Jordi Dalet (Wall Street English): "Aprender inglés puede cambiar el futuro"

Jordi Dalet, de Wall Street English, destaca el valor de aprender inglés y las oportunidades que ofrece la escuela de Valencia para impulsar el futuro de sus alumnos

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Aprender inglés ya no consiste únicamente en estudiar gramática y memorizar vocabulario. En un mercado laboral cada vez más internacional, saber comunicarse con fluidez puede marcar la diferencia a la hora de encontrar trabajo o avanzar profesionalmente. Wall Street English, con su centro en la plaza de España de Valencia, apuesta por un modelo de aprendizaje que combina tecnología, práctica individual y conversación. La escuela, con más de cinco décadas de trayectoria internacional, desarrolla su actividad en una ciudad donde el turismo, las empresas internacionales y el crecimiento del ecosistema tecnológico impulsan la demanda de inglés.

Hablamos con Jordi Dalet, General Manager de Wall Street English Spain, sobre cómo ha evolucionado la enseñanza de idiomas, las posibilidades que abre la inteligencia artificial y las dificultades que todavía encuentran muchos estudiantes a la hora de hablar inglés. Dalet defiende un método centrado en el ritmo de cada alumno y una idea que atraviesa toda la conversación: aprender un idioma requiere práctica, confianza y perder el miedo a equivocarse.

¿Qué diferencia el método de enseñanza de Wall Street English del de otras academias?

La clave de nuestro método es que gira alrededor del individuo, no del grupo. Wall Street English nació en 1972 y, desde entonces, hemos evolucionado manteniendo ese principio. Actualmente estamos presentes en más de 35 países, contamos con unas 350 escuelas y hemos enseñado inglés a más de tres millones de alumnos en todo el mundo.

El alumno comienza en su nivel real, sin tener que adaptarse al ritmo de una clase en la que puede haber personas con conocimientos diferentes. Además, puede empezar en cualquier momento del año y organizar su aprendizaje según su disponibilidad y su capacidad de asimilación.

Combinamos el trabajo individual e interactivo con sesiones prácticas en grupos muy reducidos, en los que los alumnos comparten nivel y trabajan sobre los mismos contenidos. Así, cada persona avanza a su ritmo y puede dedicar más o menos tiempo en función de sus objetivos.

¿Cómo conseguís que los alumnos pierdan el miedo a expresarse en inglés desde los primeros niveles?

La mejor recomendación para aprender un idioma es lanzarse, expresarse y utilizar lo que uno sabe, sin miedo a equivocarse. Precisamente, equivocarse forma parte del proceso de aprendizaje. Si esperamos a hablar perfectamente antes de empezar a comunicarnos, avanzaremos mucho más despacio.

También ayuda que el alumno trabaje primero los contenidos de manera individual y después los ponga en práctica. Cuando llega a la conversación, ya ha adquirido y asimilado esos conocimientos, por lo que le resulta más fácil utilizarlos. Para muchos adultos, especialmente quienes necesitan el inglés para trabajar, hablar con fluidez es fundamental para sentir que dominan el idioma.

Wall Street English en Valencia
Wall Street English en Valencia

 

¿Cómo diseñáis un itinerario de aprendizaje personalizado para cada alumno?

Antes de comenzar, conocemos al alumno y realizamos una prueba de nivel para determinar desde dónde parte y qué quiere conseguir. A partir de ahí, diseñamos un programa teniendo en cuenta sus objetivos, sus capacidades y, sobre todo, el tiempo que puede dedicar al aprendizaje.

Recomendamos unas tres horas semanales, aunque hay alumnos que dedican cuatro, cinco o incluso seis horas. Cuanto mayor sea la dedicación, más posibilidades hay de acelerar el aprendizaje. La flexibilidad permite que cada persona avance sin depender del calendario de un grupo y adapte el curso a su vida personal y profesional.

¿Qué dificultades tienen los profesionales a la hora de utilizar el inglés en reuniones, presentaciones o entrevistas de trabajo?

La principal dificultad suele estar en la expresión oral. Una persona puede preparar un buen documento, una presentación o una estrategia y apoyarse en herramientas de inteligencia artificial para revisar el contenido. Sin embargo, cuando tiene que exponerlo, responder preguntas o negociar, necesita dominar lo que está explicando, disponer de vocabulario y reaccionar con fluidez.

Jordi Dalet cita un estudio de Randstad que, según recuerda, señalaba que el 75 % de las ofertas de empleo requerían un nivel fluido o profesional de inglés. Aunque el dato corresponde a un estudio de hace unos años, lo considera representativo de la importancia que sigue teniendo el idioma en el mercado laboral.

Por eso, la formación también incorpora contenidos relacionados con las habilidades profesionales: presentar presupuestos, explicar estrategias, presentar productos, realizar entrevistas de trabajo o negociar. El objetivo es que el alumno no solo conozca el idioma, sino que pueda utilizarlo con naturalidad en situaciones reales de su carrera.

¿Cómo están influyendo la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la enseñanza del inglés?

La inteligencia artificial está transformando muchos ámbitos y también ofrece posibilidades importantes para la enseñanza de idiomas. Sin embargo, Dalet distingue entre utilizarla como sustituto del pensamiento propio y emplearla como una herramienta de apoyo. En su opinión, su valor está en ayudar a las personas a mejorar su trabajo, no en dejar de pensar por sí mismas.

En Wall Street English han incorporado correctores de pronunciación que transcriben y corrigen lo que dice el alumno, además de una herramienta conversacional que permite practicar en inglés sobre temas concretos. La conversación se adapta a las respuestas del estudiante y al nivel de vocabulario que está trabajando.

La tecnología también puede ayudar a organizar el aprendizaje, orientar sobre el ritmo de progreso y recomendar sesiones según los hábitos del alumno. Además, facilita el trabajo de los equipos docentes, que pueden dedicar menos tiempo a determinadas tareas de análisis y más al seguimiento y acompañamiento de los estudiantes.

La evolución tecnológica forma parte de la historia de la escuela: desde los casetes y los libros de papel hasta internet y las herramientas actuales. La idea, explica Dalet, es seguir incorporando los avances que permitan mejorar tanto el aprendizaje como la atención al alumno.

Wall Street English - Imagen de Facebook
Wall Street English - Imagen de Facebook

 

¿Qué papel desempeñan las actividades sociales para que los alumnos ganen confianza y utilicen el idioma en situaciones reales?

El objetivo principal es que el alumno alcance el nivel de inglés que necesita, pero la experiencia de aprendizaje también debe ser amena y motivadora. Las actividades sociales ofrecen una oportunidad adicional para practicar, ganar confianza, relacionarse con otros estudiantes y conocer personas.

Estas actividades pueden organizarse presencialmente en la escuela, fuera de ella o en formato online. Celebraciones como San Patricio o Halloween permiten crear espacios de interacción en inglés, mientras que los encuentros virtuales pueden reunir a alumnos de distintos países.

Ese intercambio cultural aporta un valor añadido: ayuda a acostumbrarse a diferentes acentos, mejora la comprensión oral y permite comunicarse con personas de procedencias diversas. Al fin y al cabo, aprender inglés también significa poder entenderse con los demás en contextos reales.

¿Habéis notado cambios en la demanda de inglés en Valencia?

La demanda de inglés es importante en las principales ciudades españolas, y Valencia no es una excepción. Dalet destaca especialmente el crecimiento del turismo y la actividad empresarial de la ciudad, así como la aparición de nuevas empresas y startups.

El inglés es cada vez más necesario en distintos sectores, no solo en aquellos tradicionalmente vinculados al turismo o al comercio, sino también en el ámbito tecnológico. Esta realidad se refleja en el perfil de las personas que buscan formación: profesionales que necesitan desenvolverse en entornos internacionales y mejorar sus oportunidades laborales.

En este contexto, dominar el idioma puede ampliar las posibilidades de acceso al mercado laboral y facilitar el desarrollo profesional en una economía cada vez más conectada.

¿Cómo imagináis el papel de los profesores y los coaches en los próximos años, con el avance de la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial va a cambiar muchas funciones, también dentro de la enseñanza. En nuestro caso, ya permite automatizar parte del análisis y del diagnóstico del progreso del alumno. El trabajo de los profesores y de los equipos de seguimiento consiste en interpretar esa información, comprobar que es correcta y utilizarla para ofrecer un mejor acompañamiento.

De esta forma, la tecnología puede liberar tiempo para dedicarlo a las personas. La clave está en aprovechar sus posibilidades sin renunciar al criterio profesional ni a la relación humana que necesita el alumno durante su proceso de aprendizaje.

¿Cuáles son los principales obstáculos que encuentran los alumnos y cómo les ayudáis a mantener la motivación?

Uno de los aspectos fundamentales es conseguir que el alumno mantenga la constancia y pueda comprobar que avanza hacia sus objetivos. Para ello, es importante que el aprendizaje se adapte a sus necesidades, a su disponibilidad y a su nivel, en lugar de obligarle a seguir el ritmo de un grupo.

La combinación de trabajo individual, práctica oral y actividades sociales ayuda a que el proceso sea más dinámico. Además, el acompañamiento permite orientar al alumno y ajustar su aprendizaje cuando es necesario. La prioridad es que pueda avanzar con confianza y utilizar el inglés en los contextos para los que lo necesita.

¿Qué objetivos os gustaría alcanzar en Valencia y qué os gustaría que los alumnos destacaran de su experiencia?

Lo que nos ilusiona es que cada alumno, independientemente de sus dificultades iniciales, alcance el nivel de inglés que se había propuesto en el tiempo previsto. Esa es nuestra razón de ser: acompañar a las personas para que aprender inglés pueda contribuir a cambiar su futuro.

Queremos seguir incorporando todas las mejoras pedagógicas y tecnológicas que permitan ofrecer una experiencia más eficaz y mejores resultados. La inteligencia artificial puede ampliar las diferencias entre quienes saben utilizarla como herramienta y quienes dejan de desarrollar sus propias capacidades, y el dominio del inglés también puede influir en esas oportunidades.

Por eso, nuestra prioridad seguirá siendo ayudar a cada alumno a alcanzar sus objetivos, manteniendo el foco en el aprendizaje y aprovechando la tecnología para mejorar el método y la calidad del acompañamiento.