Vallas protectoras, somieres, carros de la compra, señales de tráfico, redes de pesca y maderas. La lista podría parecer el inventario de un mercadillo improvisado, pero todos esos objetos aparecieron acumulados en el agua del viejo cauce del río Túria, bajo el puente de las vías ferroviarias del norte de València. La imagen que encontraron los técnicos municipales era tan inusual que obligó a activar un operativo extraordinario de limpieza.
Una intervención fuera de lo ordinario
El Ayuntamiento de València, a través del Servicio del Ciclo Integral del Agua y de la empresa contratada Sanejament de València, desplegó el dispositivo frente al aliviadero de la estación de bombeo de Eivissa, después de que los servicios municipales detectaran una presencia anómala de objetos tanto flotantes como sumergidos en ese punto del antiguo cauce. Para acceder y retirar los materiales con seguridad, se movilizó el camión destinado al mantenimiento de las rejas de desbaste de las acequias de la ciudad, un recurso técnico concebido precisamente para este tipo de situaciones.
"Se trata de una actuación extraordinaria con la que damos respuesta a una acumulación poco habitual de objetos en el interior del agua y recuperamos las condiciones adecuadas de este punto del viejo cauce." - Carlos Mundina, concejal del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de València
La presencia mayoritaria de elementos metálicos —vallas, somieres, placas de señalización viaria— obligó a diseñar un dispositivo específico para extraerlos con garantías. No bastaba con una cuadrilla convencional de limpieza: el peso y la peligrosidad de los materiales exigían medios adaptados.
Más que limpiar: prevenir
El viejo cauce del Túria no es un espacio cualquiera de la ciudad. Transformado en parque urbano tras la riada de 1957, que obligó a desviar el río hacia el sur, este corredor verde de nueve kilómetros atraviesa València de oeste a este y es uno de los pulmones más queridos por sus vecinos. Sin embargo, el tramo bajo el puente ferroviario, menos visible y transitado, se ha convertido en un punto vulnerable al abandono de objetos. Y ese abandono tiene consecuencias directas sobre la seguridad hidráulica de la ciudad.
El concejal Mundina subrayó que la intervención va más allá de la retirada de basura: también protege el funcionamiento de las infraestructuras de desbaste y ayuda a prevenir obstrucciones que, ante un episodio de lluvias intensas, podrían derivar en problemas serios. No es una advertencia menor en una ciudad que, desde la dana de octubre de 2024, ha puesto en el centro del debate la gestión de sus cauces fluviales.
"Esta intervención no se limita a retirar residuos: también contribuye a proteger el cauce, favorece el correcto funcionamiento de las infraestructuras de desbaste y ayuda a prevenir posibles obstrucciones ante futuros episodios de lluvia." - Carlos Mundina, concejal del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de València
Clasificación y reciclaje: nada acaba en la basura genérica
Una vez concluidos los trabajos de extracción, los materiales recuperados se cargaron en camiones municipales y se trasladaron a las instalaciones centrales de Sanejament de València. Allí, el personal separó y clasificó manualmente cada elemento para depositarlo en los contenedores correspondientes y garantizar su correcta gestión y reciclaje. Un proceso que, aunque pase desapercibido, supone una parte esencial del operativo: lo que entra en el agua como residuo abandonado puede salir de ella como material recuperable.
Una responsabilidad que también es ciudadana
El edil agradeció públicamente la capacidad de respuesta del personal que participó en el dispositivo, pero también lanzó un mensaje claro a los valencianos: el mantenimiento del viejo cauce no puede recaer solo en los servicios municipales. No es la primera vez que el Ayuntamiento de València se enfrenta a acumulaciones de este tipo en el antiguo lecho del Túria. Los servicios municipales han detectado en distintas ocasiones puntos no autorizados en el antiguo cauce donde aparecen restos de obras, electrodomésticos y objetos de todo tipo. La pregunta que subyace a cada operativo de limpieza es siempre la misma: ¿quién tira estos objetos y por qué?
La actuación de este 17 de agosto ha permitido restablecer el flujo adecuado del agua en las instalaciones de desbaste y reducir el impacto ambiental de los desechos acumulados. Pero la verdadera prueba de su eficacia llegará con las próximas lluvias. En una ciudad que ha aprendido por las malas lo que ocurre cuando los cauces se obstruyen, cada intervención de este tipo —por discreta que parezca— forma parte de una red de prevención que no puede permitirse fallos.

