Hace apenas once meses, el edificio histórico de l'Almodí abría sus puertas con una misión nueva: ser la primera infraestructura dedicada en exclusiva a recibir a los peregrinos y turistas del Año Jubilar del Santo Cáliz. Hoy, a un mes de que concluya esa celebración, el balance habla por sí solo. El Centro de Recepción de Visitantes ha registrado 50.079 personas hasta el domingo 27 de septiembre, procedentes de un centenar de países distintos. Medio siglo de miles de visitas comprimidas en menos de un año, en un espacio que antes nadie había pensado en crear.
Una apuesta sin precedentes en la historia jubilar de València
Desde que el Papa Francisco concedió a València en 2015 la celebración del Año Santo Jubilar cada cinco años, la ciudad se convirtió en una de las siete ciudades jubilares del mundo. Sin embargo, ni la primera edición ni la segunda contaron con nada parecido a lo que hoy ofrece l'Almodí. La edición de 2015 no tuvo tiempo material de organizar un punto de acogida. La de 2020, en cambio, fue víctima de algo que nadie pudo prever: la pandemia lo anuló todo. Esta es, por tanto, la primera vez en la historia del Año Jubilar del Santo Cáliz que existe un espacio dedicado en exclusiva a la recepción museográfica de visitantes.
El centro es fruto de un convenio entre la Fundación Santo Cáliz y el Ayuntamiento de València para adaptar el edificio histórico de l'Almodí, inaugurado el 21 de octubre de 2025. El III Año Jubilar se celebra entre el 30 de octubre de 2025 y el 29 de octubre de 2026, y ofrece a los visitantes la posibilidad de contemplar y conocer la historia de la reliquia custodiada en la Catedral de València.
Un visitante llegado de cada rincón del mundo
¿Desde dónde han llegado? De prácticamente todas partes. Los visitantes extranjeros que más han pisado l'Almodí proceden de:
- Italia
- Alemania
- Estados Unidos
- Francia
- Reino Unido
A ese flujo internacional se suma una notable participación del público local, lo que convierte al centro en algo más que un reclamo turístico: también ha sido un espacio de reencuentro de los valencianos con su propio patrimonio. Por sus salas han pasado grupos del ámbito educativo, universitario y asociativo, y también colectivos de personas con discapacidad auditiva, intelectual y daño cerebral adquirido, lo que refleja una apuesta clara por la accesibilidad y la inclusión.
El siglo XV como hilo conductor
El programa expositivo del centro se centra en la València del siglo XV, el periodo histórico en el que el Santo Cáliz llegó a la ciudad. No es un marco menor: aquella Valencia gótica y bulliciosa era ya una de las urbes más importantes del Mediterráneo occidental, y la llegada de la reliquia formó parte de un contexto de poder político y religioso que el recorrido museográfico ayuda a entender. Más allá de su valor espiritual, el Santo Cáliz y su Año Jubilar invitan a descubrir el gran patrimonio cultural de la ciudad.
La programación no se ha limitado a la exposición permanente. A lo largo del año, el centro ha acogido un congreso internacional celebrado en diciembre de 2025 y un ciclo de conciertos orientado a recuperar patrimonio musical. Durante el mes de octubre, antes de la clausura oficial del Año Jubilar, está prevista una agenda de actividades de cierre.
El reto de conservar lo que se celebra
El presidente de la Fundación Santo Cáliz, Carlos Alfonso, no ha ocultado su satisfacción, pero tampoco ha dejado pasar la ocasión para lanzar un mensaje que va más allá del éxito de taquilla.
"Superar las 50.000 visitas es una magnífica evidencia del interés que despierta el Santo Cáliz entre quienes visitan València y confirma la importancia de seguir difundiendo su historia, pero también de impulsar la investigación y el conocimiento de todo cuanto lo rodea" - Carlos Alfonso, presidente de la Fundación Santo Cáliz
Alfonso fue más allá al subrayar que esta tarea "no puede descansar únicamente en las administraciones públicas" y que requiere una "verdadera colaboración público-privada y una sociedad civil consciente de su responsabilidad en la conservación y difusión de nuestro patrimonio". Una advertencia que, en tiempos en que el turismo cultural se dispara pero la financiación del patrimonio sigue siendo un debate abierto, resulta tan pertinente como urgente.
La capital valenciana ostenta el título de ciudad jubilar a perpetuidad por custodiar en su Catedral el Santo Cáliz, y con motivo del III Año Jubilar, el Ayuntamiento ha buscado impulsar el valor patrimonial, cultural y turístico de esta celebración para atraer un turismo de calidad. Si los 50.000 visitantes de l'Almodí sirven de termómetro, la apuesta ha funcionado. La pregunta que queda en el aire es si, terminada la fiesta, la ciudad sabrá mantener viva la llama más allá del calendario jubilar.


