Satisfechos con el trabajo pero sin casa propia: la radiografía de los jóvenes de València en 2026

El primer gran sondeo municipal sobre jóvenes de València revela que la vivienda es su mayor preocupación, mientras el 71% está satisfecho con su empleo.

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Trabajan, se relacionan, usan internet varias horas al día y, en general, están conformes con su empleo. Pero tienen un problema que lo enturbia todo: la vivienda. El Ayuntamiento de València ha publicado su infobarómetro municipal del mes de agosto, un informe dedicado íntegramente a la juventud de la ciudad y que supone la primera gran encuesta municipal sobre jóvenes valencianos, con 2.100 entrevistas realizadas a personas de entre 18 y 35 años. El retrato que emerge es el de una generación con buena autoestima laboral pero atrapada en un mercado de la vivienda que no le deja avanzar.

La vivienda, el gran muro

Si hay un dato que resume la angustia generacional de los jóvenes valencianos, es este: el 61,6% vive de alquiler y solo uno de cada cuatro —el 26%— ha logrado acceder a una vivienda en propiedad. No es una cifra aislada. La emancipación se ha convertido en el principal problema que ellos mismos señalan, junto a la vivienda, con un 33,3% de los encuestados que lo menciona espontáneamente. El empleo aparece en segundo lugar, con un 26,6%.

El contexto explica, en parte, por qué tantos jóvenes siguen en casa de sus padres. Las dificultades para acceder a una vivienda independiente se han agravado por el aumento del precio del alquiler, especialmente en zonas urbanas, mientras que la edad media de emancipación en la región supera los 30 años y el alquiler consume más del 40% del salario neto medio entre los jóvenes trabajadores. Un 55% de los encuestados reconoce no haberse emancipado todavía, frente al 42% que sí lo ha conseguido.

Entre los que todavía conviven con sus progenitores, los motivos son reveladores: el 41% aduce razones de estudio y un 27% apunta directamente a la falta de recursos económicos. Para la mayoría, emanciparse significa, ante todo, ser independiente económicamente (48,8%), y en segundo lugar, irse de casa de los padres (33%). Sin embargo, la realidad es que un 35,6% de los jóvenes vive de sus propios ingresos pero con ayuda familiar, y solo el 30,7% se sostiene completamente de forma autónoma.

Trabajo: satisfechos, aunque el sueldo no convence

En materia laboral, el panorama es considerablemente más alentador. El 71% de los jóvenes está satisfecho con su trabajo, el mismo porcentaje que declara estar satisfecho con el tiempo libre del que dispone. Eso sí, cuando la pregunta se dirige a los ingresos del hogar, la satisfacción cae al 47%, lo que delata una brecha entre la valoración del empleo en sí mismo y la remuneración que este proporciona.

La mayoría —el 76,2%— tiene como fuente principal de ingresos un trabajo con contrato, y el 69,3% disfruta de un contrato indefinido. La jornada es mayoritariamente completa: el 68,8% trabaja más de 35 horas semanales. El teletrabajo, pese a su auge en los últimos años, sigue siendo una excepción entre este colectivo: solo el 4,7% trabaja en remoto de forma total y el 8,2% lo hace parcialmente.

Destaca, además, cómo encontraron ese trabajo. Casi el 39% lo consiguió a través de un amigo o familiar, frente a un 17,7% que contactó directamente con la empresa. Las redes personales siguen siendo el mayor motor de inserción laboral. Y cuando buscan un empleo nuevo, lo que más valoran es el salario, según el 63%, y la conciliación familiar, para el 24,6%. En cuanto a la estabilidad, el 74% considera poco o nada probable perder su trabajo actual y más del 60% cree probable encontrar empleo si lo necesitara.

Familia, pareja y el reloj biológico en pausa

El 81,2% de los encuestados no tiene hijos, aunque la aspiración mayoritaria es tener dos (41,2%). Quienes ya los han tenido lo han hecho principalmente entre los 20 y 30 años (68%). En cuanto a las relaciones, el 31,7% vive en pareja, mientras que un 25,9% tiene pareja pero no convive con ella y un 29,4% no mantiene ninguna relación sentimental.

La emancipación, cuando llega, ocurre pronto: el 52,4% de los que han dejado el hogar familiar lo hicieron entre los 18 y 23 años. Sin embargo, esa ventana de oportunidad parece estar cerrándose para muchos, empujados de vuelta por los precios del mercado inmobiliario.

Política, instituciones y vida en sociedad

Los jóvenes valencianos aprueban, aunque por poco, la democracia española: le dan un 5,3 sobre 10. El interés por la política recibe una nota casi idéntica, un 5,1. Las instituciones que más confianza generan son las fuerzas y cuerpos de seguridad (6,3 sobre 10) y, empatados, los jueces y organismos internacionales como la ONU o la UE (5,5). Los políticos suspenden con claridad, con un 3,5. Más de la mitad de los jóvenes nunca ha participado en una manifestación.

En el hogar, el 63% afirma que las tareas domésticas se reparten de forma igualitaria entre todos los miembros, aunque un 24% reconoce que siguen siendo las mujeres quienes las asumen mayoritariamente. La brecha de género también asoma en la percepción de la igualdad: las mujeres se identifican con la lucha por la igualdad con una media de 7,7 sobre 10, frente al 6 que otorgan los hombres.

El 80% asegura no haber sufrido discriminación. Entre el 19% que sí la ha experimentado, el 35,7% la vivió en la calle. Los motivos señalados son el origen étnico o cultural (30,7%), el sexo (29%) y el aspecto físico (17,5%).

Salud mental y tiempo en pantalla

El 63,9% de los jóvenes valencianos no ha acudido nunca a un especialista en salud mental. De los que sí lo han hecho, el motivo principal es la ansiedad, mencionada por el 61,4%. Y en lo que respecta a la conexión digital, el 45,8% reconoce estar conectado a internet más de cuatro horas al día, un reflejo de la hiperconectividad que define a esta generación.

Servicios municipales, bien valorados

Casi la mitad de los jóvenes —el 46,8%— ha utilizado algún servicio del Ayuntamiento de València dirigido a su franja de edad. Las instalaciones deportivas son las más frecuentadas (55%), seguidas de las actividades culturales (30,1%) y los programas de empleo y formación (19%). La valoración general es muy positiva: el 85,3% se muestra muy o bastante satisfecho con los recursos municipales destinados a la juventud.

El infobarómetro traza, en definitiva, el retrato de una generación que funciona mejor de lo que los tópicos sugieren en el ámbito laboral, pero que choca contra una pared estructural cuando intenta construir su propio proyecto de vida independiente. La vivienda no es solo una preocupación estadística: es el umbral que separa la juventud de la edad adulta, y para muchos jóvenes valencianos ese umbral sigue siendo, hoy, demasiado alto.