València da el primer paso para transformar cinco kilómetros de costa: un gran plan urbanístico unirá Natzaret con La Patacona

La Junta de Govern de València aprueba iniciar el trámite urbanístico del Plan del Frente Litoral, que abarcará 5 km de costa y 1 km de ancho.

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El frente litoral de València lleva décadas siendo el gran pendiente del urbanismo de la ciudad. Cinco kilómetros de costa, un kilómetro de anchura, barrios con identidades propias y heridas históricas sin cerrar. Ahora, la Junta de Gobierno Local ha aprobado que el Servicio de Planeamiento Urbanístico inicie con carácter preferente la tramitación del Plan del Frente Litoral, un ambicioso instrumento urbanístico que pretende trazar, por primera vez, una estrategia común para toda esta franja que va desde el Parc de Desembocadura hasta la playa de La Patacona.

Un territorio de contrastes entre el mar y la ciudad

Hablar del frente litoral valenciano es hablar de una suma de mundos que apenas se tocan. Natzaret, un barrio cuyo nombre no tiene origen bíblico, sino que deriva de un antiguo lazareto establecido en 1720 para aislar a personas con enfermedades infecciosas , convive a escasos kilómetros con La Malva-rosa, que surgió a finales del siglo XIX como zona de balnearios y villas de recreo junto a la playa . Entre medias, El Grau, El Cabanyal-Canyamelar — nacido como barrio de pescadores, conocido por sus típicas casas bajas de fachadas con azulejos — y La Punta completan un mosaico urbano que nunca ha tenido un plan integrador. Hasta ahora.

El área concentra además algunos de los espacios de mayor valor de la ciudad: L'Albufera, la huerta periurbana, el final del Jardí del Túria, el puerto y la zona marítima. Una acumulación de oportunidades que, paradójicamente, ha convivido durante años con zonas degradadas y barrios que se han sentido ignorados por el planeamiento municipal. De hecho, la Asociación de Vecinos de Natzaret llegó a pedir a la alcaldía de Valencia que saldara la "deuda histórica" con este barrio, convirtiendo en zona verde y equipamientos públicos la frontera sur del puerto .

Qué contempla el expediente urbanístico

El nuevo plan no será un simple documento de intenciones. El expediente urbanístico aprobado deberá incluir un diagnóstico exhaustivo del territorio: la situación de los barrios, las viviendas, la actividad económica, los espacios libres y zonas verdes, las áreas degradadas, los equipamientos, los servicios públicos y la movilidad. A ello se sumará un estudio de integración paisajística y las directrices de ordenación urbana y territorial. Es decir, una radiografía completa antes de operar.

Lo que se pretende no es partir de cero, sino dar coherencia a lo que ya existe y a lo que está en marcha. El Plan del Frente Litoral integrará actuaciones que ya están en tramitación, como el Parc de Desembocadura y el PAI del Grau, junto a proyectos nuevos: el Parc Lineal de Natzaret, la reordenación urbana de J.J. Dòmine o la revisión integral del paseo marítimo de las playas del norte de la ciudad. Como apuntó la alcaldesa María José Catalá, "va a ser una iniciativa que quiere ir mucho más allá de una actuación puntual sobre el paseo marítimo: se concibe como una reflexión urbanística integral sobre una de las áreas con mayor capacidad de transformación de València" .

El paseo marítimo, símbolo de un cambio pendiente

Entre las actuaciones previstas figura la renovación del paseo marítimo, que seguirá criterios de sostenibilidad adaptados a la realidad climática actual. No es una idea menor. El paseo marítimo es uno de los escenarios más visibles y cotidianos de la relación entre Valencia y su mar, y su reforma puede marcar la diferencia en cómo los vecinos y visitantes experimentan esta fachada urbana.

La historia reciente de estos barrios conoce bien la diferencia entre los proyectos que llegan y los que se quedan en papel. Los vecinos de Natzaret podrían presentar un extensísimo memorial de agravios contra el puerto de Valencia, desde que la ampliación sur se comió la playa en 1986. Esa memoria colectiva es también parte del contexto en el que este nuevo plan tendrá que demostrar su utilidad real.

Una oportunidad histórica con muchos frentes abiertos

No es la primera vez que Valencia se plantea ordenar su litoral de manera integral. El arquitecto Carles Dolç recuerda la batalla sostenida a principios de los años 70 para que el cauce del Túria fuera un jardín —como lo es en la actualidad— y no un sistema de autopistas. Aquel pulso ciudadano se ganó y hoy el Jardí del Túria es uno de los pulmones verdes más valorados de la ciudad. La pregunta que sobrevuela este nuevo plan es si la transformación del litoral puede convertirse en un hito comparable.

La aprobación del inicio del trámite no es el final del camino, sino el comienzo de un proceso que aún tendrá que concretar qué instrumento urbanístico se empleará, someterse a participación pública y enfrentarse a los intereses en tensión de un territorio enormemente complejo. Pero por primera vez, Natzaret, La Punta, El Grau, El Cabanyal-Canyamelar y La Malva-rosa comparten un mismo plano, con la misma escala y, al menos sobre el papel, el mismo horizonte. Para una franja de ciudad que siempre ha mirado al mar dándole la espalda al resto de Valencia, eso ya es, en sí mismo, una novedad.