Máximo Solaz, director de Iberflora: “Nuestros productores son exportadores natos”

El responsable de la feria reivindica la potencia internacional del sector español y reclama mayor reconocimiento frente a competidores como Italia

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Maximo Solaz, director de Iberflora y Eurobrico
Maximo Solaz, director de Iberflora y Eurobrico
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Iberflora ya ha echado a andar. La Feria Internacional de Planta y Flor, Paisajismo, Tecnología y Bricojardín abrió ayer, martes 6 de octubre, sus puertas en Feria Valencia, donde hasta el jueves 8 reúne a más de 400 marcas del sector verde y el bricolaje y a compradores profesionales procedentes de 40 países. La edición de este año llega con una clara apuesta por la internacionalización, el paisajismo, la sostenibilidad y la adaptación del sector al cambio climático.

Tras meses de preparación, el primer día también sirve para comprobar si las previsiones se cumplen cuando, finalmente, se abren las puertas y son los profesionales quienes tienen la palabra. Y, de momento, las sensaciones son positivas: más visitantes de los esperados para una primera jornada, producto nacional e internacional y un sector que vuelve a demostrar su capacidad de adaptación.

Hablamos con Máximo Solaz, director de Iberflora y Eurobrico, al cierre de la primera jornada. Con él repasamos cómo ha arrancado esta edición, qué está cambiando en el sector verde, qué busca el comprador internacional, las sinergias con Eurobrico y hacia dónde debería caminar Iberflora en los próximos años.

Feria profesional de viveros y paisajismo
Iberflora 2026 

 

Después de meses preparando esta edición, ¿qué has visto hoy que te haya hecho pensar que todo ha merecido la pena?

Bueno, que se han cumplido las expectativas que teníamos. Todo esto se presupuesta, se planifica y se crea con una idea: que haya un determinado número de expositores, que exista producto interesante y que venga el visitante. Parece algo sencillo, pero a la vez es complicado.

Y eso, de momento, el primer día se ha cumplido. Los expositores van a aguantar los tres días, el producto es de calidad porque aquí está representado todo el producto nacional y también parte del internacional.

Lo que más nos preocupaba era qué iba a pasar cuando abriéramos las puertas y viéramos realmente al visitante. Puedes hacer campañas de marketing y comunicación, pero nunca sabes cuál va a ser la respuesta del comprador por distintos motivos. En ese sentido, hoy sí se ha cumplido la expectativa: el visitante ha venido de una manera muy positiva y, además, ha venido más gente de la que esperábamos para un primer día.

Si tuvieras que explicar qué tiene de diferente Iberflora 2026 respecto a la feria que empezaste a dirigir en 2023, ¿qué grandes cambios señalarías?

Al final, el sector tampoco cambia de un día para otro, pero sí se va adaptando. Cada vez hay una mayor atención a todo lo relacionado con la sostenibilidad, los recursos, la adaptación a los nuevos climas y la producción basada en estas cuestiones.

El paisajismo es otro tema muy importante. Hablamos del paisajismo en la ciudad, de la necesidad de crear espacios verdes que, además de ser espacios de naturaleza, sirvan también como zonas de sombra y sean utilizables por el ciudadano.

Creo que el sector está evolucionando por ahí. Y luego hay una tercera pata, que es la internacionalización. El viverismo español, y especialmente el valenciano, tiene una gran potencia exportadora y cada vez nos vamos consolidando más.

Eso ocurre a pesar de todos los problemas que hay actualmente, por los estrechos, las guerras y todas estas circunstancias. Seguimos estando a primer nivel en cuanto a exportación de producto.

¿Qué busca realmente un comprador extranjero cuando viene a Iberflora?

Busca sobre todo producto mediterráneo y español. España ya se asocia en muchos casos con el Mediterráneo, pero aquí encuentra un producto muy característico que después se lleva a otros países y que, en ocasiones, es difícil de adaptar.

También existe ese vínculo con España, con nuestro estilo de vida, nuestra naturaleza y nuestra planta ornamental. Por eso buscan, sobre todo, producto para estudios de paisajismo y también para proyectos residenciales.

Los viveristas y compradores que quieren vender allí buscan esa planta que tiene flor, que tiene volumen y que recuerda un poco a estas zonas más del sur. Es, en cierta manera, llevar un poco del Mediterráneo a otros mercados.

Este año Iberflora vuelve a coincidir con Eurobrico. ¿Qué sinergias reales hay entre el mundo de la planta y el jardín y el del bricolaje? ¿Existe también el riesgo de que los públicos se mezclen demasiado y se pierda identidad?

Eso dependerá también un poco de nosotros y de cómo lo organicemos. Mi intención es que Eurobrico tenga su propia identidad, por supuesto, y ellos la suya.

Ahora bien, si vamos coincidiendo en el tiempo y cada dos años tenemos esta coincidencia, aparecen sinergias. En el salón del jardín hay mucha herramienta pequeña, césped artificial y natural, decoración, maquinaria... Hay muchos productos que coinciden con lo que puedes encontrar en una gran superficie: jarrones, césped artificial, plantas y otros elementos.

Eso es una parte que tenemos aquí dentro del salón del jardín. Luego hay otra parte mucho más propia de Iberflora, como el viverismo, los olivos o las palmeras, que tiene poco que ver con Eurobrico.

Y Eurobrico tiene también una parte muy personal que le identifica: la ferretería y el canal más ferretero. Al final, son dos círculos que tienen una intersección. Y esa intersección es la que tenemos que aprovechar al máximo para que ambas ferias convivan de una manera natural.

 

Conversación entre plantas en la feria hortícola
Iberflora 2026 

Hoy también se entregan los Premios Iberflora Innovación. Entre las propuestas aparecen soluciones para la sequía, la reducción de la turba o el control de plagas. ¿Por dónde crees que va el futuro del sector?

Creo que va precisamente por lo que acabas de apuntar: sostenibilidad, aprovechamiento de los recursos y plantas capaces de adaptarse al cambio climático.

Incluso las ciudades están pensando en ello. España tiene una economía muy vinculada al turismo y el turismo también está cambiando debido al clima que tenemos. Hay turistas que han venido este año y dicen que no vuelven por el calor. Las ciudades y los entornos se tienen que adaptar un poco por ahí.

Creo que esa es una línea de trabajo: utilizar más la planta mediterránea y adaptarla todavía más. Aunque ya está preparada para estas condiciones y ha sufrido históricamente estos escenarios, tenemos que utilizarla mucho más para este tipo de espacios.

A veces hemos introducido especies procedentes de otros lugares que no tenían demasiado sentido para determinados entornos y que después no han funcionado. Ahora se está poniendo más en valor este tipo de planta, más resistente y que además tiene una función.

Y luego está, por supuesto, la internacionalización. Nuestros productores son exportadores natos.

La logística de esa internacionalización debe ser un mundo en sí mismo.

Lo es. Y además es costosa. Hoy en día, con todo lo relacionado con los transportes y los fletes, se complica un poco más. Pero es un sector formado por gente muy trabajadora, así que siguen peleando ahí.

A mí me sorprende ver cómo cargan contenedores y camiones con volúmenes enormes. Hasta que no ves cómo se carga un palé y todo lo que se consigue meter dentro, no te lo imaginas.

Y mirando más allá de esta edición: si te llamara dentro de tres años, ¿cómo te gustaría que fuera Iberflora? ¿Qué tendría que haber ocurrido para que sintieras que has dejado la feria en un lugar mejor del que la encontraste?

Mi día a día consiste, en buena medida, en pelear por el reconocimiento internacional de España, de Iberflora y también de Portugal, y por el reconocimiento del producto que tenemos.

Es verdad que cada vez exportamos más, pero también tenemos muchos competidores, como Italia y otros países que están apostando muy fuerte. Por eso es importante ese reconocimiento internacional y seguir trabajando en la parte comercial.

Y, al mismo tiempo, está la adaptación al entorno y a la sostenibilidad. Tenemos que ir creando, de alguna manera, un país y unos entornos más agradables.

Para mí, esa adaptación es importante. El paisajismo y todas estas cuestiones son pasos que tenemos que ir dando. Me gustaría que, cuando me fuera de Iberflora, pudiera decir: “Se han adaptado a las nuevas tendencias del sector”. Ese sería un buen legado.