El verano llega al centro histórico de València con una promesa concreta: no pasar calor bajo el cielo abierto de la plaza de la Reina. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) instalará en los próximos días los toldos de protección solar que cubrirán 500 m² de la explanada, ofreciendo sombra permanente a vecinos y turistas hasta finales de octubre. Una cifra que, para hacerse una idea, equivale aproximadamente a la superficie de cinco pistas de pádel.
El mercado de l'Escuraeta marcaba el calendario
La instalación no ha llegado antes por una razón de peso: el tradicional Mercat de l'Escuraeta, una de las ferias más queridas de la ciudad, ocupaba la plaza hasta el pasado 6 de junio. Como ocurre cada año, los toldos deben esperar a que los operarios desmonten los puestos y dejen libre el espacio. Un ejemplo de cómo, en el urbanismo cotidiano, la cultura y la logística negocian constantemente su turno.
Una vez despejada la plaza, la estructura puede desplegarse en toda su dimensión: 39 columnas y 19 toldos fijados a alturas de entre 5 y 6 metros. Esa graduación no es casual. El diseño está pensado para que el conjunto no tape la visión de la fachada de la Catedral de València, uno de los monumentos más fotografiados del país. Sombra sí, pero sin sacrificar el paisaje.
Una plaza que también refresca con niebla
Los toldos no actúan solos. Desde el 29 de abril ya está en marcha el sistema nebulizador instalado en la plaza, dotado de 288 boquillas que convierten agua potable a alta presión en una fina niebla. El mecanismo funciona durante las horas de máxima insolación y consigue absorber parte del calor ambiente, suavizando la temperatura del entorno. El efecto es inmediato para quien cruza la plaza en pleno agosto: un soplo fresco, casi inesperado, en medio del asfalto caliente de la ciudad.
Al igual que los toldos, el sistema nebulizador permanecerá operativo previsiblemente hasta finales de octubre, cuando las temperaturas comiencen a ceder y el sol ya no sea una amenaza.
La EMT, más allá de los autobuses
El Ayuntamiento de València acordó encargar la gestión del servicio del aparcamiento de la plaza a la Empresa Municipal de Transportes (EMT) , desde el año 2022. Es dentro de ese encargo donde se enmarca tanto la instalación de los toldos como la puesta en marcha del sistema nebulizador, convirtiendo a la empresa de transporte en una suerte de gestora del confort urbano de uno de los espacios más concurridos de la ciudad.
Debido a la imposibilidad de plantar árboles —ya que las raíces podrían causar daños en el aparcamiento subterráneo— y con el objetivo de no tapar elementos patrimoniales, el Ayuntamiento de València optó por la instalación de estas estructuras de toldos. Una solución práctica que, año tras año, demuestra ser eficaz donde la naturaleza no puede llegar.
En el fondo, la plaza de la Reina es hoy un laboratorio de convivencia entre patrimonio, turismo masivo y bienestar ciudadano. Que una empresa de autobuses gestione el confort térmico del espacio más emblemático de la ciudad dice mucho de cómo se reinventa la gestión pública cuando los retos urbanos se vuelven más complejos que nunca. Este verano, al menos, la sombra está garantizada.

