Es cierto que en España hay destinos tan hermosos que parecen sacados de una película. Y, de hecho, sentarse a la mesa a comer, para cualquier viaje, forma parte inseparable de la experiencia. En uno de los grandes enclaves pesqueros alicantinos, el producto del Mediterráneo, los arroces y el pescado de lonja conviven con playas, barrios marineros y una fortaleza que domina la costa desde lo más alto.
Una localidad de la Costa Blanca y una de las más bellas de todas: Dénia. Se ha convertido en los últimos años en una de las principales señas de identidad de la provincia, ya que cualquiera puede comer frente al mar. Su prestigio gastronómico quedó reforzado en 2015, cuando fue reconocida como Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO. Entre sus especialidades sobresale la gamba roja de Dénia, uno de los productos más apreciados de su gastronomía, junto con otras recetas como el arròs a banda, el pulpo seco, el suquet de peix y otros platos elaborados con pescado y marisco.
La gamba roja y el Castillo: lo atractivo de Dénia
La actividad pesquera sigue teniendo un peso destacado en la vida local. La lonja recibe capturas procedentes de las embarcaciones del puerto y mantiene ese vínculo directo entre el Mediterráneo y las cocinas del municipio. La gamba roja, capturada en aguas profundas y con una disponibilidad limitada, se ha convertido en el producto más reconocible de la ciudad y en uno de sus grandes reclamos para los visitantes. A ello también se suma una amplia oferta de restaurantes donde tienen protagonismo los arroces marineros, el pescado fresco y los productos de la huerta valenciana.
No obstante, aparte del mar y la cocina, en Dénia también destaca su castillo, de origen islámico, que se levanta sobre una colina frente al Mediterráneo y permite contemplar el casco urbano, el puerto y parte del litoral. A sus pies se hallan barrios históricos como Les Roques y Baix la Mar, este último estrechamente ligado al pasado pesquero de la ciudad. Asimismo, alrededor de 20 kilómetros de costa alternan grandes arenales y sectores rocosos, mientras que el cercano parque natural del Montgó amplía las posibilidades para quienes buscan combinar gastronomía, patrimonio, playa y naturaleza en una misma costa.
Un destino para disfrutar del Mediterráneo
Todo ello convierte a Dénia en un destino que va mucho más allá de sus playas. La combinación de gastronomía, tradición pesquera, patrimonio y naturaleza permite descubrir distintas caras de la localidad en cualquier época del año. Desde un paseo por sus barrios marineros hasta una comida con vistas al Mediterráneo, la ciudad ofrece una experiencia en la que el paisaje y la cocina están estrechamente ligados.


