Cuando llega noviembre, las calles del centro de València se transforman en un espectáculo de luz. Pero no todos los barrios han disfrutado por igual de ese ambiente. El Ayuntamiento de València ha decidido cambiar eso, y lo hace con un cheque extra de 600.000 euros que eleva el presupuesto total de iluminación festiva hasta los 4,12 millones de euros. La Junta de Gobierno Local aprobó este jueves la modificación del contrato de iluminación ornamental para Navidad, Reyes Magos y Fallas, con el objetivo de que la decoración luminosa llegue a más rincones de la ciudad.
Más luz para más calles: el reparto del gasto
El contrato vigente, adjudicado a Iluminaciones Just 2024, Unión Temporal de Empresas, era un acuerdo plurianual para el período 2024-2027 que contemplaba una dotación anual de 1,17 millones de euros, incluyendo 60.000 euros destinados a Fallas. Con la ampliación aprobada, el presupuesto anual escalará hasta los 1,4 millones de euros por campaña, repartidos en dos tramos iguales: 300.000 euros adicionales para la Navidad de 2026 y otros 300.000 euros para la de 2027. La modificación tendrá efectos desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 25 de marzo de 2028, sin alterar la fecha de finalización de la prórroga ya aprobada.
Para entender la magnitud del cambio, basta con mirar atrás. Según recordó el portavoz del gobierno local, cuando Joan Ribó presidía el Ayuntamiento la inversión en luces de Navidad era de 390.000 euros, frente a los 1,4 millones que se destinarán este año, lo que supone un incremento de alrededor del 250%. Una diferencia que refleja una apuesta política clara, aunque también invita a preguntarse si más gasto implica necesariamente más ciudad iluminada o simplemente más cara.
Qué incluye la ampliación
La modificación no se limita a encender más bombillas. La ampliación contempla la implantación de nuevos elementos para la campaña de Navidad y Reyes 2026-2027, su conservación y mantenimiento, así como las prestaciones vinculadas a las siguientes campañas navideñas y las actuaciones de iluminación previstas para las Fallas de 2027 y 2028. En la práctica, se trata de una inversión que se proyecta más allá de las fiestas de este invierno y que pretende consolidar un modelo de ornamentación festiva con mayor alcance geográfico y continuidad temporal.
La decisión mantiene la línea de refuerzo de la decoración navideña en los barrios y pedanías de València desarrollada durante los últimos años. La novedad, sin embargo, es que ahora el compromiso queda blindado contractualmente y con una dotación económica significativamente superior.
La voz política detrás de las luces
"La Navidad se viva y se disfrute en más calles y espacios de nuestra ciudad y fomentar así un incremento de las compras" - Julia Climent, concejala de Recursos Humanos y Técnicos del Ayuntamiento de València
La concejala fue también clara al señalar el doble objetivo de la medida: lo festivo y lo económico. La iluminación navideña no es solo una cuestión de ambiente; es también un instrumento para dinamizar el comercio local durante la mayor campaña de consumo del año. Que una administración pública reconozca abiertamente que gasta en luces para que la gente compre más es, cuando menos, una declaración de intenciones poco habitual.
La concejala subrayó que "esta ampliación permite reforzar la decoración ornamental e incorporar nuevos elementos, con la intención de que el ambiente navideño tenga una presencia cada vez más amplia y llegue a un mayor número de valencianos". Una promesa que, a partir del 1 de noviembre, comenzará a medirse en arcos luminosos, árboles y guirnaldas instalados allí donde antes no llegaban. Para muchos vecinos de los barrios periféricos, esta Navidad podría ser, por primera vez, tan brillante como la del centro.

