La fuente de la plaza de Nàpols i Sicília vuelve a manar tras 30 años: Valencia restaura un rincón de mármol árabe en el corazón de Ciutat Vella

El Ayuntamiento de Valencia rehabilita la fuente ornamental de mármol de Macael de la plaza de Nàpols i Sicília, instalada en 1996.

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Fuente de la Plaza Nápoles y Sicilia
Fuente de la Plaza Nápoles y Sicilia
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Treinta años de lluvia, sol y uso cotidiano son suficientes para que incluso el mármol se rinda. La fuente ornamental de la plaza de Nàpols i Sicília, uno de esos elementos urbanos que pasan desapercibidos hasta que dejan de funcionar, ha recuperado su pulso tras una intervención de rehabilitación integral llevada a cabo por el Servicio municipal del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de València.

Un elemento singular en el corazón histórico de la ciudad

Se trata de un discreto pero singular elemento urbano, diseñado en bloques de mármol de Macael con forma de pajaritas y con motivos de inspiración arabesca. No es una fuente monumental ni pretende serlo: su valor reside precisamente en esa escala humana, en la manera en que dialoga con el entorno medieval del barrio de la Seu-Xerea, uno de los núcleos históricos más densos y mejor conservados de València.

La plaza de Nàpols i Sicília se sitúa en el barrio de Seu-Xerea y fue construida entre 1993 y 1995 como parte del Plan Especial de Proyecto y Reforma Interior que se desarrolló en dicho barrio. La fuente fue instalada por el Ayuntamiento de València en el año 1996, en el marco de la reforma y peatonalización integral del entorno de la Seu-Xerea. Un proyecto urbanístico que buscaba devolver al peatón el protagonismo en unas calles que, durante décadas, habían cedido espacio al tráfico rodado. La plaza recibió su nombre el 1 de octubre de 1969, dedicada a las posesiones de la Corona de Aragón en Italia.

Tres décadas de deterioro silencioso

El tiempo no perdona, ni siquiera a la piedra. Los 30 años transcurridos desde su inauguración han pasado factura: se detectaron daños evidentes en el conjunto, pero sobre todo en las cuatro pocetas a modo de manantial, que presentaban un gran deterioro con grandes fisuras que generaban severas fugas de agua e impedían su normal funcionamiento. Una avería que, más allá del desperdicio de agua, privaba a la plaza de uno de sus elementos más característicos.

El mármol de Macael, extraído de las sierras de Almería y reconocido internacionalmente por su blancura y resistencia, es un material habitual en esculturas, suelos y elementos decorativos de edificios singulares. Que se empleara en una fuente de barrio dice mucho de la voluntad de calidad con la que se concibió aquella reforma urbana de los años noventa. Que haya durado tres décadas sin una intervención mayor también habla, en sentido inverso, del desgaste acumulado.

Una rehabilitación que respeta el diseño original

Los trabajos no han consistido en sustituir la fuente por otra nueva, sino en devolverle exactamente lo que tenía. La intervención ha incluido el picado del mármol deteriorado, la sustitución por nuevas placas del mismo material original, así como el cambio de todo el circuito hidráulico. Una decisión que refleja un criterio de restauración riguroso: recuperar sin alterar, reparar sin borrar la memoria del lugar.

Los trabajos han sido ejecutados por la contrata municipal responsable del mantenimiento de fuentes ornamentales de la ciudad, bajo la dirección técnica del Servicio del Ciclo Integral del Agua. Una labor que, aunque invisible para la mayoría de los vecinos mientras se lleva a cabo, se hace muy evidente cuando termina: el agua vuelve a caer, el mármol recupera su brillo y la plaza vuelve a ser lo que era.

El agua como símbolo urbano

València tiene una relación histórica con el agua que va mucho más allá de la gestión hidráulica. Desde el Tribunal de las Aguas —el más antiguo de Europa en funcionamiento— hasta las innumerables fuentes que pueblan sus plazas y jardines, el agua forma parte del paisaje urbano y del imaginario colectivo de la ciudad. Restaurar una fuente, por pequeña que sea, no es solo una cuestión de infraestructura: es mantener vivo ese vínculo.

Con la intervención ya concluida, la fuente de la plaza de Nàpols i Sicília ha recuperado plenamente su funcionalidad y su esplendor, devolviendo al rincón del barrio de Ciutat Vella todo su encanto. Un recordatorio de que cuidar el espacio público, incluso en sus expresiones más modestas, es también una forma de cuidar la ciudad que se habita cada día.