València dice adiós a la Fundación València Activa: el Patronato sella su disolución definitiva tras un año de proceso

El Patronato aprueba el cierre definitivo de la Fundación València Activa, cuyas funciones pasan a los servicios municipales de Empleo y Emprendimiento.

Guardar

Cierre de Fundació València Activa
Cierre de Fundació València Activa

El 11 de junio de 2026, a las 11:37 horas, la Fundación València Activa dejó de existir oficialmente. Con ese punto exacto en el calendario, el Patronato de la entidad aprobó su disolución definitiva, poniendo fin a una estructura que llevaba más de un año en proceso de liquidación y que, según sus propios responsables municipales, duplicaba funciones que los servicios del Ayuntamiento ya podían asumir directamente. Un cierre que sus impulsores presentan como una victoria de la eficiencia administrativa, aunque el contexto en el que nació la decisión es bastante más turbulento.

Un año de proceso, un compromiso de legislatura

Fue en mayo de 2025 cuando el concejal de Empleo y Emprendimiento, José Gosálbez, vicepresidente de la fundación y responsable político del área, elevó a la Junta de Gobierno Local una moción para iniciar la extinción de la entidad. El argumento central era que la Fundación València Activa desarrollaba funciones propias de un servicio público de empleo sin ser un ente instrumental válido, y que no generaba ingresos propios, dependiendo íntegramente de subvenciones públicas mientras actuaba como una estructura paralela a los servicios municipales existentes. Dicho de otro modo: se pagaba dos veces por hacer lo mismo.

Desde ese momento, el Ayuntamiento de València, en el Pleno celebrado el 2 de octubre de 2025, acordó asumir las competencias y los servicios que hasta entonces ofrecía la Fundación, tras la decisión del Patronato del pasado 30 de junio de proceder a su disolución y liquidación. La aprobación definitiva del 11 de junio de 2026 culmina ese proceso, con la firma de los representantes del Ayuntamiento de València, UGT y la CEV.

"La aprobación supone el cumplimiento de un compromiso adquirido al inicio de la legislatura. Nuestro objetivo era racionalizar la estructura municipal, eliminar duplicidades y garantizar una gestión más eficiente de los recursos públicos. Hoy damos un paso importante en esa dirección." - José Gosálbez, concejal de Empleo y Emprendimiento del Ayuntamiento de València

Qué era y qué hacía València Activa

València Activa era un instrumento del Ayuntamiento de València que contaba con la participación de los agentes económicos y sociales más representativos, y tenía la misión de impulsar y coordinar las políticas de empleo y desarrollo económico local en la ciudad. Entre sus servicios figuraban una agencia de colocación gratuita, viveros de empresa para emprendedores, programas de formación, puntos de atención al emprendedor y los Premios València Emprén, que reconocían anualmente los proyectos empresariales más destacados de la ciudad.

Nada de eso desaparece. Esta nueva etapa supone la gestión directa por parte del Ayuntamiento, a través del Servicio de Empleo y Formación y del Servicio de Emprendimiento, garantizando la continuidad de los programas y servicios prestados hasta el momento. Es decir, el ciudadano que antes llamaba a la fundación ahora llamará a la concejalía. El servicio continúa; cambia quién lo gestiona y bajo qué paraguas.

La sombra de los escándalos y el relato del "chiringuito"

El contexto político en el que nació la decisión de cerrar la fundación no es precisamente neutro. La entidad municipal se había visto inmersa en un posible caso de corrupción, que empezó con el presunto amaño de un contrato con Imedes, y a raíz del cual se destaparon varios contratos sospechosos con empresas relacionadas con el empresario José Parés y otros contratos de patrocinio que los grupos de la oposición llevaron a la Fiscalía. Tras esas denuncias, la Fiscalía Anticorrupción decidió incoar diligencias de investigación contra el exconcejal Juan Manuel Badenas, predecesor de Gosálbez al frente del área, por presuntos delitos de malversación, prevaricación, fraude y falsedad documental por supuestas irregularidades en el ente.

Gosálbez siempre negó que el cierre fuera una reacción a esos escándalos, aunque los tiempos hablan por sí solos. A preguntas de la prensa, el edil insistió en que no era "un calentón de un momento", sino una decisión adoptada tras casi veinte meses en el gobierno de la ciudad, con el claro objetivo de evitar una duplicidad que, a su juicio, no tenía ningún sentido. El relato oficial siempre apuntó a la racionalización. El relato crítico, a tapar los agujeros de una gestión anterior.

"No vamos a pagar con dinero público un chiringuito duplicado, opaco e ineficaz. Apostamos por una administración más sencilla, más transparente y más eficaz, donde cada euro se destine directamente a mejorar los servicios que reciben los valencianos." - José Gosálbez, concejal de Empleo y Emprendimiento del Ayuntamiento de València

Los trabajadores, intactos en el cambio

Uno de los aspectos más sensibles de cualquier proceso de disolución es el humano. En la fundación había 24 empleados, de los cuales 21 se incorporaron al Ayuntamiento. Gosálbez fue explícito al respecto en el acto de cierre, reconociendo la labor del personal y dejando claro que su integración en los servicios municipales no era una concesión, sino una continuidad lógica. "Ellos nunca fueron el problema", afirmó el concejal, en una frase que, entre líneas, apunta a quién sí lo fue.

Con esta disolución, València se suma a una tendencia que varias administraciones españolas han seguido en los últimos años: la revisión crítica de sus fundaciones y entes instrumentales, muchas veces creados en épocas de bonanza para dotar de agilidad a la gestión pública, pero que con el tiempo se convirtieron en estructuras paralelas de difícil control. El compromiso municipal es reforzar y ampliar las acciones destinadas a mejorar las oportunidades de empleo, impulsar la formación y fomentar la creación y consolidación de empresas, contribuyendo así al fortalecimiento del tejido económico y social de la ciudad. La pregunta que queda en el aire es si ese propósito se sostiene mejor desde una concejalía que desde una fundación, o si la eficiencia prometida acabará siendo tan visible para el ciudadano de a pie como el cierre que hoy la justifica.