Humedades, tuberías deterioradas, puertas sin ventilación y revestimientos en mal estado. Así estaban los vestuarios del campo de fútbol municipal de la Malva-rosa antes de que la Fundación Deportiva Municipal (FDM) del Ayuntamiento de València decidiera pasar a la acción. Con una inversión de 35.695 euros, las instalaciones han sido sometidas a una rehabilitación integral que abarca desde la fachada hasta el último grifo, en una apuesta por devolver a uno de los barrios más dinámicos de la ciudad un equipamiento deportivo a la altura de sus vecinos.
Una reforma que llega después de años de deterioro
Inaugurado en 2013, el campo de fútbol de la Malva-rosa ocupa una parcela de 7.616 m² con un campo de fútbol 11 y dos de fútbol 8. Más de una década de uso intensivo había dejado huella en sus instalaciones auxiliares, y los vestuarios no eran la excepción. Problemas de ventilación, humedad acumulada y equipamiento de agua caliente obsoleto convertían el paso por los vestuarios en una experiencia poco agradable, y en algunos puntos, directamente deficiente desde el punto de vista de la salubridad.
La intervención ha actuado sobre tres ejes principales: la reparación de la fachada y sus revestimientos, la mejora de la ventilación interior y la renovación completa del suministro de agua caliente. Son cambios que, sobre el papel, parecen menores, pero que en la práctica determinan si un deportista quiere —o puede— ducharse después de un partido.
"Con esta nueva actuación, continuamos avanzando en la actualización y mejora de la red de instalaciones deportivas municipales, revirtiendo la herencia del anterior gobierno municipal en materia de infraestructuras deportivas" - Rocío Gil, concejala de Deporte del Ayuntamiento de València
Qué se ha hecho exactamente: del saneado de paredes a los grifos temporizados
Los trabajos de ventilación han incluido el saneado de paramentos interiores, el repintado completo con pintura antihumedad, la colocación de zócalo sanitario en las zonas más vulnerables y la instalación de rejillas de ventilación en fachadas. Además, las puertas de los vestuarios han sido sustituidas por otras que incorporan rejilla de ventilación, un detalle aparentemente pequeño pero que marca una diferencia real en la calidad del aire de espacios de uso colectivo y continuado.
En cuanto al agua caliente, se han renovado las tuberías entre la caldera y el interacumulador, se ha reparado el descalcificador y se han instalado válvulas antirretorno en todos los vestuarios, junto con grifería temporizada, una medida que también contribuye al ahorro de agua. En el interior, se han demolido y reconstruido tabiques de acceso deteriorados, y se ha modernizado la cartelería mediante pictogramas y apoyos visuales que facilitan la comprensión del entorno a todo tipo de usuarios.
Las reparaciones exteriores no se han quedado atrás: se ha fijado el aplacado de piedra natural del módulo de oficinas y quiosco, se han sustituido las puertas de acceso a los aseos de visitantes y se ha reparado el revestimiento de losa de hormigón en el acceso principal.
Un campo que ya estrenó iluminación LED el año pasado
Esta reforma de los vestuarios no es un hecho aislado, sino el segundo capítulo de un proceso de rehabilitación en marcha. La Fundación Deportiva Municipal ya había ejecutado obras de sustitución del sistema de alumbrado por luminarias LED, con un presupuesto de 73.085,17 euros. Con esa intervención se buscaba conseguir valores óptimos de iluminación para una práctica deportiva segura, y la instalación LED permitió reducir en un 30% el consumo eléctrico.
"El año pasado, destinamos más de 70.000 euros a la instalación de un nuevo equipamiento de iluminación LED, en funcionamiento desde hace meses, que ha mejorado considerablemente la calidad de la experiencia deportiva de los usuarios del campo de fútbol" - Rocío Gil, concejala de Deporte del Ayuntamiento de València
El convenio caducado: diez años de inseguridad jurídica
Pero la reforma de los vestuarios no es solo una cuestión de azulejos y tuberías. Detrás de esta inversión hay también una historia de gestión fallida que conviene conocer. El campo de fútbol de la Malva-rosa es una de las instalaciones que arrastraba un convenio caducado desde 2015 entre el club gestor y el Ayuntamiento de València, sin que en ninguno de los dos mandatos municipales posteriores se diera ningún avance en la renovación de sus condiciones de gestión. Once años con un vacío legal que, según el gobierno municipal actual, derivó en una parálisis de inversiones y mantenimiento.
La solución adoptada por el equipo de gobierno ha sido la figura de las autorizaciones demaniales, una fórmula jurídica que regulariza la relación entre el Ayuntamiento y los clubes que gestionan instalaciones públicas. Con ella, el Consistorio afirma haber cerrado la situación de incertidumbre que afectaba a varias instalaciones deportivas de la ciudad.
"Con la nueva fórmula de las autorizaciones demaniales, no sólo hemos puesto fin al caos de ocho años de la izquierda, sino que ratificamos con hechos el apoyo a nuestros clubes y respaldamos la capacidad de gestión del tejido asociativo deportivo valenciano" - Rocío Gil, concejala de Deporte del Ayuntamiento de València
Más allá del debate político, lo que queda claro es que el campo de fútbol de la Malva-rosa lleva dos años consecutivos acumulando mejoras tangibles. Para los futbolistas del barrio que cada semana entrenan y compiten en esa parcela junto al mar, la diferencia entre unos vestuarios dignos y unos deteriorados no es una cuestión ideológica: es simplemente la diferencia entre querer volver o no.


