Roig Arena ha renovado sus creaciones audiovisuales con diez nuevos diseños en 3D que convierten el recinto en un homenaje a Valencia, a través de la luz, el arte digital y algunos de los símbolos que forman parte de su identidad. Fallas, música, Mediterráneo, l’Albufera, gastronomía, cerámica e innovación toman ahora la fachada y las pantallas del recinto con el inicio de la nueva temporada de eventos.
Valencia convertida en un gran lienzo de luz
El espectáculo comienza en el exterior de Roig Arena, donde sus 8.600 lamas cerámicas se iluminan de manera coordinada con El Ojo, la pantalla exterior de 300 metros cuadrados. El resultado es una experiencia audiovisual integrada en la propia arquitectura del edificio, en la que tecnología, luz, cerámica y arte digital se mezclan para transformar su apariencia durante la noche.
La propuesta utiliza la fachada como soporte artístico y acerca el espectáculo a quienes pasean por el entorno del recinto. La experiencia continúa en el interior a través del videomarcador, el videowall de 76 metros de longitud y el ribbon, dentro de un conjunto de pantallas que suma 1.700 metros cuadrados.
Así, un mismo relato visual recorre los distintos espacios de Roig Arena y convierte el edificio en una especie de gran lienzo audiovisual dedicado a la ciudad.
De las Fallas a l’Albufera: diez formas de contar Valencia
Las nuevas creaciones utilizan la animación 3D, la luz, la profundidad, el movimiento y la escala para reinterpretar elementos vinculados a la cultura valenciana. Entre ellos aparece el fuego, convertido en una referencia a las Fallas y a su mezcla de arte, creatividad, sátira y tradición colectiva.
También está presente el dragón, como símbolo de fuerza y protección; la música, representada a través de las bandas y sociedades musicales; y el Mediterráneo, junto a esa luz valenciana que ha inspirado a artistas y creadores.
L’Albufera ocupa otro de los espacios protagonistas mediante los redolins, vinculados a los antiguos puestos de pesca y a la memoria de quienes han vivido y trabajado junto al lago. El recorrido llega también a la gastronomía con Poble Nou, el restaurante donde Miguel Martí pone en valor productos, sabores y saber hacer valencianos.
La última de las grandes imágenes mira directamente hacia el futuro: los robots aparecen como símbolo de innovación y como conexión entre la tradición valenciana y una ciudad que continúa transformándose.
La cerámica también forma parte del espectáculo
El homenaje a Valencia no se limita a las imágenes proyectadas. Está también en la propia arquitectura de Roig Arena, especialmente en las lamas cerámicas de la fachada, fabricadas por Pamesa Grupo Empresarial, Founding Partner del recinto.
Durante el día, estas piezas definen la personalidad del edificio y dialogan con la luz mediterránea. Cuando cae la noche, se convierten en parte activa del espectáculo y sirven de soporte para las diferentes creaciones audiovisuales.
El proyecto ha sido creado por Roig Arena junto a la agencia valenciana Hub Media, responsable del concepto y la dirección creativa. El Departamento de Tecnología de Roig Arena se ha encargado de la integración audiovisual, mientras que Pamesa Grupo Empresarial firma la cerámica de la fachada.
Con esta renovación, Roig Arena propone un recorrido visual por algunos de los símbolos que definen Valencia, pero también por las personas, oficios y formas de entender la cultura que siguen dando vida a la ciudad.


