El barrio valenciano de Penya-roja lleva años pidiendo lo que casi cualquier vecindario da por hecho: un centro de salud propio. Este jueves, ese horizonte se acerca un paso más. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha aprobado la resolución favorable de la evaluación ambiental y territorial estratégica necesaria para cambiar la calificación urbanística de una parcela municipal, que pasará de uso educativo a uso sanitario. Un trámite que, sobre el papel, puede sonar burocrático, pero que en la práctica abre la puerta a que miles de residentes del distrito de Camins al Grau dejen de depender en exclusiva de un centro de salud que, desde hace tiempo, acusa el peso de demasiados pacientes.
Un centro de salud para descomprimir Trafalgar
El Centro de Salud de Trafalgar es el gran damnificado de la falta de infraestructuras sanitarias en la zona. Su zona básica de salud integra los barrios de la Creu del Grau, Camí Fondo y Penyaroja, con una población cercana a las 40.000 personas, para los que el centro dispone únicamente de 14 médicos de familia y 5 especialistas en pediatría. Los propios sindicatos y trabajadores del centro denunciaron, mucho antes de la pandemia, que la media de pacientes diarios por médico alcanza los 45, siendo una de las medias más altas de la ciudad. No es un problema nuevo, sino una herida abierta que la vecindad lleva reclamando que se cierre desde hace lustros.
El nuevo equipamiento sanitario de Penya-roja está llamado a ser la válvula de escape de ese colapso. La modificación aprobada hoy concluye que el cambio de calificación de la parcela no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente, lo que permite continuar con la tramitación urbanística necesaria para destinar el suelo al futuro centro. El proyecto, además, no surge de la nada: responde a una demanda histórica del vecindario que durante años ha visto cómo sus peticiones se acumulaban en cajones administrativos.
Once consultas, rehabilitación y atención maternal: así será el nuevo centro
El equipamiento ya cuenta con un plan funcional definido por la Conselleria de Sanidad, lo que indica que la planificación clínica está avanzada. Las instalaciones previstas incluyen:
- Ocho consultas de Medicina de Familia y tres de Pediatría
- Área de Rehabilitación con gimnasio
- Área Maternal, Trabajo Social y Extracciones
- Servicios generales y zonas administrativas
No es un ambulatorio de mínimos. Es una infraestructura pensada para dar cobertura integral a una población que hasta ahora ha tenido que resolver en Trafalgar necesidades que van mucho más allá de una consulta rutinaria.
La parcela: un equilibrio entre sanidad y educación
La solución urbanística adoptada no ha sido sencilla. La parcela, situada entre el camí de Penya-roja y el paseo de la Alameda, estaba originalmente calificada en su totalidad como suelo educativo. Ahí residía el principal nudo: transformarla implicaba el riesgo de mermar la reserva de suelo escolar del barrio, algo que la Conselleria de Educación no estaba dispuesta a permitir. La respuesta fue una reordenación quirúrgica del espacio.
De los metros disponibles, 2.050 se destinarán al futuro centro de salud, 4.500 se mantienen como suelo educativo —respetando así la reserva exigida— y el resto se reordena como espacio peatonal. Una solución que, en principio, no roba a Pedro para darle a Pablo: sanidad y educación conviven en la misma parcela sin que ninguna salga perdiendo.
Un distrito que gana peso sanitario
El proyecto no se entiende de forma aislada. Forma parte de una ampliación más ambiciosa del Departamento de Salud Clínico-Malvarrosa, que pasará de 16 a 19 zonas básicas de salud con la incorporación de tres nuevos centros: Penya-roja, Antonio Suárez y Alfahuir. Es decir, un rediseño estructural de la atención primaria en un área de la ciudad que históricamente ha estado infradotada respecto a otras zonas de València.
Queda aún camino por recorrer —la tramitación urbanística debe seguir su curso antes de que las obras puedan planificarse— pero la aprobación de este trámite ambiental es, en términos prácticos, el primer semáforo en verde de un proceso que los vecinos de Penya-roja llevan esperando demasiado tiempo. Cuando abra sus puertas, lo que hoy es una parcela sin uso claro será el lugar al que acudan a que les tomen la tensión, a llevar a sus hijos al pediatra o a recuperarse de una lesión. A veces, el urbanismo es también una forma de cuidar a las personas.


