El Cementerio General de València, uno de los camposantos municipales más extensos y con más historia de España, está a punto de ganar casi 2.600 nuevas plazas de enterramiento. Las obras de ampliación de su sección 21 se encuentran en la recta final y está previsto que concluyan en julio de 2026, dotando al servicio funerario municipal de una reserva adicional de capacidad con la que afrontar las necesidades de los próximos años.
Dos tipos de nicho para una ciudad que sigue creciendo
La actuación, que se ejecuta con un presupuesto de 2.875.394,87 euros y a través del contrato marco vigente del Ayuntamiento, incorporará un total de 2.596 nuevas unidades de enterramiento. De ellas, 1.540 serán nichos sencillos —el modelo tradicional de sepultura en columbata— y 1.056 serán nichos columbarios, una modalidad pensada para albergar urnas con cenizas, cada vez más demandada a medida que la cremación gana terreno como opción funeraria. En el siglo XX, la adición de columbarios y crematorios marcó una mayor modernización en respuesta a las cambiantes normas culturales y religiosas en cementerios como este, y la nueva ampliación no hace sino reflejar esa misma tendencia.
En el estado actual de las obras ya se pueden apreciar con claridad los nuevos bloques de nichos, los viales interiores y el cerramiento perimetral de la zona. Desde el punto de vista económico, se ha certificado cerca del 80% del presupuesto, lo que indica que el grueso de la obra ya está materializado sobre el terreno. El importe restante se destinará a completar los trabajos previstos en esta fase.
Una sección con alta ocupación que necesitaba esta respuesta
La sección 21 no es nueva: se ha ido desarrollando de forma progresiva a lo largo del tiempo, mediante distintas actuaciones ejecutadas según la evolución de la demanda funeraria. Esta nueva fase llega precisamente porque el ámbito ya consolidado presenta un elevado grado de ocupación. Es, en cierto modo, la lógica de una ciudad viva que amplía su ciudad de los muertos cuando se queda sin espacio.
El Cementerio General de Valencia se inauguró en 1805 y cuenta con una extensa superficie que alberga numerosos mausoleos, panteones y tumbas de diferentes estilos arquitectónicos. Durante las décadas de 1950 a 1970 se ejecutaron nuevas ampliaciones del cementerio hacia el oeste y hacia el sur, siguiendo el terraplén del ferrocarril que discurre paralelo al nuevo cauce del río Turia. La sección 21, situada en esa área de expansión más reciente, continúa hoy esa misma vocación de crecimiento que ha marcado la historia del recinto durante más de dos siglos.
Más superficie ganada de la que se usa ahora
Uno de los aspectos más llamativos de la actuación es que la obra ha permitido generar y cerrar perimetralmente una superficie de ampliación superior a la que se urbaniza y ocupa en esta fase concreta. Dicho de otro modo: el nuevo cerramiento abarca más terreno del que se está construyendo ahora mismo. Esa parte sobrante quedará pendiente de urbanización y de nuevas unidades de enterramiento, y su desarrollo dependerá de futuras licitaciones y de la disponibilidad de consignación presupuestaria.
Dentro de ese horizonte a largo plazo, uno de los objetivos más ambiciosos es ejecutar la conexión peatonal interna entre la parte histórica del Cementerio General y la nueva ampliación. El acceso se haría aprovechando el marco existente bajo las vías del ferrocarril, una solución ingeniosa que permitiría salvar el obstáculo de la infraestructura ferroviaria sin nuevas obras de gran envergadura. Esta conexión mejoraría la accesibilidad peatonal interna y favorecería la integración funcional de la sección 21 con el resto del recinto.
En un cementerio que cuenta con más de 200 años de historia y constituye un conjunto arquitectónico de gran valor paisajístico, artístico y cultural , la apuesta por conectar el pasado con las zonas de nueva construcción no es solo una cuestión logística: es también una forma de entender la memoria colectiva como algo que debe seguir creciendo de manera cohesionada. Julio marcará el final de una etapa, pero también el inicio de la siguiente.


