Valencia devuelve la vida al puente 'El Jamonero': así fue la intervención más ambiciosa en la estructura de Calatrava desde su inauguración

El Ayuntamiento finaliza los trabajos de mantenimiento del Pont de l'Assut de l'Or, el icónico puente de Valencia, tras detectar corrosión y fisuras en 2025.

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La Ciudad de las Artes y las Ciencias
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Más de 110 días de trabajo nocturno, alpinistas suspendidos a 125 metros de altura y plataformas elevadoras de hasta 80 metros. Así ha sido la intervención más ambiciosa que ha vivido el Pont de l'Assut de l'Or desde su inauguración el 11 de diciembre de 2008. El Ayuntamiento de València ha finalizado esta semana las obras de reparación y mantenimiento del puente atirantado que cruza el Jardín del Túria a la altura de la Ciutat de les Arts i les Ciències, un símbolo de la ciudad moderna que los valencianos conocen, con más cariño que rigor, como "el Jamonero".

Una revisión que no podía esperar más

El detonante fue una inspección municipal realizada en 2025 que detectó problemas de corrosión, fisuras y blandones en distintos puntos de la estructura. No era un aviso menor: llevaba años sin someterse a una reparación de envergadura. Una infraestructura que cada día soporta un tráfico considerable y que supera los 117 metros de altura sobre el tablero no puede permitirse que el tiempo actúe en silencio sobre su acero.

Los trabajos, adjudicados a la empresa Pavasal e iniciados en mayo, se han desarrollado siempre en horario nocturno —con el puente cerrado al tráfico en ambos sentidos entre las 22.00 y las 6.30 horas— para no alterar la circulación habitual durante el día. Una decisión que tiene tanto de logística como de pragmatismo: interrumpir el tráfico de uno de los pasos más importantes del sureste de Valencia habría tenido un impacto inmediato en miles de desplazamientos diarios.

Trabajos a pie de pilón y a 125 metros de altura

La complejidad técnica de la intervención obligó a combinar medios de trabajo muy distintos. El pilón, fabricado en acero S460N con una directriz curvilínea que se desploma unos 60 metros hacia el sur, fue limpiado, saneado y repintado mediante plataformas elevadoras que alcanzaron los 80 metros. A partir de ahí, el relevo lo tomaron los alpinistas, que trabajaron hasta la cota de 125 metros para completar el repintado de las placas de anclaje del mástil. Una imagen que, vista desde el suelo, debió resultar tan llamativa como la propia arquitectura del puente.

En los tirantes —los 29 cables principales más los cuatro de retenida que le dan ese perfil de arpa característica— personal especializado inspeccionó los cables y repintó tanto los propios tirantes como sus capots y elementos de protección. En los estribos se eliminaron humedades, se limpiaron los paramentos de hormigón, se inspeccionaron los aparatos de apoyo del estribo sur y se sustituyeron las tapas y los marcos de acceso a los topes sísmicos.

Los trabajos abarcaron también el interior de la estructura: se reparó el sistema de drenaje del tablero, se limpiaron los colectores de pluviales, se protegieron las zonas de apoyo frente a las entradas de agua y se repararon puntos de corrosión en el cajón metálico que forma el nervio central del puente. Además, se revisaron e homologaron los dispositivos de rescate del sistema anticaída ubicados en el interior del pilón.

Cumplir con el cielo: nueva señalización aeronáutica

Hay un detalle que pasa desapercibido para la mayoría de quienes cruzan el puente a diario, pero que tiene implicaciones directas con la seguridad aérea. Al superar los 100 metros de altura, el Pont de l'Assut de l'Or está sujeto a la normativa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) en materia de servidumbre aeronáutica, lo que obliga a mantener un sistema de balizamiento activo y homologado. El Ayuntamiento ha aprovechado las obras para renovar por completo estas balizas, distribuidas en cuatro niveles a lo largo del pilón: a 31,80, 63,60, 95,40 y 127,20 metros, con señalización diurna de luz blanca y nocturna de luz roja en las caras este y oeste.

"Actuaciones de mantenimiento como esta son las que garantizan que nuestras grandes infraestructuras sigan siendo seguras y duraderas para el conjunto de la ciudad" - Juan Giner, concejal de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de València

El puente que vale más de lo que pesa

El Pont de l'Assut de l'Or es un puente atirantado de un solo pilón situado en la Ciutat de les Arts i les Ciències de València, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Santiago Calatrava. Su nombre en valenciano hace referencia a una antigua presa que existía en la zona. Salvo los estribos, de hormigón, la estructura es completamente metálica: 324 metros de longitud total, un pilón que alcanza los 117 metros sobre el tablero y un vano principal de unos 150 metros libres con un plano único de tirantes en el centro de la sección.

Se estima que unos 70.000 vehículos cruzan el puente cada día , lo que convierte su mantenimiento no solo en una cuestión de imagen, sino de funcionalidad urbana real. El Pont de l'Assut de l'Or es percibido como uno de los iconos de la Valencia contemporánea y un ejemplo claro del estilo de Calatrava. Mantenerlo en perfectas condiciones no es solo una obligación técnica: es también una forma de preservar la identidad visual de una ciudad que lleva décadas construyendo su futuro sobre el cauce seco del río Túria.