Hay edificios que acumulan décadas de silencio hasta que alguien decide que ya es suficiente. La Alqueria del Tenis, un inmueble protegido enclavado en el barrio valenciano de Penya-roja, llevaba años deteriorada, con huellas de vandalismo y ocupación, atrapada entre la expansión urbana que la fue rodeando sin llegar a engullirla del todo. Ahora, con una inversión municipal de 1.222.112,91 euros y las obras ya en marcha, ese silencio tiene fecha de caducidad: mayo de 2027, cuando el edificio abrirá sus puertas como nuevo centro sociocultural del distrito de Camins al Grau.
La alcaldesa de València, María José Catalá, visitó este miércoles las obras de rehabilitación del inmueble, que comenzaron el pasado mayo y están adjudicadas a la empresa Rebogar Obras y Servicios SL con un plazo de ejecución de doce meses. La visita no fue solo un acto protocolario: la actuación transformará este inmueble municipal protegido en un espacio destinado a la convivencia, la participación ciudadana, la formación y las actividades intergeneracionales.
"La rehabilitación de la Alquería del Tenis responde a una demanda histórica del vecindario y demuestra que cuidar el patrimonio también es mejorar la vida cotidiana de los barrios." - María José Catalá, alcaldesa de València
Una alquería con historia propia
Las alquerías constituyen uno de los símbolos más representativos de la Comunitat Valenciana que, con el paso del tiempo, se han diluido por el crecimiento inexorable de las ciudades y las áreas metropolitanas. La Alqueria del Tenis es, precisamente, un ejemplo de esa tensión entre lo rural y lo urbano: es un ejemplo de arquitectura tradicional de la huerta valenciana, y según el Inventario de Edificios, Conjuntos y Elementos de Interés Arquitectónico del Municipio de València, la construcción data de 1950, aunque se considera muy anterior. Es un bien singular protegido por su valor arquitectónico y tipológico.
Las primeras imágenes localizadas del inmueble se remontan aproximadamente a 1948, cuando la vivienda ya estaba vinculada a la actividad del club de tenis próximo y funcionaba como sede social. La vivienda y las parcelas colindantes, que actualmente conforman la manzana, pertenecían a un único propietario, la familia Vidal. Con el tiempo, la ciudad creció a su alrededor y el edificio quedó integrado en el tejido urbano, aunque sin un uso claro que justificara su mantenimiento. El resultado fue el deterioro progresivo que los vecinos del barrio llevaban años reclamando que se atajara.
Tres plantas y un patio para el barrio
El futuro centro sociocultural contará con una superficie construida de 391,04 metros cuadrados repartidos en tres plantas, además de un patio ajardinado que funcionará como espacio de actividad cubierto y descubierto durante todo el año. La distribución interior responde a una lógica intergeneracional pensada para dar cabida a perfiles muy distintos: la planta baja se reservará para exposiciones y actividades dirigidas a personas mayores; la primera planta albergará una sala polivalente para talleres, actividades físicas, juegos y reuniones de asociaciones; y la segunda planta acogerá una sala multiusos orientada a conferencias, formación, estudio o biblioteca, además de despachos.
El patio exterior, por su parte, conservará el imponente ficus benjamina que lleva décadas presidiendo el espacio. La intervención tendrá en cuenta que la Alquería del Tenis es un bien singular protegido por el Ayuntamiento por su valor arquitectónico y tipológico, por lo que las obras respetarán los espacios libres interiores, las alturas, los forjados y la fachada. También se repararán la escalera interior —la célebre escalera tabicada cerámica que conecta las tres alturas— y su barandilla, y se retirará el porche posterior añadido en reformas posteriores para recuperar la silueta original de la alquería.
La intervención se ha diseñado para compatibilizar la nueva función pública del inmueble con la preservación de su identidad. Una premisa que, sobre el papel, suena sencilla, pero que en la práctica exige equilibrar las necesidades de accesibilidad y uso contemporáneo con la obligación de no alterar los elementos que le otorgan su valor patrimonial. Para ello, el proyecto incluye un itinerario accesible que comunica la entrada, el ascensor y el patio, garantizando el uso autónomo del conjunto.
Más proyectos en marcha en Penya-roja
La rehabilitación de la Alqueria del Tenis no es el único frente abierto en el barrio. Catalá aprovechó la visita para subrayar que el gobierno municipal avanza en varias actuaciones clave reclamadas históricamente por las entidades vecinales de Penya-roja. Entre ellas, la tramitación de la modificación del Plan General para ceder la parcela a Sanidad y materializar así el nuevo centro de salud del barrio, que reforzaría la cobertura asistencial junto al ya existente en Antonio Suárez.
En materia de zonas verdes, se encuentra pendiente de adjudicación la redacción del proyecto del Parque 3 de Abril de 1979. Y en infraestructura urbana, el Ayuntamiento proyecta una nueva pasarela que conectará los barrios de Penya-roja, La Punta y Natzaret, articulando el tramo final del cauce del río Túria con la fachada marítima en lo que se presenta como el primer paso para completar la llegada del río al mar.
La apertura del centro sociocultural en mayo de 2027 no será solo el rescate de un edificio singular. Será la señal de que un barrio que llevaba años esperando su turno empieza, por fin, a ver cumplidas sus demandas. Para los vecinos de Penya-roja, recuperar una alquería que estuvo a punto de perderse entre el abandono y el vandalismo es también recuperar una parte de lo que siempre debió ser suyo.


