Hoy, 9 de octubre de 2026, la ciudad de València —cap i casal, cabeza y hogar del pueblo valenciano— celebra su fiesta grande. Pero este año la celebración lleva un peso histórico añadido: se cumplen 750 años de la muerte del rey Jaume I el Conquistador, el monarca que, en 1238, cruzó las puertas de una ciudad llamada Balansiya y la transformó para siempre en la capital de un reino propio. No es poca cosa para una sola jornada de festejo.
El día en que nació un pueblo
Pocos momentos en la historia medieval ibérica son tan nítidos como el 9 de octubre de 1238. Ese día, Jaume I hizo su entrada triunfal en València tras la rendición pacífica de la taifa islámica de Balansiya. No fue solo una victoria militar —aunque también lo fue—, sino el acto fundacional de una identidad colectiva. Con aquella entrada nació el Reino de València, una entidad política, jurídica y cultural con instituciones propias y una autonomía notable dentro de la Corona de Aragón.
El instrumento que materializó ese proyecto fue dels Furs, un sistema de leyes propio que otorgó al nuevo territorio una soberanía jurídica diferenciada. Como señalan los historiadores, los Fueros de València dotaron al territorio de un sistema legal propio que lo distinguía del resto de reinos de la Corona. Era, en términos modernos, algo parecido a tener constitución propia en un momento en que eso era un privilegio extraordinario.
'Un llegat infinit': el lema de un aniversario redondo
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha presentado la campaña institucional del Nou d'Octubre 2026, centrada en el 750 aniversario de la muerte del rey Jaume I. La campaña lleva como lema 'Un llegat infinit' y pretende reivindicar la vigencia del legado del monarca en la identidad del territorio.
"750 años después continúa existiendo un hilo que vincula a nuestra sociedad con su historia y una identidad común que hemos construido generación tras generación" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
La campaña institucional se ha centrado en el aniversario con una imagen común para toda la Comunitat Valenciana y una programación cultural que se reparte entre València, Alicante, Castelló de la Plana y Elche. No es un homenaje solo para los libros de historia: la Generalitat, el Ayuntamiento de València y otras instituciones han preparado una agenda que incluye conciertos, exposiciones, recreaciones históricas, actividades familiares, congresos y rutas patrimoniales, entre las que destaca la recreación de un gran campamento militar medieval en el Parc Central de la capital valenciana.
Un año entero de homenaje
El Consell declaró 2026 como el año de la conmemoración del 750 aniversario de la muerte de Jaume I, fallecido el 27 de julio de 1276. No se trata, por tanto, de una efeméride de un solo día: la ciudad de València ha rendido homenaje al monarca durante todo el año, con una iniciativa promovida por el concejal de Cultura, José Luis Moreno, concebida como una efeméride orientada a la divulgación rigurosa del pasado de València y del Reino de Valencia y al conocimiento de la evolución de sus instituciones.
El Ayuntamiento ha organizado en el Museo de Historia una exposición sobre la figura del monarca a partir de los fondos de la Biblioteca Serrano Morales y la Biblioteca Histórica Municipal, y ha participado también en la gran exposición conmemorativa del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MUVIM), elaborada conjuntamente con la Generalitat y la Diputación de València.
Jaume I, más allá del mito
Jaume I, nacido en 1208 en Montpellier, fue rey de Aragón, València y Mallorca, y protagonizó una etapa decisiva de expansión territorial de la Corona de Aragón hacia el Mediterráneo. Su figura y su reinado quedaron recogidos en el Llibre dels Fets, una de las crónicas medievales más relevantes. Un rey que, además, tuvo la particularidad de escribir —o dictar— su propia historia, algo insólito para la época.
¿Cuántos fundadores de reinos han dejado tras de sí un legado tan tangible como unas leyes propias, una lengua y una identidad que, ocho siglos después, siguen siendo objeto de debate, celebración y orgullo colectivo? La pregunta no es retórica. El 9 d'Octubre existe precisamente porque aquella entrada de 1238 no fue un simple cambio de poder, sino el nacimiento de algo nuevo. Y ese algo sigue vivo, cada año, en las calles de una ciudad que celebra su propio origen con la Reial Senyera al frente de la procesión cívica.


