El Polideportivo de Orriols vuelve a la vida: más de un millón de euros para recuperar la instalación deportiva que el barrio lleva casi dos años sin poder usar

El Ayuntamiento de València inicia obras de rehabilitación integral del Polideportivo de Orriols con una inversión de 1.036.740 euros y nueve meses de plazo.

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Polideportivo de Orriols
Polideportivo de Orriols
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Casi dos años después de que sus puertas echaran el cierre por motivos de seguridad, el Polideportivo de Orriols ha arrancado esta semana su rehabilitación integral. La alcaldesa de València, María José Catalá, visitó este jueves el inicio de las obras, que suponen una inversión de 1.036.740,10 euros y un plazo de ejecución de nueve meses. Una noticia largamente esperada por un barrio que ha tenido que buscarse la vida en otros complejos deportivos de la ciudad mientras su instalación de referencia languidecía con la cubierta deteriorada y la concesión caducada.

La historia del polideportivo es, en cierto modo, el retrato de cómo un equipamiento público puede llegar a quedar atrapado entre la inercia administrativa y el paso del tiempo. Inaugurado en 2004, el complejo nunca había recibido una intervención global de estas características. La empresa gestora, cuya concesión administrativa caducó en 2015, solicitó al Ayuntamiento el cierre del polideportivo debido al mal estado de la cubierta, por seguridad, tal como consta en los expedientes municipales. El resultado fue el cierre definitivo en agosto de 2024, dejando sin instalación deportiva de proximidad a cientos de vecinos y vecinas del distrito de Rascanya.

"Orriols necesitaba recuperar este polideportivo y lo estamos haciendo con una actuación ambiciosa, integral y orientada a que la instalación vuelva a prestar servicio en condiciones adecuadas para todas las personas usuarias" - María José Catalá, alcaldesa de València

Una cubierta que lo explica todo

Si hay un elemento que simboliza el deterioro del polideportivo, ese es su cubierta. La intervención más urgente y visible es la de la cubierta de la zona de piscina: se desmontará la estructura deteriorada, se eliminará el policarbonato existente y se sustituirá por chapa prelacada, añadiendo aislamiento con fibra de vidrio en toda la superficie. Un cambio de materiales que no solo resuelve el problema estructural, sino que mejora el comportamiento térmico del edificio. Además de la sustitución de elementos dañados, los trabajos incluyen el saneado de pilares, bases y capiteles, la limpieza de soportes corroídos por el óxido, el refuerzo de uniones estructurales y la reparación de fisuras y grietas.

La piscina, por su parte, recibirá una atención especial: se sanearán y rejuntarán los vasos y las playas, se renovará el pavimento de PVC en zonas húmedas, se repondrán las rejillas de rebosadero y se reformará por completo el sistema de filtración y tratamiento del agua. También se instalará un nuevo grupo contraincendios y se revisarán las instalaciones eléctrica y de fontanería. No es un retoque cosmético. Es, según el propio Ayuntamiento, la primera gran actuación global desde que el complejo abrió sus puertas hace más de veinte años.

Vestuarios, salas y hasta pistas de pádel: una reforma de arriba abajo

La rehabilitación va mucho más allá de la cubierta y la piscina. El proyecto adjudicado a la empresa Fulton SA contempla una renovación integral que abarca prácticamente cada rincón del complejo. Se pintará el interior del edificio —planta baja, vestuarios y accesos al sótano—, se repondrán falsos techos en las salas deportivas y se renovarán pavimentos, rodapiés, puertas, espejos, grifería, rociadores y mamparas de duchas y aseos. También se actualizarán los sistemas de climatización, ventilación y agua caliente sanitaria. Desde el cierre, los vecinos de Orriols han tenido que desplazarse a otros polideportivos municipales para continuar con su actividad física, una incomodidad cotidiana que, para muchos, especialmente para las personas mayores, no es un trámite menor.

En el exterior, el proyecto prevé reponer el césped de la pista de pádel y renovar la resina de la pista de tenis, además de una limpieza general de todo el recinto. La sala de actividades estrena también dotación: esterillas, bandas elásticas, mancuernas, kettlebells, balones medicinales, cajones pliométricos, tatamis y un equipo de sonido profesional, entre otros materiales, permitirán programar clases y entrenamientos desde el primer día de reapertura.

Una mesa vecinal para no perder el hilo

Durante los meses de obras, el Ayuntamiento no ha querido dejar al barrio sin interlocución. Se ha constituido la Comisión Deportiva de Orriols, una mesa de trabajo participativa con personal técnico de la Fundación Deportiva Municipal, pensada para dar seguimiento a las necesidades del vecindario y canalizar sus demandas mientras dure la rehabilitación. Una fórmula que busca, al menos, mantener vivo el vínculo entre la institución y los usuarios de una instalación que durante años fue el corazón deportivo del barrio.

Catalá ha insistido en que la intervención no responde a una lógica de parches sino a un compromiso más amplio con los equipamientos públicos de proximidad. Si los plazos se cumplen, el barrio recuperará su polideportivo antes de que termine 2026 o a comienzos de 2027, con una infraestructura renovada de arriba abajo. Para muchas familias, personas mayores y usuarios habituales de Orriols, esa fecha no puede llegar demasiado pronto.