El edificio más fotografiado de la plaza de l'Ajuntament de València lleva semanas en plena transformación, aunque desde la calle apenas se note. Por primera vez en su historia, la Casa Consistorial de València está siendo sometida a una restauración integral de sus carpinterías exteriores, una intervención minuciosa que combina técnicas artesanales con criterios de conservación patrimonial. El motivo no es una reforma rutinaria: es un homenaje a Jaume I el Conqueridor, cuyo 750 aniversario de muerte conmemora este año toda la Comunitat Valenciana.
Aceite de linaza y esmalte de forja: restaurar con respeto al original
El trabajo más llamativo —y quizá el más sorprendente— es el tratamiento de las carpinterías de madera mediante la aplicación de aceite de linaza en varias manos sucesivas. No se trata de pintar ni de barnizar en el sentido convencional: el aceite penetra en la fibra y la nutre desde dentro, devolviéndole flexibilidad y resistencia a una madera que, expuesta durante décadas a la intemperie, había acumulado deshidratación y alteraciones cromáticas. Es, en cierto modo, como hidratar la piel de un edificio centenario.
Los trabajos abarcan una superficie considerable. Se están interviniendo las ocho puertas de madera de la planta baja por su cara exterior, así como las ocho rejas metálicas correspondientes, a las que se aplica un esmalte de forja. En la planta primera, las quince puertas balconeras —con sus contraventanas— reciben el mismo tratamiento, al igual que las quince ventanas de la planta segunda. En la tercera planta, los siete ventanales y la puerta de acceso a las Oficinas de Padrón completan el recorrido de esta restauración por toda la fachada.
Los portones laterales, en peor estado de conservación, exigen un proceso más intensivo: decapado controlado, cepillado y lijado —tanto manual como mecánico— para eliminar la pintura degradada y la suciedad acumulada durante años. El portón principal, algo mejor preservado, sigue un proceso más suave pero igualmente riguroso, que incluye la aplicación de inhibidor de óxido en las zonas tratadas. Y en los elementos de bronce, los operarios utilizan cepillos de nylon y medios no agresivos para recuperar parte del brillo original sin eliminar la pátina, ese tono oscuro y noble que el tiempo deposita sobre los metales y que los restauradores consideran parte del carácter del material.
El artesonado bajo el balcón, pieza a pieza
Hay un rincón del edificio que pocos transeúntes miran: el artesonado de madera que cuelga bajo el balcón principal. Es una estructura ornamental de casetones —pequeños paneles geométricos enmarcados por molduras— que con el tiempo ha perdido algunas de sus piezas. La restauración incluye la reposición de los casetones faltantes, fabricados tomando como referencia la geometría, molduración, volumen y composición de los que se conservan, de manera que el resultado sea coherente con el original sin falsificarlo.
La madera del artesonado recibe también su propia cura: limpieza superficial, lijado en las zonas más secas, nutrición con aceite y un barnizado final que entonará las áreas más descoloridas con el resto de la superficie. Todo respetando, según los criterios técnicos del proyecto, la veta, la textura y el carácter histórico de la madera. En restauración patrimonial, eso no es un detalle menor: es el principio que distingue la conservación auténtica de la simple renovación estética.
Un aniversario que mueve instituciones y ciudades
Jaume I falleció el 27 de julio de 1276, y el Consell ha declarado 2026 como el año de la conmemoración del 750 aniversario de su muerte, una efeméride que afecta directamente a la configuración histórica, política y jurídica de la Comunitat Valenciana. La ciudad de València rinde homenaje a esta figura con una amplia programación que incluye conciertos, exposiciones, recreaciones históricas, actividades familiares, congresos y rutas patrimoniales.
El Ayuntamiento, por su parte, tiene preparada una agenda propia. En el Museo de Historia se organiza una exposición sobre la figura del monarca a partir de los fondos de la Biblioteca Serrano Morales y la Biblioteca Histórica Municipal, que se completará con un ciclo de conferencias. A esta muestra se sumará la participación del consistorio en la gran exposición conmemorativa del MUVIM, en la que trabajan conjuntamente el Ayuntamiento, la Generalitat y la Diputación de València.
En clave más festiva y divulgativa, el Ayuntamiento organizará en el Parc Central una recreación histórica ambientada en el siglo XIII del campamento militar del monarca. Además, entre el 1 y el 9 d'Octubre la ciudad vivirá actos conmemorativos en espacios emblemáticos, entre ellos un encuentro de senyeres en la plaza de l'Ajuntament.
Un busto olvidado vuelve a la luz
Entre todas las iniciativas patrimoniales, hay una que merece atención especial por su historia. El Ayuntamiento restaurará el busto en madera de Jaume I realizado por los hermanos Vallmitjana en 1886, una pieza que en su día fue concebida como prueba escultórica previa a la elaboración de la famosa estatua ecuestre del monarca que hoy preside la plaza de Alfons el Magnànim. Es decir, una maqueta de artista —un ensayo del genio antes de la obra definitiva— que durante décadas ha permanecido en un segundo plano y que ahora, casi 140 años después de su creación, recupera protagonismo.
Como señaló el vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, al presentar la programación, "siete siglos y medio después, su historia sigue siendo fundamental para entender nuestra identidad". La frase podría aplicarse también a la propia Casa Consistorial: un edificio que, mientras la ciudad mira hacia el futuro, detiene el tiempo por un momento para cuidar su madera, restaurar su bronce y recordar que la historia no solo se celebra con discursos, sino también con aceite de linaza y un cepillo de nylon.


