El Veles e Vents renace como polo tecnológico, gastronómico y de congresos: el Ayuntamiento cambia para siempre el destino del icónico edificio de la Marina de Valencia

Valencia transforma el emblemático edificio de la America's Cup en un hub de gastronomía mediterránea, congresos e innovación tecnológica.

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Veles e Vents
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Hay edificios que cambian de piel sin perder el alma. El Veles e Vents, la joya arquitectónica de la Marina de Valencia que el arquitecto británico David Chipperfield diseñó en tiempo récord para acoger la 32ª America's Cup en 2007, está a punto de vivir su transformación más ambiciosa desde que se inauguró. La Junta de Gobierno Local ha aprobado este 10 de julio una moción conjunta para convertirlo en una infraestructura de utilidad pública orientada a la gastronomía mediterránea, el turismo de congresos y la innovación tecnológica.

El acuerdo no es solo un cambio de uso. Es, en el fondo, la resolución de una paradoja que arrastraba el edificio desde hace más de una década: construido para un evento efímero y cedido gratuitamente al Ayuntamiento por la Autoridad Portuaria en 2013 con la condición expresa de destinarlo a fines de utilidad pública o interés social, el Veles e Vents había operado hasta ahora bajo un modelo de explotación privada que no encajaba con ese mandato. El actual contrato de arrendamiento, de hecho, expira el próximo 7 de septiembre de 2026.

Un edificio premiado que buscaba su propósito

El edificio fue diseñado por el arquitecto británico David Chipperfield en colaboración con el arquitecto español Fermín Vázquez e inaugurado en 2006. El diseño cosechó numerosos premios de arquitectura, entre ellos el Emirates Glass LEAF Award de 2006 y los premios europeos del Royal Institute of British Architects en 2007. Con sus plataformas de hormigón apiladas y escalonadas que parecen flotar sobre el puerto, fue el punto de encuentro social de la America's Cup de 2007, la competición de vela oceánica más prestigiosa del mundo, que se celebró en Europa por primera vez en más de 150 años.

Desde entonces, el edificio ha sobrevivido reinventándose como espacio de hostelería y eventos privados. Una vida de alquiler y concesiones que, visto desde hoy, siempre fue provisional. Desde que cumplió su papel inicial, el edificio se reinventó como espacio de hospitalidad en el frente marítimo de Valencia. Pero ese modelo llega a su fin.

Cuatro áreas para un nuevo modelo

El proyecto aprobado por la Junta de Gobierno plantea una reorganización completa de los espacios del inmueble en torno a cuatro grandes ejes. El primero es un área de gastronomía mediterránea, que incluirá aulas de formación y exhibición culinaria, laboratorios de I+D gastronómico para emprendedores y mercados de producto local de la huerta valenciana. El segundo eje agrupa zonas para eventos corporativos y congresos, con espacios tipo auditorio y salas modulares. Los otros dos ejes se destinan a exposiciones y ferias comerciales, con vestíbulos polivalentes, y a espacios de incentivos con áreas sociales, terrazas y zonas de descanso.

La gestión integral del edificio recaerá en el Ente Público Empresarial Palau de Congressos de València, una vez concluidas las obras de conservación y mejora necesarias tras años de uso por parte de terceros. No es una elección arbitraria: el planeamiento urbanístico ya asigna al Palau de Congressos la calificación de equipamiento público, y el objetivo es que el Veles e Vents quede encuadrado en esa misma categoría.

"Con este paso, recuperamos el Veles e Vents para convertirlo en el escaparate internacional de nuestra innovación y unimos nuestra potente tradición gastronómica con la tecnología más vanguardista y el turismo de calidad" - Paula Llobet, concejala de Innovación, Tecnología, Agenda Digital e Inversiones del Ayuntamiento de Valencia

El encaje urbanístico: de uso recreativo a dotacional público

Convertir el Veles e Vents en equipamiento público no es solo una cuestión de voluntad política: requiere cambiar el planeamiento. La parcela E-07 donde se ubica tiene asignado actualmente un uso principal recreativo de carácter terciario, una clasificación pensada para la explotación por operadores privados. Para adecuarlo a su nueva vocación, la Junta de Gobierno ha encargado al Servicio de Planeamiento que inicie los trámites de una modificación puntual del Plan Especial de la Marina, que establecerá el "uso dotacional público" como categoría dominante del solar.

El proceso llevará tiempo. Y precisamente para evitar que el edificio caiga en el abandono durante la transición —con el riesgo de deterioro que eso implicaría—, el Ayuntamiento solicitará al órgano de cooperación interadministrativa con la Autoridad Portuaria que se pronuncie sobre la posibilidad de mantener la actividad actual del inmueble mientras se tramita el cambio urbanístico, se redactan los proyectos técnicos y se ejecutan las obras.

La pieza que faltaba en el ecosistema tecnológico de Valencia

La transformación del Veles e Vents no llega de forma aislada. Se inscribe en el marco del ecosistema "46 València Mediterranean Tech Hub", recientemente aprobado por el Consell autonómico, en cuyo ámbito geográfico está incluido el propio edificio. La idea es que el Veles e Vents actúe como escaparate físico de ese proyecto de ciudad: un lugar donde la innovación tecnológica, la cultura gastronómica mediterránea y el turismo de congresos —el denominado mercado MICE— confluyan en un mismo espacio de referencia internacional.

Casi dos décadas después de que el mundo pusiera los ojos en Valencia por una regata, la ciudad vuelve a apostar por ese mismo edificio para proyectarse al exterior. Esta vez, no con velas y vientos, sino con cocina de vanguardia, tecnología y la agenda de un hub mediterráneo que aspira a competir en las grandes ligas de la innovación europea.