Flores que construyen Valencia: la plaza Manises acoge la primera Copa de Arte Floral Artesana de la Comunitat, con ramos que recrean la Ciudad de les Arts o el Mercado Central

El Gremio Artesano de Floristerías celebra su primera Copa autonómica con ramos que retratan la arquitectura valenciana más emblemática.

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Una barraca tradicional, la cúpula del Mercado Central o la silueta inconfundible de la Ciudad de les Arts i les Ciències. Todo eso, pero hecho de flores. La plaza Manises de Valencia, sede de la Diputació de València, se convirtió en el escenario de la primera prueba de la I Copa de Arte Floral Artesana de la Comunitat Valenciana, un certamen que desafía a sus participantes a traducir arquitectura y paisaje en ramos. El resultado, según quienes lo presenciaron, fue difícil de creer.

Flores con forma de ciudad

No es fácil lograr que un ramo recuerde a un edificio. Requiere técnica, sensibilidad y, probablemente, un conocimiento íntimo del lugar que se quiere evocar. Los floristas participantes en esta primera edición llegaron de las tres provincias de la Comunitat Valenciana y demostraron que el nivel del sector está muy por encima de lo que el público general suele imaginar. La competición, organizada por el Gremio Artesano de Floristerías de la Comunitat Valenciana, tiene vocación de itinerancia: la de la plaza Manises fue solo la primera prueba de una copa que se extenderá a lo largo del tiempo.

El gremio, constituido el 16 de febrero de 2021, nació en plena pandemia con la voluntad de agrupar a los profesionales de la floristería artesana de toda la región. Desde entonces, ha buscado visibilizar las diferentes estructuras o formas de sacar el arte floral a la calle. Esta copa es, en cierta medida, la expresión más ambiciosa de ese propósito: no una exposición estática, sino una competición que genera tensión, expectativa y, sobre todo, espectáculo.

Mompó: "Lo que somos capaces los valencianos"

El presidente de la Diputació de València, Vicent Mompó, se acercó a la plaza Manises para respaldar la iniciativa y no ocultó su sorpresa ante lo que encontró. Calificó los trabajos de "sorprendentes y muy bonitos" y los enmarcó en un discurso más amplio sobre la identidad valenciana y el apoyo institucional a lo propio.

"Pone en valor de lo que somos capaces los valencianos, en este caso a través de las flores" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

Mompó también destacó la coincidencia temática entre el concurso y la línea de trabajo de la institución provincial. Para el presidente, la Comunitat Valenciana es color, flor, agua e infraestructuras, y todo eso, según señaló, podía verse representado en los ramos que los floristas presentaron ese día. No es una afirmación gratuita: la Diputació lleva años apoyando económicamente las iniciativas del gremio, una relación que se remonta a los primeros certámenes de arte floral celebrados en la ciudad.

Un sector que quiere salir a la calle

El presidente del Gremio Artesano de Floristerías, Juan Lluesma, fue directo al definir el espíritu del certamen. No se trata solo de competir, sino de reivindicar un oficio que, a menudo, permanece oculto entre escaparates y cámaras frigoríficas.

"El objetivo es sacar el arte floral a la calle, que la gente vea el arte porque los valencianos tenemos mucha flor y somos la tierra de las flores" - Juan Lluesma, presidente del Gremio Artesano de Floristerías de la Comunitat Valenciana

Lluesma, que conoce bien el peso simbólico que las flores tienen en la cultura valenciana —el gremio gestiona, entre otros eventos, el suministro de ramos para la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, donde se esperan entre 95.000 y 100.000 ramos en las ediciones más recientes—, insistió en que el nivel de los participantes era muy alto y que los floristas de las tres provincias lo estaban "dando todo".

Arte efímero en el corazón institucional de Valencia

Hay algo poderoso en la idea de instalar una competición de arte floral justo frente a la sede de la Diputació. La plaza Manises no es un espacio cualquiera: es uno de los rincones históricos del centro de Valencia, rodeado de arquitectura civil relevante. Que los floristas eligieran precisamente la arquitectura valenciana como tema obligatorio para sus composiciones convierte el concurso en una especie de homenaje doble: al territorio y al oficio. Un ramo que replica la cúpula del Mercado Central no es solo una pieza técnica; es también una declaración de amor a la ciudad.

La I Copa de Arte Floral Artesana de la Comunitat Valenciana nace, pues, con una ambición clara: demostrar que la floristería es mucho más que un servicio. Es un lenguaje. Y en Valencia, ese lenguaje lleva siglos hablando con flores.