán cuando se apaguen las luces del evento: se quedarán para el uso cotidiano de los vecinos. Lo que ocurrió estos días en València no fue solo un festival de deporte e inclusión, sino también una inversión en la ciudad que seguirá dando frutos cuando los últimos participantes hayan cogido el avión de vuelta a casa. La próxima edición de los Gay Games tendrá lugar dentro de cuatro años, y València acaba de dejar el listón muy alto.