El reloj del Ayuntamiento de València marcaba el mediodía de este lunes cuando el Salón de Plenos acogía una sesión muy particular: ningún presupuesto, ninguna ordenanza, ningún debate político. Solo un sorteo que determinará quién pasará el próximo 29 de noviembre detrás de una mesa electoral, controlando que la democracia funcione con orden y garantías. El pleno extraordinario convocado para la ocasión tenía un único punto en el orden del día: designar a los miembros de las 944 mesas electorales que operarán en la ciudad durante las elecciones generales del 29-N.
Un algoritmo y dos concejales deciden quién se sienta en la mesa
El procedimiento combina lo analógico con lo digital de una forma que, vista desde fuera, recuerda más a un sorteo de lotería que a un trámite administrativo. Dos juegos de bolas numeradas del 0 al 9 —uno para las unidades, otro para las decenas— sirvieron para extraer dos valores clave: el número 39, que determina el salto con el que el programa informático recorre la lista del electorado, y el 85, que fija cuántas veces se reorganiza esa lista. A partir de ahí, un algoritmo generó una matriz con números del 1 al 1.157 —el máximo de personas electoras asignadas a una sola mesa en esta convocatoria— y estableció el orden de selección de titulares y suplentes.
Los concejales Jesús Carbonell, del Grupo Popular, y Maria Giner, del Grup Compromís, fueron quienes participaron en la extracción de las cifras que alimentaron ese algoritmo. Todo el proceso estuvo supervisado por el secretario del Pleno, bajo la presidencia de la alcaldesa, María José Catalá, con la presencia de representantes de los cuatro grupos municipales y los dos ediles no adscritos.
Un detalle técnico revela la lógica del sistema: el sorteo designa primero a los vocales y solo después a los presidentes. El motivo es que las condiciones para presidir una mesa son más restrictivas —se exige el título de bachiller o formación profesional de segundo grado, o subsidiariamente el de graduado escolar— y abordarlas al final evita descartar a personas que sí podrían ocupar una vocalía.
¿A quién le puede tocar y qué requisitos hay que cumplir?
Ser llamado a formar parte de una mesa electoral no es una opción voluntaria: es una obligación legal. En España, cualquier ciudadano inscrito en el censo puede recibir esa notificación, y negarse sin causa justificada conlleva consecuencias. Para presidir la mesa, la ley exige tener entre 18 y 70 años y acreditar un nivel de estudios mínimo equivalente al graduado escolar. Para ser vocal, basta con ser menor de 70 años, mayor de 18 y saber leer y escribir. En ambos casos, quienes hayan cumplido los 65 años pueden manifestar su renuncia en el plazo de siete días.
Las personas designadas recibirán la notificación en los próximos días, acompañada de un manual de instrucciones sobre sus funciones. Disponen de siete días para presentar una excusa documentada ante la Junta Electoral de Zona, que resolverá en cinco días. Eso sí, presentar la alegación no garantiza la exención: es el órgano electoral quien decide si la acepta. Entre los motivos contemplados figuran problemas de salud, discapacidad, embarazo, periodos de descanso por nacimiento o adopción, responsabilidades de cuidado, acontecimiento familiares de especial relevancia o la prestación de servicios esenciales cuando la sustitución sea imposible.
625.927 electores y 18.022 jóvenes que votan por primera vez
El censo electoral de València para el 29-N incluye a 625.927 personas con derecho a voto. De ellas, 581.050 residen en el municipio y 44.877 viven en el extranjero, inscritas en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), que votarán a través del procedimiento previsto para quienes están fuera del país. Respecto a las elecciones generales de 2023, el censo de residentes ha crecido en 6.179 personas, al pasar de 574.871 a 581.050.
Entre quienes acudirán por primera vez a las urnas destacan 18.022 jóvenes, de los cuales 6.518 han cumplido los 18 años en 2026. Para muchos de ellos, el 29-N será su primera experiencia democrática en unas generales, unas elecciones convocadas de forma anticipada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la derrota parlamentaria de su paquete de medidas sobre vivienda.
Las 944 mesas electorales de la ciudad se repartirán entre los 19 distritos del municipio y estarán ubicadas en centros educativos, dependencias universitarias y otros espacios habilitados al efecto. Cada mesa contará con un presidente, dos vocales y sus correspondientes suplentes. Son, en total, miles de ciudadanos que ese domingo de noviembre dejarán de ser simples votantes para convertirse, durante unas horas, en los verdaderos guardianes de las urnas.
