El Puerto de Valencia se prepara para una de las reorganizaciones más importantes de los últimos años. El Ayuntamiento aprobará este jueves, en el pleno ordinario de julio, el Plan Especial de la Zona Sur 2 del Puerto de la ciudad, un documento urbanístico que marcará cómo se distribuirán los usos y actividades en una de las áreas con mayor peso estratégico del recinto portuario.
La aprobación será de carácter provisional, pero supone un nuevo avance en la tramitación de un proyecto que ya ha superado el periodo de información pública y que cuenta además con el visto bueno de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV). El objetivo es el de ordenar el crecimiento del puerto para compatibilizar la actividad económica con criterios sociales y medioambientales, al tiempo que se mejora su funcionamiento interno.
Cabe recordar que la Zona Sur 2 es un espacio eminentemente portuario. De hecho, más del 75% de su superficie ya presenta una actividad plenamente consolidada, por lo que el nuevo plan no plantea una transformación radical, sino una reorganización que permita adaptarse a las necesidades futuras sin alterar la función principal del recinto.
El documento confirma que la actividad comercial seguirá siendo la protagonista. Junto a esto, el plan reserva un espacio específico para la náutica deportiva. Este ámbito representa alrededor del 8% de la zona. El porcentaje restante, apenas un 1%, se dedicará a usos administrativos y zonas de aparcamiento.

Las cuatro grandes áreas que cambiarán la organización del puerto
Una de las principales novedades del Plan Especial es la división de la Zona Sur 2 en cuatro áreas funcionales diferenciadas. Esta organización pretende adaptar cada espacio a la actividad que desarrolla actualmente y facilitar futuras ampliaciones sin generar conflictos entre usos.
La primera área estará dedicada a la náutica deportiva y recreativa. El objetivo es consolidar la actividad del Real Club Náutico de Valencia y garantizar que pueda seguir desarrollándose. Además, el plan contempla de forma excepcional la posibilidad de adaptar algunas edificaciones cuando sea necesario para coordinar operaciones relacionadas con el tráfico marítimo.
La segunda estará reservada a la actividad comercial-portuaria, donde se concentran las operaciones de carga y descarga, manipulación y almacenamiento de mercancías. La regulación busca mantener la actividad existente, pero también dejar margen para adaptar las instalaciones conforme evolucionen las concesiones portuarias en los próximos años.
La tercera zona será una de las más relevantes desde el punto de vista logístico. En ella se agruparán las infraestructuras de transporte interno junto a actividades complementarias como la distribución de mercancías, espacios logísticos, áreas de almacenaje o instalaciones dedicadas a la reparación naval. El documento también protege los principales corredores viarios y ferroviarios para evitar que futuras actuaciones limiten la capacidad de crecimiento del puerto.
Por último, la cuarta área corresponderá al espacio administrativo. Con una superficie cercana a los 15.138 m², alberga las oficinas de la Autoridad Portuaria de Valencia y otros edificios administrativos, aunque el plan permite incorporar usos compatibles para facilitar futuras necesidades sin necesidad de modificar nuevamente la ordenación.

Una nueva movilidad más eficiente
Más allá de la distribución de los usos, uno de los apartados más importantes del documento se centra en la reorganización de la movilidad interna. Actualmente, la mayor parte del tráfico pesado accede al puerto desde el sur, utilizando la circunvalación y la V-30. Esta situación provoca una elevada intensidad circulatoria, especialmente durante las horas punta. Mientras tanto, el acceso norte permanece reservado prácticamente a vehículos no industriales debido a su conexión con la V-21 y el entramado urbano.
Para mejorar esta situación, el Plan Especial propone una modernización completa de la red de comunicaciones. Entre las medidas previstas figura la remodelación de los viales interiores, con un diseño más flexible que permita adaptar los recorridos a las necesidades que vaya generando la evolución del tráfico portuario. La intención es que las calles secundarias puedan modificarse con mayor facilidad sin afectar al funcionamiento global del recinto.
Otra de las grandes apuestas del plan pasa por reforzar el transporte ferroviario dentro del puerto. El documento mantiene las conexiones ferroviarias ya existentes hacia los distintos muelles, pero incorpora también nuevas derivaciones que permitirán ampliar la capacidad de movimiento de mercancías mediante tren.
Con esta reorganización se pretende avanzar hacia un modelo más intermodal, en el que carretera y ferrocarril trabajen de forma complementaria para mejorar la eficiencia logística y responder al crecimiento previsto de la actividad portuaria durante los próximos años. Aunque la prioridad del puerto seguirá siendo la logística, el nuevo plan también incorpora actuaciones destinadas a mejorar la movilidad de las personas que trabajan diariamente dentro del recinto.
En este sentido, se incluyen medidas específicas para ordenar los desplazamientos peatonales y ciclistas, aumentando la seguridad y facilitando la accesibilidad entre las distintas zonas del puerto. La intención es adaptar la movilidad interna a un espacio cada vez más complejo, donde conviven vehículos pesados, transporte ferroviario, trabajadores y servicios administrativos.

