No todos los adolescentes parten del mismo punto cuando se enfrentan a las drogas. Algunos llevan a sus espaldas una historia de fracaso escolar, familias desestructuradas o entornos sociales que normalizan el consumo. Para ellos, los programas de prevención generalistas a menudo llegan demasiado tarde o demasiado lejos. El Ayuntamiento de València ha dado un paso concreto en esa dirección: la Junta de Gobierno Local aprobó este viernes el pago de 23.287,50 euros a la Fundación Arzobispo Miquel Roca-Proyecto Hombre para el desarrollo del programa de prevención selectiva 'Rompecabezas', destinado a jóvenes en situación de especial vulnerabilidad durante el curso escolar 2025-2026.
Una subvención por tramos para un problema urgente
La cantidad aprobada representa el 75% de la subvención total, que asciende a 31.050 euros, y corresponde al primer libramiento del pago. El portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, fue el encargado de anunciarlo y de subrayar la importancia de intervenir de forma temprana con el alumnado más expuesto. No es un gesto simbólico: el programa beneficiará a alrededor de 700 alumnos y alumnas de Formación Profesional Básica, a través de 414 sesiones repartidas a lo largo del presente curso en 13 centros escolares del municipio.
"Desde el Ayuntamiento de València seguimos apostando por la prevención como la herramienta más eficaz frente a las adicciones. Programas como 'Rompecabezas' permiten llegar a los jóvenes en los espacios donde más apoyo necesitan, ayudándoles a tomar decisiones saludables y fortaleciendo su bienestar emocional" - Marta Torrado, concejala de Servicios Sociales y Mayores del Ayuntamiento de València
¿Qué significa exactamente "prevención selectiva"?
La expresión puede sonar técnica, pero la idea detrás es bastante intuitiva. No se trata de hablarle de drogas a toda una clase por igual, ni tampoco de intervenir cuando el problema ya está instalado. La prevención selectiva se dirige a adolescentes y jóvenes que tienen mayor riesgo de desarrollar conductas adictivas por factores de su entorno personal, familiar, educativo, laboral o relacional, como la dificultad de adaptación o la pertenencia a una familia desestructurada. Es, en definitiva, una intervención que mira a la persona antes de mirar al síntoma.
El perfil de destinatario suele tener entre 13 y 21 años, con dificultades de adaptación en el ámbito educativo o experiencias de fracaso escolar previas, y con frecuencia proviene de familias con un importante grado de desestructuración o con dificultades de integración laboral. En el caso valenciano, el programa se ha centrado específicamente en centros de Formación Profesional Básica, una etapa que concentra a parte del alumnado con mayor riesgo de exclusión social.
Seis módulos para armar un puzzle vital
El nombre del programa no es casual. Como un rompecabezas, la intervención trabaja por piezas que, unidas, forman una imagen más completa del bienestar del joven. Las sesiones se organizan en seis módulos —introductorio, gestión emocional, estrategias cognitivas, interacción social, ocio y tiempo libre e información sobre drogas—, compuestos por actividades flexibles que se desarrollan en una franja de entre 12 y 24 sesiones.
Lo que distingue a 'Rompecabezas' de otros enfoques es su voluntad de rodear al joven, no solo de hablarle. El programa contempla la implicación de docentes y educadores como agentes preventivos activos, así como grupos de apoyo para familias. Los programas de prevención selectiva de Proyecto Hombre son aplicados en los ámbitos escolar, familiar y pre-laboral , lo que garantiza que ninguna de las patas del entorno quede fuera del foco.
'Rompecabezas', una pieza más en la estrategia municipal
La apuesta de València por este programa no es un hecho aislado. 'Rompecabezas' se suma a otras iniciativas impulsadas desde el Servicio de Adicciones, como Ludens, centrado en la prevención del juego patológico; Gamer, enfocado al uso problemático de videojuegos; o Astrolabio, dirigido a la prevención del consumo de sustancias, todas ellas parte de una estrategia municipal integral para promover hábitos de vida saludables entre la juventud.
A nivel nacional, en 2023, Proyecto Hombre alcanzó a más de 133.248 jóvenes, familiares y educadores a través de sus programas de prevención , lo que da una idea de la escala a la que opera esta red y del impacto acumulado de intervenciones que, ciudad a ciudad, buscan construir ese mismo puzzle que el programa lleva por nombre. En un momento en que las adicciones entre adolescentes se diversifican —del alcohol y el cannabis a las pantallas y el juego online—, apostar por llegar antes que el problema sigue siendo, quizás, la estrategia más sensata que puede adoptar una administración local.


