Bioparc Valencia vuelve a situarse en el mapa europeo de la conservación y divulgación animal con una incorporación tan curiosa como desconocida: la musaraña elefante de orejas cortas. Este pequeño mamífero africano, prácticamente invisible en otros zoológicos del continente, puede descubrirse ahora en un entorno diseñado al detalle para recrear su hábitat natural.
Con esta apuesta, el parque se convierte en uno de los pocos espacios de Europa (y el único en España) donde observar de cerca a esta especie, cuyo nombre científico es Macroscelides proboscideus. Pero lo más llamativo no es solo su presencia, sino la forma en la que se ha integrado en una instalación innovadora que reproduce la vida subterránea de la sabana africana.

Un viaje al subsuelo de la sabana
El nuevo espacio transporta al visitante a un ecosistema poco visible pero lleno de vida. Entre túneles, rocas y zonas de refugio, se esconden animales tan singulares como el cerdo hormiguero, la rata topo desnuda o la impresionante pitón de Seba, considerada una de las serpientes más grandes de África.
La experiencia se completa con especies tan peculiares como el zorro orejudo o la mangosta enana, el carnívoro más pequeño del continente africano. Todos ellos forman parte de un recorrido que pone el foco en animales menos conocidos, pero esenciales para el equilibrio de sus ecosistemas.
A escasos metros, el visitante puede reencontrarse con animales más populares: el facóquero —popularizado como “Pumba”—, la hiena rayada o la elegante cebra de Hartmann, que convive en un recinto multiespecie junto a aves africanas y el majestuoso rinoceronte blanco. Entre ellos destaca el pequeño Kairu, una cría que no deja de corretear y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del parque.

Bioparc atraviesa además una etapa especialmente emotiva gracias al nacimiento de varias crías. Los elefantes Malik y Makena siguen creciendo bajo la mirada de los visitantes, al igual que los chimpancés Cala y Ekon, que protagonizan algunas de las escenas más entrañables del recorrido.
Un hogar pensado para el bienestar animal
La pareja de musarañas elefante —un macho procedente del Zoo de Núremberg y una hembra ya residente en Valencia— disfruta ahora de un espacio adaptado a sus necesidades. La instalación cuenta con dos terrarios conectados que permiten a los animales moverse libremente o aislarse cuando lo deseen, favoreciendo su comportamiento natural.
El diseño incorpora elementos rocosos, mayor altura y estructuras que estimulan su actividad, facilitando además la observación por parte del público. Así, los visitantes pueden contemplar de cerca su sorprendente agilidad: pese a medir apenas 10 centímetros y pesar unos 50 gramos, este animal es capaz de alcanzar velocidades de hasta 30 kilómetros por hora.
Su rasgo más distintivo es su hocico alargado, similar a una diminuta trompa de elefante, que utiliza para detectar insectos, base de su alimentación. Un detalle que, junto a su rapidez y comportamiento, convierte a la musaraña elefante en una de las especies más fascinantes —y ahora accesibles— del panorama zoológico europeo.


