Una copa de ágata del siglo I, custodiada en la Catedral de València desde 1437, vuelve a estar en el centro de la agenda institucional. El Ayuntamiento de València ha aprobado un convenio de colaboración con la Fundación del Santo Cáliz de la Comunidad Valenciana dotado con 100.000 euros, con el objetivo de impulsar la proyección cultural, turística y patrimonial de la reliquia durante el Año Jubilar Eucarístico de 2026. El acuerdo, respaldado por la Junta de Gobierno Local, amplía un primer convenio ya firmado en 2025 y extiende su alcance hasta el próximo mes de noviembre.
No es un esfuerzo menor, ni meramente simbólico. El Santo Cáliz no es solo una pieza de orfebrería medieval: su identificación con el mítico Santo Grial lo ha proyectado más allá de los muros de la Catedral, y frente a versiones legendarias situadas en lugares como Escocia o Francia, el de Valencia es el único que cuenta con una trazabilidad histórica continua y respaldada por documentos. En 2014, el papa Francisco aprobó un jubileo in perpetuum, llamado «Año Jubilar Eucarístico por el Santo Cáliz», a celebrar cada cinco años. El de 2026 es, por tanto, una cita con vocación de permanencia.
Una reliquia con casi seis siglos de historia valenciana
En 1437, la reliquia fue entregada al Cabildo Catedralicio en nombre del rey, como prenda por un préstamo de 40.000 ducados de oro para sus guerras italianas. Desde entonces, salvo los convulsos años de la Guerra Civil española, la pieza no ha abandonado la ciudad. Los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI utilizaron este cáliz al celebrar sus misas multitudinarias durante sus visitas a Valencia. Hoy, con el impulso del Año Jubilar, las instituciones apuestan por convertir esa herencia en motor económico y educativo.
Valencia se ha convertido en un punto de referencia para investigadores, creyentes y turistas, y cada año miles de personas visitan la capilla del Santo Cáliz, lo que ha impulsado el turismo cultural y religioso en la ciudad. El convenio aprobado esta semana busca ordenar y amplificar ese flujo. Según los datos municipales, el Centro de Recepción de Personas Visitantes del Almudín —que actuará como espacio receptor de peregrinos— alcanzó las 200 visitas diarias de media durante 2025.
"El Santo Cáliz no solo forma parte de nuestro patrimonio religioso, también es un símbolo cultural con capacidad de generar conocimiento, turismo de calidad y diálogo internacional" - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación, Tecnología, Agenda Digital y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
El Almudín, primera parada del peregrino del siglo XXI
El centro del Almudín concentrará buena parte de las actuaciones previstas. Además de gestionar la afluencia de visitantes, contará con un espacio reservado para grupos escolares, una medida que persigue un doble objetivo: facilitar las visitas educativas y aliviar la presión sobre la capilla de la Catedral donde se conserva la reliquia. Es, en definitiva, una apuesta por la sostenibilidad del turismo cultural: que más gente pueda ver más y mejor, sin que la masificación deteriore la experiencia ni el patrimonio.
Precisamente en ese centro se puede visitar ya, desde este mismo 29 de mayo, una réplica del capitel de la Lonja Chica de la Catedral de Jaca, una de las piezas más importantes del románico aragonés. El vínculo no es casual: el capitel está estrechamente ligado a la llamada leyenda laurentina, la tradición que narra cómo san Lorenzo, diácono del papa Sixto II en el siglo III, llevó la copa desde Roma hasta Hispania para ponerla a salvo. En 1071, el obispo de Jaca trasladó la reliquia al Monasterio de San Juan de la Peña, un importante centro espiritual y panteón real. Al situar la réplica del capitel en València, el convenio establece un puente físico —y pedagógico— entre los orígenes aragoneses de esa tradición en el siglo XI y el destino final de la reliquia en la Catedral valenciana.
Vivaldi, Mozart, Bach y Mahler al servicio del Grial
La música también tendrá su papel en este año jubilar. El convenio contempla un ciclo de conciertos a cargo de la Filarmónica Hispánica, cuyo próximo concierto está programado para el 9 de junio. El repertorio elegido no es anecdótico: figuran obras como el Stabat Mater de Vivaldi, la Misa de la Coronación de Mozart, el Réquiem de Fauré, la Cuarta Sinfonía de Mahler y la Pasión según San Mateo de Bach. Un recorrido por los grandes hitos de la música sacra occidental que, en conjunto, traza una genealogía sonora del pensamiento espiritual europeo. Las fechas, horarios y espacios del ciclo completo se comunicarán próximamente.
Investigación, cátedra universitaria y simposios internacionales
Más allá del turismo y la cultura, el acuerdo tiene también una dimensión académica de largo alcance. La Fundación del Santo Cáliz impulsará la creación de un centro de estudios, investigación y documentación, la constitución de un consejo científico y el impulso de una cátedra universitaria. A esto se suma la organización de simposios nacionales e internacionales y el patrocinio de publicaciones especializadas. Se trata, en suma, de institucionalizar el conocimiento sobre la reliquia y dotarla de un aparato académico que sostenga su proyección más allá del ciclo jubilar.
El convenio también prevé la coordinación con la Real Hermandad del Santo Cáliz, la Cofradía del Santo Cáliz, el Arzobispado y el Cabildo Catedral de València en los actos vinculados al Año Jubilar. Una articulación de instituciones civiles, eclesiásticas y académicas que refleja el alcance de lo que se quiere construir: no un evento puntual, sino un proyecto sostenido en el tiempo. Desde que el papa Francisco concedió el Año Jubilar del Santo Cáliz en 2014, Valencia es ciudad santa y lo celebra cada cinco años. En 2026, con este convenio sobre la mesa, la ciudad parece decidida a que esa condición se note mucho más allá de sus fronteras.

