El Ayuntamiento de València ha culminado el ejercicio presupuestario de 2025 con un impresionante remanente de tesorería de 38 millones de euros, una cifra que no solo subraya la robustez financiera de la capital valenciana, sino que también sienta las bases para una ambiciosa agenda de inversiones futuras. Este significativo superávit se suma a un año histórico en términos de ejecución de proyectos, donde la ciudad alcanzó la cifra récord de 201 millones de euros en inversión, la más alta registrada en su historia. La alcaldesa, María José Catalá, ya había adelantado esta excelente noticia, destacando que "València cierra 2025 con la mejor cifra de inversión de su historia: 201 millones de euros de inversión ejecutada". Este logro financiero es un testimonio de la gestión prudente y eficaz de los recursos públicos, orientada a la mejora continua de la calidad de vida de los ciudadanos y al desarrollo estratégico de la urbe.
Destino del superávit: Impulso a proyectos estratégicos y participación ciudadana
La concejala de Hacienda y Presupuestos, María José Ferrer San Segundo, ha detallado que una parte sustancial de este superávit se canalizará hacia la incorporación de remanentes y la financiación de inversiones financieramente sostenibles. El objetivo primordial, según sus palabras, es "seguir transformando nuestra ciudad". Esta estrategia permitirá dar continuidad y acelerar la ejecución de iniciativas fundamentales que impactan directamente en el bienestar y los servicios disponibles para los valencianos. Entre los proyectos beneficiados se encuentran:
- La construcción del polideportivo de Sant Isidre, una infraestructura largamente esperada por los vecinos.
- El desarrollo del centro municipal de artes escénicas de El Cabanyal, que potenciará la oferta cultural del barrio.
- La creación del Espai Dones, un espacio dedicado a la mujer y la igualdad.
- Diversos proyectos de inversión de Parques y Jardines, que mejorarán las zonas verdes y el entorno urbano.
- Iniciativas impulsadas por el Consell Agrari, en apoyo al sector primario local.
Además, se han asignado 2,1 millones de euros para materializar las propuestas seleccionadas por la ciudadanía a través del proceso VLCParticipa de presupuestos participativos, demostrando un firme compromiso con la democracia directa y la implicación vecinal en la toma de decisiones.
Reducción de la deuda municipal y fomento de la movilidad sostenible
El superávit también jugará un papel crucial en la consolidación de la salud financiera del Ayuntamiento y en la promoción de un transporte público más ecológico. Se destinarán 6,8 millones de euros a financiar el Plan Director de la EMT, lo que permitirá liberar recursos previamente asignados a la compra de autobuses eléctricos por parte de la empresa municipal. Esta medida no solo impulsa la sostenibilidad del transporte público, sino que también optimiza la gestión de los fondos. En un esfuerzo continuo por la responsabilidad fiscal, 2,74 millones de euros adicionales se dirigirán a la reducción de la deuda municipal. La concejala de Hacienda ha subrayado el éxito de esta política, indicando que "con el actual gobierno, en poco más de dos años y medio, ha pasado de 225 a 72 millones de euros", lo que representa una disminución drástica y un alivio significativo para las arcas públicas.
Reclamo al Gobierno central por la gestión de los remanentes
Ante esta "buena salud financiera" del Ayuntamiento de València, Ferrer San Segundo ha lanzado un enérgico llamamiento al Gobierno de España para que "muestre y demuestre sensibilidad por el mundo local y sus vecinos". La primera tenienta de Alcaldía ha insistido en la necesidad de que el Ejecutivo central proporcione "certidumbre a los ayuntamientos sobradamente saneados como el de València, que generamos superávit, cumplimos con nuestros proveedores y reducimos deuda cada año". La edil ha criticado la demora en la regulación, instando al Gobierno a que "no espere hasta diciembre como ha hecho en 2025, y dicte ya la norma que habilite a los ayuntamientos con superávit que puedan destinar parte de sus remanentes a inversiones financieramente sostenibles en lugar de amortizar deuda de manera obligatoria". Esta petición busca una mayor autonomía para los municipios en la gestión de sus excedentes económicos, permitiéndoles invertir en mejoras para sus ciudadanos en lugar de verse forzados a amortizar deuda cuando ya tienen una situación financiera sólida.
València no se detiene: Compromiso con el ritmo inversor
A pesar de la espera por la acción del Gobierno de Sánchez, que "ni siquiera presenta Presupuestos al Parlamento desde hace años", València mantiene su firme compromiso con el progreso. "València no puede ni debe parar", ha enfatizado la concejala. Por ello, el Ayuntamiento ha aprobado "este destino equilibrado del superávit, con el que perseguimos dotar con rapidez los recursos que nos permitan en 2026 mantener el alto ritmo inversor que ha venido marcando el equipo de gobierno que preside la alcaldesa, María José Catalá". Esta declaración reafirma la voluntad del gobierno municipal de seguir impulsando la ciudad con proyectos y mejoras, independientemente de las decisiones o demoras del ámbito estatal.
Balance de gestión: Más inversión y menos impuestos
En esta misma línea, Ferrer San Segundo ha puesto en valor la gestión del actual equipo de gobierno, recordando que "el actual gobierno ha invertido en los dos últimos años y medio 438,8 millones de euros, superando ya con creces los 377,5 millones que la izquierda invirtió en su último mandato, en cuatro años". Estos datos evidencian un incremento significativo en la capacidad inversora de la administración actual. Además, este esfuerzo inversor ha ido acompañado de una política fiscal favorable para los ciudadanos. La concejala ha concluido destacando que todo esto se ha logrado "acompañado de la mayor bajada de impuestos y tasas que se ha aprobado nunca en esta ciudad; y que, por tercer año consecutivo, va a permitir a los vecinos y comerciantes de València ahorrar más de 52 millones de euros al año". Este doble logro de mayor inversión y menor carga fiscal refuerza la imagen de una gestión municipal eficiente y orientada al beneficio directo de la ciudadanía.


