La esperada transformación de la calle Colón, la arteria comercial más importante de Valencia, se retrasa hasta el verano. Inicialmente prevista para comenzar tras las Fallas, la obra se aplaza para coordinar su inicio con la finalización de los trabajos de remodelación de la avenida Pérez Galdós, que desde hace semanas están provocando complicaciones de tráfico en la ciudad.
Las obras supondrán una renovación integral de más de 21.900 metros cuadrados de superficie. La actuación contempla la ampliación de aceras, la instalación de pavimento fonoabsorbente, un mayor arbolado, nuevo mobiliario urbano y una reorganización de los espacios destinados al transporte. La inversión prevista supera los 2,5 millones de euros.
Uno de los pilares del proyecto será la renovación de 12.000 metros cuadrados de pavimento, que incluirá la instalación de asfaltado fonoabsorbente. Esta medida permitirá reducir hasta 10 decibelios el nivel de ruido y disminuir en un 20% las emisiones de CO₂, contribuyendo así a mejorar la calidad ambiental de la zona. Además, el nuevo pavimento unificará la estética de Colón con las calles adyacentes, creando un conjunto armonioso que potenciará la experiencia urbana tanto para peatones como para visitantes.
El concejal de Urbanismo, Juan Giner, señaló que la intención del Ayuntamiento es coordinar las obras para que, una vez finalizadas las intervenciones en Pérez Galdós y Giorgeta, se inicien los trabajos en Colón. Según explicó, la ejecución se prolongará aproximadamente cinco meses, por lo que se estima que las obras puedan concluir entre finales de este año y principios del próximo.
Renovación del mobiliario urbano y mayor espacio para peatones
El proyecto de remodelación incluye la renovación completa del mobiliario urbano, con la instalación de 90 nuevas papeleras y 60 bancos y sillas, lo que supone un aumento del 40% respecto al mobiliario actual. Las aceras se ampliarán y se crearán más pasos de peatones, favoreciendo un tránsito peatonal más fluido y seguro. Además, se mejorará la señalética y se incorporarán semáforos específicos para bicicletas, mientras que los accesos laterales contarán con bolardos para evitar estacionamientos indebidos que dificulten el paso de autobuses de la EMT.
En palabras de Giner, la actuación no se limita a Colón, sino que también afectará a la plaza dels Pinazos y a la calle Cerdà de Tallada, junto al Palacio de Justicia, buscando crear un entorno urbano más cohesionado, accesible y estéticamente uniforme. La intención es que todo el centro disponga de elementos de mobiliario estandarizados: bancos, papeleras, farolas y maceteros seguirán un mismo diseño para lograr una imagen urbana más ordenada.
La reforma conllevará cambios también en la movilidad urbana. La estación de Valenbisi y las horquillas para bicicletas se reubicarán en los actuales estacionamientos de motocicletas, mientras que los 134 aparcamientos de motos se trasladarán a calles adyacentes, ocupando 45 plazas de zona azul. Esta medida responde a criterios de seguridad vial ya que, actualmente, los vehículos de dos ruedas se incorporan a la circulación dando marcha atrás o deteniendo el tráfico, una situación que se eliminará con la reubicación. Además, se reordenarán los carriles y los giros a la izquierda.

La intervención también incluye la creación de alcorques más grandes para albergar especies arbóreas que proporcionen más sombra natural y contribuyan a una mayor calidad del espacio público. El nuevo pavimento de granito en las aceras, similar al de la calle Isabel la Católica, junto con el mobiliario urbano renovado, permitirá una mayor comodidad para los peatones, mientras que la calzada fonoabsorbente reducirá significativamente el ruido del tráfico y la contaminación.
Impacto y fases de la obra
La calle Colón, que cuenta con poco más de 750 metros de longitud, concentra buena parte de los comercios más visitados de la ciudad. Por ello, el Ayuntamiento baraja realizar las obras por tramos, siguiendo el modelo de Pérez Galdós, o bien intervenir primero en un lado de la calle y luego en el otro. La decisión final dependerá del volumen de tráfico y de la necesidad de minimizar las molestias tanto para comerciantes como para usuarios de transporte público.
El objetivo es que la reforma, además de modernizar la estética de la calle, mejore la seguridad vial, el flujo peatonal y la movilidad general en el centro de Valencia. La coordinación con el resto de actuaciones urbanísticas en la ciudad será clave para evitar problemas de tráfico excesivo. Con esta intervención, el Ayuntamiento de Valencia busca no solo embellecer una de sus calles más emblemáticas, sino también adaptarla a las necesidades actuales de movilidad, sostenibilidad y confort ciudadano.


