Una convocatoria en redes obliga a blindar comercios ante este sábado en el centro de València

El centro de València se blinda ante la convocatoria de Blocus: tiendas de Colón y Russafa cubren sus escaparates con madera y adelantan sus horarios de cierre por temor a saqueos

Una de les tendes amb protecció. - EUROPA PRESS
Una de les tendes amb protecció. - EUROPA PRESS
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Comercios del centro de València comenzaron el viernes a cubrir escaparates y modificar sus horarios ante la convocatoria difundida en redes sociales por Blocus para saquear establecimientos durante el sábado. Las medidas afectaron principalmente a locales de Colón, Russafa, Pintor Sorolla, Don Juan de Austria y Hernán Cortés.

Antes de que llegara la jornada anunciada, el aviso ya había provocado cierres, gasto en protecciones y cambios en terrazas y servicios. Algunos negocios optaron por no abrir, mientras otros prepararon una retirada rápida del mobiliario o fijaron una hora límite para atender al público.

Lefties cubre sus escaparates de Russafa con 80 placas de madera

En el paseo de Russafa, Lefties instaló grandes paneles de madera para evitar la rotura de cristales y posibles saqueos. La empresa Inadeso, radicada en Alaquàs y especializada en tableros, montajes y servicios, trasladó 80 placas para proteger los escaparates del establecimiento.

También JD, situada en la confluencia de la calle Colón y el paseo de Russafa, decidió mantener sus puertas cerradas durante todo el sábado. El local completó la medida con paneles de madera colocados delante de los cristales.

Sephora aplicó una protección similar en su establecimiento de la calle Don Juan de Austria. La tienda cubrió los escaparates, reforzó los cierres de las persianas y anunció que contaría con personal de seguridad.

Las instalaciones no quedaron limitadas a las grandes cadenas comerciales.

Una tienda de moda femenina de la calle Hernán Cortés colocó una estructura metálica con piezas de conglomerado de madera. Además, retiró las prendas que permanecían visibles desde el exterior y cerró el mismo viernes, un día antes de la convocatoria.

Los cierres adelantan el final de la jornada comercial del sábado

Junto a la protección física de los locales, varios establecimientos comunicaron horarios reducidos. Una tienda próxima a la plaza de toros anunció que cerraría el sábado a partir de las 16.00 horas después de recibir una recomendación de la Policía Nacional.

En la calle Colón, un establecimiento dedicado a la telefonía móvil y los productos tecnológicos informó en su página web de que atendería hasta las 15.00 horas. A partir de ese momento mantendría cerrado el local.

La cafetería Bombay, ubicada en Pintor Sorolla, también preparó un cierre anticipado. Teresa Gilabert, responsable del establecimiento, explicó las consecuencias económicas de la decisión.

"Tenemos que cerrar el negocio este sábado, a partir del mediodía, y eso nos hará perder recaudación, pero no podemos jugárnosla. Además, están creando miedo entre la gente" - Teresa Gilabert, responsable de la cafetería Bombay

Otros negocios mantuvieron la apertura condicionada a la evolución de la jornada.

Varios comercios de la calle Jorge Juan tenían previsto abrir el sábado y bajar la persiana únicamente si ocurrían incidentes. La decisión permitía mantener la actividad habitual, aunque con la posibilidad de interrumpirla si aparecían problemas en el centro.

Algunos propietarios valoraban dejar instalados los paneles de madera hasta después de las elecciones del 29 de noviembre. La previsión de nuevas manifestaciones y actos en la calle pesaba en esa decisión, más allá de lo que pudiera ocurrir durante el sábado.

Los Toneles retira elementos de la terraza y el Mercado de Colón mantiene la apertura

La hostelería también adaptó su funcionamiento. El bar Los Toneles tenía previsto mantener el servicio hasta después de las comidas, pero evitaría colocar sombrillas y servilleteros para poder recoger con mayor rapidez el mobiliario exterior si la situación lo requería.

En Pintor Sorolla, el cierre de Bombay desde el mediodía implicaba renunciar a parte de la recaudación del sábado. La medida contrastaba con la decisión de otros establecimientos hosteleros, que optaron por abrir con cambios en la organización del servicio.

Los establecimientos y negocios de hostelería del Mercado de Colón preveían desarrollar su actividad. Ante cualquier problema, el plan consistía en avisar a la Policía y cerrar el vallado del recinto para limitar los accesos.

Fuera de los locales, empresas de reformas retiraron contenedores de obra situados en el centro. La retirada buscaba impedir que los escombros depositados en ellos pudieran acabar utilizados como objetos arrojadizos durante posibles altercados.

El operativo de protección movilizó a varias empresas de montaje desde el viernes. Multiservicios Quesada trasladó unos 200 tableros para cubrir locales de una firma de ropa con varios establecimientos en la calle Colón.