Un barrio con historia y con cicatrices abiertas vuelve a estar en el centro del debate urbanístico valenciano. La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia ha dado luz verde al PAI (Programa de Actuación Integrada) de Benimaclet, un proyecto que contempla la construcción de 1.345 viviendas en uno de los últimos espacios sin edificar del norte de la ciudad. El pleno extraordinario del próximo viernes 23 de octubre deberá ratificar la decisión, adoptada con el voto favorable de PP y Vox y el rechazo de todos los grupos de la oposición.
Un desarrollo dividido entre lo público y lo privado
De las 1.345 viviendas previstas, más de la mitad tendrán carácter público: 403 serán de protección oficial y otras 300 se ubicarán en suelo dotacional público —cerca de 20.000 metros cuadrados reservados expresamente para ello— destinadas al alquiler asequible para jóvenes menores de 45 años. En una ciudad donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los problemas estructurales más acuciantes, esta proporción de vivienda pública es, cuando menos, significativa.
El plan distribuye los 38.748 metros cuadrados de techo edificable residencial en siete parcelas repartidas por distintas manzanas del nuevo desarrollo, con edificios de hasta ocho plantas de altura. Una escala que, en un barrio de carácter marcadamente horizontal y con fuerte identidad de pueblo, no ha pasado desapercibida entre los vecinos.
Décadas de polémica sobre la última huerta urbana
El PAI de Benimaclet no es una novedad. Se trata de uno de los proyectos que más polémica ha generado en el barrio desde el momento de su presentación. Su origen se remonta a 1994, cuando la edificabilidad del PAI se aprobó en función de unas previsiones demográficas —más de un millón de habitantes— que ni se han cumplido en las tres décadas pasadas. Desde entonces, el proyecto ha sobrevivido a cambios de gobierno, recursos judiciales y una movilización vecinal persistente.
Los colectivos críticos han denunciado reiteradamente la "urbanización del último reducto de huerta y tierra fértil" que queda dentro de la Ronda Norte. Voces vecinales han recordado que la ciudad de Valencia no crece en número de habitantes, y que el propio barrio de Benimaclet ha perdido 2.000 vecinos en la última década. Para sus detractores, construir 1.345 viviendas en ese contexto resulta difícil de justificar.
Zonas verdes y nuevas dotaciones: el otro lado del plan
El proyecto no se reduce a ladrillo. El PAI contempla cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes —una superficie equivalente a casi diez campos de fútbol— y aproximadamente 32.000 metros cuadrados de suelo para dotaciones públicas destinadas a usos educativos, deportivos y otros servicios de proximidad. Entre las propuestas incorporadas al plan figura también la reserva de un espacio abierto en la zona verde de 30.000 m² destinado a la celebración de eventos, mercadillos o exposiciones.
El planeamiento también abre la posibilidad de ejecutar simultáneamente las obras de urbanización y de edificación, siempre que se cumplan los requisitos legales y técnicos aplicables. Eso sí, la ocupación de las viviendas quedará condicionada a la recepción formal de las obras de urbanización: primero la ciudad, luego las casas.
El camino aún es largo
La aprobación en comisión no es el punto final, sino el comienzo de un proceso que acaba de entrar en velocidad de crucero. Tras el previsible debate en el pleno extraordinario del viernes, el siguiente paso será la fase de reparcelación, un trámite técnico y jurídico necesario para concretar la distribución de las parcelas resultantes y las cargas de urbanización que corresponden a cada propietario.
Benimaclet lleva treinta años conviviendo con un proyecto urbanístico que ha dividido al barrio entre quienes ven en él una oportunidad para ganar servicios e infraestructuras y quienes temen perder para siempre el carácter singular de uno de los pocos rincones de Valencia donde todavía puede intuirse la huerta que algún día lo rodeó todo. La aprobación definitiva en el pleno del 23 de octubre marcará, en cualquier caso, un antes y un después en esa historia inacabada.


