Había que hacer algo que estuviera a la altura de las circunstancias. Y el Ayuntamiento de València eligió la distinción más alta de su historia para hacerlo. Por primera vez desde su fundación, la ciudad entregó su Medalla de Honor, y lo hizo al pueblo de Ceuta, en un acto solemne de Honores y Distinciones 2026 celebrado este lunes como antesala del 9 d'Octubre, Día de la Comunitat Valenciana. El gesto no era menor: se trataba de reconocer públicamente, con el máximo símbolo institucional disponible, a una ciudad española que lleva semanas intentando recuperar la normalidad tras una de las mayores crisis en la historia de sus fronteras.
Una crisis sin precedentes en la frontera sur de España
Para entender el peso de este reconocimiento hay que volver a los días 30 y 31 de julio de 2026. En esas fechas se desencadenó una crisis migratoria de escala inédita: decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, con el Gobierno español estimando en torno a 72.000 las entradas irregulares registradas en esas 48 horas, convirtiéndose en el episodio más masivo en la frontera hispano-marroquí desde la crisis de 2021. Una ciudad de apenas 83.000 habitantes recibió en un solo día a unas 80.000 personas en lo que fue la mayor entrada masiva registrada en una frontera española. Semanas después, más de 10.000 personas seguían en la ciudad, repartidas en asentamientos improvisados en playas, montes y viviendas ajenas.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, lo describió sin rodeos desde el estrado del acto valenciano: "Los días 30 y 31 de julio cerca de 100.000 personas fueron utilizadas para vulnerar nuestra frontera, para vulnerar nuestra integridad territorial, que es la de toda España. Una invasión que ha traído consecuencias gravísimas." Y añadió que Ceuta "vive una situación absolutamente límite y alejada de la normalidad".
El abrazo de València a los "caballas"
La alcaldesa de València, María José Catalá, tomó la palabra con una mezcla de firmeza política y emoción contenida. Dirigiéndose directamente a Vivas, le trasladó "todo el cariño del pueblo valenciano" y apeló a una memoria reciente y dolorosa: la dana que asoló la provincia de València, cuando fueron precisamente la solidaridad y el apoyo de otros territorios lo que sirvió de sustento. "Hubo un momento en el que en esta ciudad, y en esta provincia, nos sentimos vulnerables. Hubo un momento en el que el cariño y la solidaridad de otros territorios de España era un halo de esperanza", recordó. La conclusión era sencilla, casi inevitable: "Es de justicia devolver ese halo de esperanza y solidaridad al pueblo de Ceuta."
"No vamos a permitir que los días den paso al olvido. No os vamos a soltar la mano. Siempre contaréis con el apoyo del pueblo valenciano." - María José Catalá, alcaldesa de València
Catalá definió la Medalla de Honor como "un abrazo de València al pueblo de Ceuta" y reivindicó los valores compartidos entre ambas ciudades, separadas por cientos de kilómetros pero unidas, según sus palabras, por "el orgullo de pertenecer a España honrando y defendiendo una identidad propia, forjada durante siglos". También situó la crisis en un marco más amplio: "España vive un momento determinante para su futuro más inmediato y Ceuta es la bandera más nítida de la defensa de nuestro país."
Vivas, visiblemente emocionado, agradeció el reconocimiento con una frase que resumía toda la carga simbólica del momento:
"València ha entendido que Ceuta no se vende, que Ceuta se defiende." - Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta
Medallas de Oro, nuevos hijos predilectos y otros reconocimientos
La entrega de la Medalla de Honor no fue el único acto de la jornada. El consistorio valenciano aprovechó el acto previo al 9 d'Octubre para reconocer una amplia nómina de trayectorias y contribuciones a la ciudad. Las Medallas de Oro recayeron en:
- La Coral Juan Bautista Comes
- La Real Hermandad San Antonio Abad
- La Fiesta del Corpus Christi
- El Colegio de Procuradores
- La Asociación Valenciana de Personas Sordas
- La Comandancia Naval de València y Castellón
En la categoría de hijos predilectos y adoptivos, los nombramientos fueron para el futbolista Ferran Torres y el lateral Alejandro Grimaldo, ambos campeones del mundo; la escritora Ángela Nzambi; la atleta Fátima Diame; la exrectora Mavi Mestre; y el médico José Alejandro Remohí Giménez, fundador del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) junto a Antonio Pellicer, una institución que nació en València y se convirtió en referencia internacional en reproducción asistida. A título póstumo fue reconocido también José Ballester Gozalvo, fundador del Levante UD. La Medalla de Bronce fue para la Unidad de Drones del Departamento de Bomberos, Prevención, Intervención en Emergencias y Protección Civil del Ayuntamiento de València, un cuerpo que ha ganado protagonismo operativo en los últimos años.
En el fondo, el acto de este lunes fue algo más que una ceremonia de distinciones. Fue una declaración política con forma de medalla: la de una ciudad que conoce de primera mano lo que significa necesitar ayuda y que, llegado el momento, ha optado por no mirar hacia otro lado. Si la historia tiene algo que decir sobre los vínculos entre territorios españoles, València acaba de escribir uno de sus capítulos más explícitos.

