Patraix premia el mejor dulce del amor valenciano: concurso de mocadoràs y escaparates para el 9 d'Octubre con 800 euros en juego

La Junta Municipal de Patraix convoca el concurso 'Patraix es vesteix de festa' para elegir la mejor mocadorà y el escaparate más vistoso del 9 d'Octubre.

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Mocadorà
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Cada año, el 9 de octubre, Valencia vive algo que pocas ciudades del mundo pueden presumir: su propio Día de los Enamorados. La mocadorà, ese regalo de mazapán envuelto en un pañuelo que los valencianos han intercambiado durante siglos, vuelve a ser el centro de una convocatoria que mezcla tradición, artesanía y comercio de barrio. Esta vez, el distrito de Patraix quiere ser protagonista, y el Ayuntamiento de València ha abierto el plazo para que hornos, pastelerías y obradores de la zona compitan por los premios del concurso Patraix es vesteix de festa.

Un san Valentín con ocho siglos de historia

La historia de la mocadorà se remonta a la conquista de Valencia por Jaume I en 1238, aunque el nombre mocadorà es relativamente reciente, del siglo XIX, cuando se impuso definitivamente la costumbre de usar el pañuelo —mocador en valenciano— como soporte para presentar los mazapanes. La tradición consiste en regalar un pañuelo en el que hay envueltos dulces hechos con mazapán de distintas formas y colores que representan frutas y hortalizas de la Huerta de Valencia. Un gesto que, con el tiempo, ha evolucionado hasta convertirse en el San Valentín valenciano.

Los pasteleros valencianos se preparan a fondo para este día y cocinan miles de figuritas de mazapán; se calcula que se emplean más de 70.000 kilos de mazapán para elaborar unas 200.000 mocadoràs. Una industria artesanal de proporciones considerables que, sin embargo, mantiene la escala humana del obrador de barrio. Y es precisamente ese tejido local el que la Junta Municipal de Patraix quiere proteger y visibilizar con su concurso.

El concurso: dos modalidades y 800 euros en premios

Las personas titulares de hornos, pastelerías y establecimientos de repostería tradicional valenciana con local abierto al público en la demarcación de Patraix tienen hasta el próximo 30 de septiembre para inscribirse en el concurso. La convocatoria se articula en dos modalidades bien diferenciadas: la modalidad A reconocerá la mejor elaboración artesanal de la mocadorà valenciana, mientras que la modalidad B distinguirá el escaparate exterior más creativo y festivo. Los participantes pueden presentarse a una sola categoría o a ambas, con una propuesta única en cada caso.

Las condiciones son claras pero dejan margen a la creatividad. Las mocadoràs deberán haber sido elaboradas por el propio establecimiento y respetar la tradición, aunque pueden incorporar elementos creativos siempre que no desvirtúen su esencia. Los escaparates, por su parte, deben ser originales, diseñados específicamente para el concurso e instalados en el propio local participante. En ambos casos, las propuestas tendrán que estar disponibles o expuestas como mínimo del 5 al 9 de octubre, justo los días en que la ciudad vive el pulso festivo del Día de la Comunitat.

La dotación económica asciende a 800 euros en total. Cada modalidad cuenta con un primer premio de 250 euros y un segundo de 150 euros, una cuantía que, sin ser desorbitada, sí supone un reconocimiento tangible para los pequeños negocios de proximidad que a menudo compiten en desventaja frente a las grandes cadenas.

Tradición y comercio local, una alianza con sentido

Cada año, las pastelerías se llenan de mocadoràs y los escaparates se convierten en auténticos mosaicos de color. Más allá del regalo, es un ritual cargado de romanticismo: muchas parejas conservan los pañuelos como recuerdo y cada año repiten el gesto. En ese contexto, un concurso de barrio como el de Patraix cumple una función que va más allá de los premios: pone en valor la labor de quienes, año tras año, mantienen viva una costumbre que forma parte del patrimonio cultural inmaterial valenciano.

El objetivo declarado de la convocatoria es difundir y promover esta tradición valenciana al tiempo que se dinamiza la actividad económica de los comercios de proximidad. No es un propósito menor: en una ciudad donde la transformación urbana avanza rápido, apostar por el obrador del barrio y el horno de toda la vida es también una forma de preservar la identidad de cada distrito.

Las solicitudes deben presentarse mediante instancia general dirigida a la Junta Municipal de Patraix a través de la sede electrónica del Ayuntamiento de València, acompañada del documento Anexo I. Además, es necesario enviar el justificante de presentación al correo [email protected]. Toda la documentación necesaria está disponible en la página web municipal.

Patraix tiene así la oportunidad de convertirse, del 5 al 9 de octubre, en un escaparate vivo de la repostería valenciana más auténtica. Que el dulce del amor termine siendo también el orgullo del barrio no parece, en este caso, poca cosa.