La presentación de las primeras imágenes de la futura Estación Central de Valencia ha despertado una pregunta entre miles de valencianos: ¿qué ocurrirá con la Estación del Norte y con Joaquín Sorolla cuando entre en funcionamiento la nueva infraestructura?
La respuesta es más compleja de lo que parece. La futura Estación Central no será simplemente una nueva terminal ferroviaria, sino el corazón de una profunda transformación urbana y ferroviaria que cambiará para siempre la movilidad de Valencia y del Corredor Mediterráneo.
Sin embargo, la llegada de esta nueva estación no supondrá la desaparición inmediata de las dos terminales actuales. Tanto la histórica Estación del Norte como Joaquín Sorolla tendrán un papel específico durante la transición y, en algunos casos, incluso después de la puesta en marcha del nuevo complejo ferroviario.
La Estación Central absorberá todo el tráfico ferroviario
El objetivo del proyecto es crear una gran estación subterránea capaz de integrar los servicios de Alta Velocidad, Cercanías, Media Distancia y el Corredor Mediterráneo en una única infraestructura.
La nueva terminal será pasante, lo que significa que los trenes podrán atravesar Valencia sin necesidad de entrar y salir de una estación terminal como ocurre actualmente. Esta solución eliminará una de las principales limitaciones operativas de la red ferroviaria valenciana y permitirá aumentar significativamente la capacidad de circulación.
Además, estará conectada directamente con Metrovalencia, autobuses urbanos y futuros desarrollos ferroviarios, convirtiéndose en el principal nodo de transporte de la Comunitat Valenciana.
¿Desaparecerá la Estación del Norte?
La respuesta es no. La actual Estación del Norte está protegida como Bien de Interés Cultural y forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Por ello, su futuro estará condicionado por su valor arquitectónico e histórico.
Lo que sí cambiará será su función ferroviaria. Según los planteamientos iniciales del proyecto, la futura Estación Central eliminará el actual sistema de fondo de saco de la Estación del Norte, que dejará de ser la principal terminal ferroviaria de Valencia. Parte de los espacios actualmente dedicados a la operativa ferroviaria podrán destinarse a nuevos usos todavía por definir.
Entre las posibilidades que manejan los expertos figuran usos culturales, comerciales, turísticos o vinculados a la movilidad urbana, aunque por el momento no existe una propuesta definitiva.
Joaquín Sorolla no desaparecerá: se está ampliando
El caso de la Estación de Valencia-Joaquín Sorolla es diferente. Lejos de desaparecer, la estación está siendo objeto de una importante remodelación dentro de las actuaciones del Canal de Acceso. El proyecto contempla nuevos andenes, más vías, un nuevo vestíbulo elevado, mejoras en los accesos y una ampliación de su capacidad para responder al aumento del tráfico ferroviario.
De hecho, las administraciones han insistido en que Joaquín Sorolla seguirá siendo operativa durante muchos años, incluso mientras se construye la futura Estación Central.
La estación nació en 2010 como una solución provisional para la llegada del AVE a Valencia, pero el crecimiento del tráfico ferroviario ha obligado a convertirla en una infraestructura mucho más robusta de lo inicialmente previsto.
Una larga transición con tres estaciones activas
Uno de los aspectos menos conocidos del proyecto es que durante gran parte de las obras convivirán las tres infraestructuras. La futura Estación Central se construirá en varias fases precisamente para mantener el servicio ferroviario sin interrupciones. Esto permitirá que tanto la Estación del Norte como Joaquín Sorolla continúen funcionando mientras avanzan los trabajos.
El reto es enorme: Valencia no puede permitirse paralizar el tráfico ferroviario mientras se ejecuta una de las mayores obras de infraestructuras de su historia reciente.
El gran cambio llegará sobre la superficie
Más allá de las estaciones, la verdadera revolución se verá en el espacio urbano. El soterramiento de las vías permitirá liberar enormes superficies de suelo actualmente ocupadas por infraestructuras ferroviarias. Gracias a ello surgirán nuevos parques, zonas peatonales, equipamientos públicos y conexiones entre barrios históricamente separados por el ferrocarril.
La actuación forma parte del proyecto Valencia Parque Central, que contempla la recuperación de más de 230.000 metros cuadrados para uso ciudadano.
La mayor transformación ferroviaria de Valencia en más de un siglo
Cuando la futura Estación Central entre en servicio, Valencia dispondrá por primera vez de una gran terminal ferroviaria integrada, preparada para absorber el crecimiento del Corredor Mediterráneo y las nuevas necesidades de movilidad metropolitana.
La Estación del Norte conservará su valor patrimonial y verá redefinido su papel, mientras que Joaquín Sorolla continuará evolucionando durante los próximos años para adaptarse a la nueva realidad ferroviaria.
Lo que está claro es que la ciudad dejará atrás un modelo ferroviario heredado del siglo XIX para dar paso a una red pensada para el siglo XXI, con una infraestructura llamada a convertirse en una de las más importantes de España.


