La Entidad Metropolitana de Tratamiento de Residuos (EMTRE), la responsable del tratamiento de los residuos del contenedor gris, marrón y la red de ecoparques del área metropolitana de València, ya ha recepcionado más de 3.700 toneladas de cenizas y restos procedentes de la Cremà celebrada anoche. Según el registro actualizado a las 9 de la mañana de hoy, un total de 330 camiones procedentes de 31 municipios han descargado los restos de las quemas de los monumentos falleros en la Planta de Los Hornillos (Quart de Poblet).
“Para la noche de la Cremà, contamos con un gestor autorizado para evitar que los restos de cenizas se mezclen con los residuos habituales,” ha explicado el presidente de la EMTRE, Emilio José Belencoso. “Recepcionamos en Los Hornillos los restos de los servicios de recogida y un gestor especial los tratará, separando piedras, áridos y metales como tornillos de las cenizas para darles una segunda vida”.
València lidera con 2.290 toneladas de cenizas
Según datos actualizados a las 9 de la mañana de hoy 20 de marzo, se han recepcionado un total de 3.717 toneladas de cenizas y arenas, una cantidad que bastaría para cubrir todo el césped de Mestalla bajo casi un metro de ceniza.
La ciudad que más cenizas ha aportado ha sido la capital valenciana: más de 200 camiones de recogida de residuos han llevado 2.290,48 toneladas de residuos a las instalaciones de la EMTRE. Los restos de la Cremà de València representan el 60% de los residuos de cenizas aportados durante el día de hoy. La segunda posición es para Torrent, que ha llevado 168,36 toneladas de cenizas a la planta de Los Hornillos. En tercer lugar cierra el pódium Picassent, con 103,59 toneladas, seguido de cerca por Paterna, con 103,02 toneladas de cenizas aportadas.
¿Cómo se tratan las cenizas y restos de la Cremà?
Las más de 3.700 toneladas de cenizas y restos de la Cremà se gestionan a través de un gestor autorizado especializado, responsable de la valorización de estos residuos.
Una vez recepcionadas las cenizas, se separan según el material para extraer recursos aprovechables como la arena usada en las bases de los monumentos falleros, las estructuras metálicas y clavos o la madera que no ha terminado de quemarse. Estos materiales tendrán una segunda vida como material reutilizado y/o reciclado. El objetivo es poder rescatar el máximo de componentes posibles para que puedan ser reaprovechados.


