El Ayuntamiento de València ha dado un paso concreto para que algunos de los jóvenes más vulnerables de la ciudad tengan una segunda oportunidad. La Junta de Gobierno Local ha aprobado un convenio de cuatro años con la asociación Iniciatives Solidàries para desarrollar itinerarios de inserción educativa, formativa y sociolaboral dirigidos a menores y jóvenes en riesgo o exclusión social. El acuerdo contempla una aportación municipal total de 400.000 euros, distribuida en 100.000 euros anuales, condicionada a la existencia de crédito presupuestario en cada ejercicio.
Formación real para vidas reales
No se trata de talleres genéricos ni de cursos de relleno. El programa apuesta por itinerarios individualizados que abordan desde la formación profesional adaptada hasta la educación compensatoria, pasando por el desarrollo de competencias psicosociales básicas. El objetivo es claro: que un joven que hoy no tiene trabajo ni titulación pueda acceder a su primera inserción laboral con herramientas reales.
Entre las líneas de actuación financiadas figuran la formación profesional específica, la orientación y el asesoramiento laboral, el desarrollo de la competencia social, y un elemento que puede parecer menor pero que marca diferencias en el mercado de trabajo: el apoyo para la obtención del permiso de conducir tipo B. En muchos sectores productivos, ese carné no es un complemento, sino un requisito indispensable para conseguir empleo.
"Este convenio refuerza el compromiso del Ayuntamiento de València con las políticas de inclusión social y con la generación de oportunidades reales para jóvenes que encuentran más dificultades en su acceso a la formación y al empleo" - Juan Carlos Caballero, portavoz y concejal del gobierno local del Ayuntamiento de València
Una entidad con más de treinta años de trabajo en los barrios
Iniciatives Solidàries lleva trabajando desde 1993 con el objetivo de contribuir al bienestar social de la comunidad, previniendo situaciones de exclusión social en sectores especialmente desfavorecidos. No es una organización recién llegada al problema: surgió de la iniciativa de un grupo de personas sensibilizadas por la situación de exclusión de jóvenes desfavorecidos en la ciudad de Valencia. Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en una referencia del tercer sector valenciano.
La asociación fue declarada entidad de utilidad pública en 2009 y reconocida como Escuela de Segunda Oportunidad en 2017, un modelo pedagógico europeo diseñado específicamente para quienes el sistema educativo convencional dejó atrás. La entidad cuenta con tres centros en la ciudad de Valencia, en los barrios de Torrefiel, Benimàmet y Tres Forques. Tres barrios, tres puntos de atención en zonas donde la necesidad se concentra.
Para desarrollar su misión, la asociación interviene desde la formación integral, desarrollando itinerarios de inserción educativa, formativa y sociolaboral individualizados, atendiendo a las necesidades y dificultades de cada persona, con incidencia en protección de menores, educación básica, formación profesional, competencia personal e interpersonal, y orientación sociolaboral.
Coordinación con los servicios sociales municipales
El convenio no funciona de forma aislada. La colaboración se desarrollará de manera coordinada con los servicios sociales municipales de atención primaria y específica, que actuarán como puerta de entrada al programa: podrán derivar a aquellas personas que cumplan los criterios técnicos establecidos. La entidad tiene capacidad para atender a 250 personas repartidas en sus distintos centros, y desde ellos coordina actuaciones en colaboración con los Centros Municipales de Servicios Sociales de cada zona.
El Ayuntamiento, por su parte, asumirá el seguimiento y la evaluación de las actuaciones junto con la entidad. No es dinero que se transfiere y desaparece: hay un mecanismo de control y rendición de cuentas que acompaña cada euro invertido.
Una apuesta estructural, no puntual
Que el convenio tenga una duración de cuatro años no es un detalle menor. En materia de inclusión social, la continuidad importa tanto como el presupuesto. Iniciatives Solidàries lleva tres décadas creando espacios educativos y formativos que facilitan una mejora de la empleabilidad de personas jóvenes en situación de exclusión social, mediante el diseño conjunto de itinerarios de acompañamiento y el entrenamiento de habilidades sociales. Ese trabajo acumulado, barrio a barrio, joven a joven, es difícil de replicar sin estabilidad institucional.
La inclusión social no se construye con intervenciones puntuales. Se construye con estructuras que permanecen en el tiempo, con profesionales que conocen a las familias, con programas que permiten equivocarse y volver a intentarlo. El acuerdo aprobado por la Junta de Gobierno Local apunta precisamente en esa dirección: no una ayuda de emergencia, sino una alianza sostenida entre la administración y el tejido asociativo especializado, orientada a abrir puertas donde, para muchos jóvenes, llevan demasiado tiempo cerradas.

