La joya medieval que nadie ve bien: València empieza a diagnosticar el artesonado del Salón Dorado de la Lonja, cubierto de siglos de suciedad

El Ayuntamiento inicia los trabajos previos para restaurar el artesonado del siglo XV de la Lonja, valorado en más de un millón de euros.

 - Actualizado a 04/11/2026 15:25

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Salón Dorado de la Lonja
Salón Dorado de la Lonja
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Seiscientas setenta piezas de madera tallada, policromada y dorada llevan décadas ocultas bajo un grueso manto de polvo y suciedad. El artesonado de la Sala Dorada de la Lonja de los Mercaderes de València, una de las obras más extraordinarias del arte medieval europeo, ha comenzado hoy a recibir la atención que merece. El Ayuntamiento ha puesto en marcha los trabajos previos para su restauración integral, un proceso que arranca con un diagnóstico exhaustivo y que culminará, previsiblemente, con una intervención valorada en más de un millón de euros.

Un andamio en el Consulado del Mar, primer paso hacia la recuperación

Esta mañana se ha instalado en la planta superior del edificio del Consulado del Mar el andamio desde el que los técnicos de la empresa Noema Restauradores S.L. llevarán a cabo los estudios preliminares. La actuación, adjudicada el pasado 21 de septiembre por la Delegación de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, tiene un presupuesto de 36.070,10 euros (IVA incluido) y un plazo estimado de tres meses, durante los cuales el espacio permanecerá cerrado al público. No es una cifra menor para un estudio previo, pero tampoco es casual: restaurar bien exige, antes que nada, saber exactamente qué se tiene entre manos.

La intervención, autorizada el pasado 31 de julio por la Dirección General de Patrimonio Cultural, contempla actuaciones muy precisas. Se intervendrá en dos vigas y tabicas, y se levantará un metro cuadrado de la tarima flotante de la planta superior para acceder al interior del artesonado y analizar las patologías de la estructura de madera. También se extraerán micromuestras para caracterizar los materiales —pigmentos, aglutinantes y preparaciones—, se realizarán pruebas de consolidación de estratos de policromía y ensayos de solubilidad para determinar los sistemas de limpieza físico-química más adecuados. El diagnóstico será, en definitiva, tan minucioso como el propio monumento lo exige.

"El artesonado de la Sala Dorada es, sin duda, una de las grandes joyas del patrimonio artístico valenciano. Sus tallas, pinturas y dorados constituyen un testimonio excepcional del esplendor cultural alcanzado por nuestra ciudad durante el Siglo de Oro" - José Luis Moreno, concejal responsable del área de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

Un techo que no nació en la Lonja

Una de las particularidades menos conocidas de este artesonado es que su ubicación original no era la Lonja, sino la desaparecida Casa de la Ciudad, la antigua sede del gobierno municipal valenciano. Fue allí donde, en 1418, los jurados de València encargaron al maestro Joan del Poyo una obra de ambición desmedida: una construcción "tan bella y tan costosa como pudiera hacerse, según el consejo de los maestros más sabios y más expertos", con el fin de mostrar al mundo el esplendor que vivía entonces la ciudad.

Cuando la Casa de la Ciudad fue demolida en 1859, el artesonado fue desmontado y guardado, y décadas después fue reconstruido e instalado en su ubicación actual, el Salón del Consulado del Mar de la Lonja, en la década de 1920. Un traslado que, visto en perspectiva, fue un acto de lucidez patrimonial: sin esa decisión, una de las obras cumbres del arte valenciano medieval habría desaparecido para siempre.

El resultado de aquel encargo original es asombroso. En el salón principal del Consulado del Mar se conserva este magnífico artesonado realizado por Juan del Poyo. La estructura está compuesta por 670 piezas distribuidas en 19 vigas de madera apoyadas en dobles jácenas, en las que aparecen representados el escudo de la ciudad, motivos de inspiración bélica, figuras quiméricas y alusiones musicales, entre otras escenas. La obra incorpora de forma pionera escultura, estofados, pintura y dorado , una combinación que, según los especialistas, carecía de paralelismos en su época.

El enemigo silencioso: siglos de suciedad acumulada

El problema es que hoy todo ese esplendor apenas se puede apreciar. El alfarje se encuentra cubierto por un grueso estrato de suciedad de naturaleza ambiental: consecuencia del paso del tiempo, de la contaminación atmosférica y de décadas de falta de mantenimiento. La mugre no es solo un problema estético; afecta directamente a la conservación del conjunto. La limpieza es una de las fases más complejas debido a la acumulación de suciedad y a la necesidad de conservar tanto el dorado como las policromías originales.

Por eso, uno de los objetivos de esta primera fase es la retirada del polvo y de la capa acumulada de suciedad en la zona del alfarje a intervenir, eliminando los estratos ajenos a la pieza sin dañar las capas originales de la superficie. Una tarea de bisturí, no de brocha gorda.

El 30 aniversario de la declaración UNESCO, marco simbólico de la restauración

La Lonja fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el 7 de diciembre de 1996 , y este 2026 se cumple el 30 aniversario de ese reconocimiento. No es casualidad que el Ayuntamiento haya elegido este año para iniciar la recuperación de uno de sus elementos más valiosos y, paradójicamente, menos visibles. La Lonja de la Seda o de los Mercaderes es considerada el más brillante ejemplo del gótico civil europeo , un título que obliga a mantener cada rincón del edificio a la altura de su historia.

Una vez concluidos los estudios previos, sus resultados servirán de base para la redacción y ejecución del proyecto técnico de restauración integral. El artesonado que los jurados del siglo XV mandaron construir para mostrar al mundo la grandeza de València lleva demasiado tiempo esperando que alguien lo devuelva a la luz. Ese momento, por fin, ha comenzado.