Hay cultivos que no son solo economía. El arroz de L'Albufera es también paisaje, identidad y equilibrio ecológico. Pero hoy, ese cultivo milenario atraviesa una de sus peores crisis: los precios en origen no llegan a cubrir los costes de producción, las plagas avanzan sin control efectivo y muchos agricultores hacen números para decidir si merece la pena volver a plantar la próxima campaña. En ese contexto, el concejal de Agricultura de Valencia, José Gosálbez, visitó este lunes la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) de arroceros de Pinedo para escuchar de primera mano qué está pasando en el campo.
Una visita al corazón del arrozal
Gosálbez, que también preside el Consell Agrari Municipal, se desplazó hasta Pinedo para reunirse con los representantes de la SAT, intercambiar impresiones sobre el desarrollo de la campaña y trasladar el respaldo institucional a un sector que, según sus propias palabras, lo sostiene todo. El encuentro se enmarca en la línea de trabajo del Consell Agrari de mantener contacto directo con los profesionales del campo, alejándose del despacho para acercarse a la realidad de quienes trabajan la tierra.
"Los arroceros de Pinedo y de toda L'Albufera necesitan poder trabajar y vivir dignamente de su trabajo. Detrás de cada campaña hay esfuerzo, inversión y riesgo." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari Municipal de Valencia
No es una frase hecha. La situación que describe el concejal tiene cifras concretas detrás. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alertó de que los primeros precios ofrecidos por los operadores comerciales supondrían un desplome del 30% respecto a la campaña pasada y causarían una pérdida de unos 0,20 euros por cada kilo comercializado. El umbral de rentabilidad se sitúa en unos 0,54 €/kg de media, de modo que si los precios se hundiesen en los 0,35 €/kg, los agricultores acabarían perdiendo unos 0,20 euros por cada kilo de arroz, una diferencia que no se cubriría con las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC).
Una crisis que amenaza el ecosistema, no solo la cosecha
Lo que está en juego no es únicamente la subsistencia económica de unas familias agricultoras. AVA-ASAJA ha advertido de que esta situación abocaría el cultivo a la ruina y al abandono de campos en el Parque Natural de L'Albufera. Y eso importa mucho más allá del sector primario: sin arrozales inundados, desaparecería el hábitat de cientos de especies de aves y el paisaje característico que define la laguna valenciana desde hace siglos. En 1986, L'Albufera fue declarada Parque Natural , un reconocimiento que hoy se sostiene, en gran medida, gracias a la actividad agrícola que lo rodea.
A la presión sobre los precios se suman otros frentes abiertos. A la incertidumbre sobre los ingresos se suma el fuerte incremento de los costes de producción: partidas esenciales para el cultivo, como el combustible y los fertilizantes, mantienen unos precios muy elevados que pueden llegar a comprometer aún más la rentabilidad de las explotaciones. Y si eso fuera poco, los agricultores valencianos llevan tiempo dando la voz de alarma sobre la situación del cultivo del arroz ante las restricciones normativas en el ámbito fitosanitario en el marco de la Unión Europea, y la variedad Albufera, cuya producción se prevé que caiga un 80% como consecuencia del hongo piricularia.
"Sin agricultores no hay arroz y sin arroz no se entiende L'Albufera"
Gosálbez no escondió su posición durante la visita. Frente a quienes exigen estándares cada vez más altos a los productores sin compensar el aumento de sus costes, el concejal fue directo:
"Defender el campo valenciano significa defender a quienes producen. No podemos exigir cada vez más al agricultor mientras aumentan sus costes y se multiplican las trabas." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari Municipal de Valencia
Una reflexión que conecta con una realidad estructural: el agricultor valenciano lleva años atrapado entre una normativa cada vez más exigente, unos costes que no dejan de subir y unos precios de venta que, lejos de compensarlo, no alcanzan ni para cubrir lo invertido. La angustia de los agricultores es tal que, si no se conceden ayudas directas por las pérdidas, un porcentaje importante podría abandonar ya este año sus tierras.
"Sin agricultores no hay arroz y sin arroz no se entiende L'Albufera. Defender este cultivo es defender empleo, economía y una forma de trabajar la tierra transmitida durante generaciones. El campo valenciano necesita futuro y ese futuro pasa por el hecho de que nuestros agricultores puedan vivir de lo que producen." - José Gosálbez, concejal de Agricultura y presidente del Consell Agrari Municipal de Valencia
La visita a Pinedo no resuelve por sí sola ninguno de los problemas del sector, pero sí envía una señal: la de que alguien escucha. En un momento en que los arroceros de L'Albufera sienten que producen a pérdidas y que la administración les pone más palos en las ruedas que soluciones en la mano, el contacto directo con los representantes del Consell Agrari puede ser el primer paso de algo más concreto. Lo que está claro es que el tiempo apremia: cada campaña que termina en números rojos es una campaña más cerca del abandono definitivo de unos campos que, durante siglos, han dado forma a uno de los paisajes más singulares del Mediterráneo.


