Construido en 1944, el CEIP San José de Calasanz lleva más de ocho décadas siendo el colegio de referencia del Grau, uno de los barrios más arraigados de Valencia. Ahora, tras años de esperas y presupuestos ajustados, ese edificio histórico está en medio de una transformación radical que cambiará por completo la vida escolar del barrio. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, visitó este viernes las obras en ejecución del centro, coincidiendo con lo que ella misma calificó como "una semana educativa muy importante para toda la comunidad docente y para la población escolar de Valencia".
Un proyecto que empezó con un presupuesto insuficiente
La intervención integral en el centro escolar, ubicado en la calle Bello, en el Grau , contempla la rehabilitación del edificio principal, la demolición de dos de sus tres edificaciones originales y la construcción de dos nuevas en su lugar, además de una reorganización completa de los espacios exteriores. La inversión total asciende a 5,2 millones de euros, una cifra que no estaba prevista desde el principio.
La propia alcaldesa reconoció en su visita que el proyecto nació infrapresupuestado. El presupuesto inicial rondaba los 3 millones de euros, una cantidad que resultó claramente insuficiente para afrontar la envergadura real de las obras. Hubo que aprobar un modificado que incrementó la partida en 2 millones adicionales. La adjudicación recayó en la Unión Temporal de Empresas formada por CYES Infraestructuras SLU y Vareser 96 SL.
"Este colegio es una parte fundamental de la vida del Grau, que va a transformarse totalmente porque gana una parcela, aunque era municipal, que hemos anexado al edificio original, ganando una zona deportiva, un polideportivo y una zona mejor de infantiles" - María José Catalá, alcaldesa de Valencia
El último curso en barracones
Mientras las excavadoras trabajan en la calle Bello, los alumnos y alumnas del San José de Calasanz llevan desde 2024 estudiando en aulas prefabricadas instaladas por la Consellería de Educación en una parcela de la avenida de Baleares, junto al CEIP Tomás de Montañana y el Conservatorio Municipal. La imagen de los niños entrando a clase en módulos provisionales —los conocidos popularmente como "barracones"— es uno de esos recordatorios cotidianos de que la infraestructura educativa pública tiene heridas pendientes de cicatrizar.
Catalá fue tajante: este será el último curso en esas condiciones. El proyecto busca no solo actualizar un edificio con más de ocho décadas de antigüedad, sino también crear un entorno de aprendizaje óptimo, seguro y adaptado a las necesidades pedagógicas del siglo XXI. Las obras quedarán concluidas en 2027, con lo que el próximo curso el alumnado podrá regresar a sus aulas definitivas.
Qué cambia y qué permanece
El centro contaba hasta ahora con tres edificaciones independientes, ninguna de ellas en buen estado. El edificio más antiguo, de dos alturas, que alberga el aulario de Primaria, será el único que se someterá a una reforma profunda. Los otros dos inmuebles —uno que acoge el aulario infantil y el tercero que contiene el gimnasio— serán completamente demolidos para dar paso a dos nuevas construcciones modernas.
El resultado final, una vez terminadas las obras, será un centro completamente reconfigurado. En la edificación principal rehabilitada se alojará todo el programa de Primaria, la administración y el comedor. El resto del colegio se demolerá para dar paso a dos nuevas edificaciones: una en el sur de la parcela para el gimnasio, y otra al este donde se levantarán las aulas de Educación Infantil. El proyecto incluye también una intervención integral en los espacios exteriores: pista polideportiva, porches cubiertos, patios diferenciados para Primaria e Infantil, zonas ajardinadas y una huerta docente.
En cuanto a los accesos, el alumnado de Infantil entrará desde la avenida de Francia esquina con la calle Bello, accediendo directamente a su propio patio, separado del de Primaria. El acceso principal del alumnado de mayor edad se mantendrá por la calle Bello.
245 alumnos y un barrio que recupera su colegio
Una vez renovado, el centro contará con un aula de Primer Ciclo de Infantil, tres aulas de Infantil, seis aulas de Primaria y un comedor , para una capacidad total de 245 puestos escolares. Las plazas se distribuirán de la siguiente manera:
- 20 puestos escolares en una unidad de Educación Infantil (1.º ciclo)
- 75 puestos escolares en tres unidades de Educación Infantil (2.º ciclo)
- 150 puestos escolares en seis unidades de Educación Primaria
Catalá aprovechó la visita para enmarcar esta actuación en una política más amplia de renovación de la infraestructura escolar municipal. "Todos los años hemos intentado abrir un colegio nuevo, un colegio rehabilitado o reformado en este mandato", afirmó, defendiendo que ese es "el compromiso real" en materia educativa: pasar de las palabras a los hechos. Valencia ha dado así un paso decisivo hacia la modernización de su infraestructura educativa con una intervención que, más allá de los metros cuadrados y los millones invertidos, devolverá a un barrio histórico algo que le pertenece: un colegio digno del siglo XXI.


