Más autobuses, más conductores, más viajeros y el mismo precio en el bolsillo. La Empresa Municipal de Transportes de València cierra el mes de octubre con una noticia que pocos usuarios esperaban en tiempos de inflación sostenida: el billete no subirá en 2027 y la compañía contará con el presupuesto más alto de su historia, 266,6 millones de euros, un 18% más que el ejercicio anterior. En una ciudad que aspira a que el transporte público sea la primera opción de movilidad, la apuesta es tan ambiciosa como concreta.
Un presupuesto en dos capas
El Consejo de Administración de la EMT ha dado luz verde a unas cuentas que funcionan en dos bloques bien diferenciados. El primero es el presupuesto ordinario, cifrado en 199,1 millones de euros, un 6% superior al del ejercicio precedente. El segundo bloque suma 67,5 millones correspondientes al Plan de Inversiones 2024-2028, dotado en su conjunto con 172 millones para renovar autobuses y modernizar las instalaciones de la compañía. Juntos, conforman ese total de 266,6 millones que convierte a 2027 en un año de inflexión para la empresa pública.
"La EMT tendrá un presupuesto de récord de 266 millones para más autobuses y conductores, y otro año más congela el precio del billete." - Jesús Carbonell, concejal de Movilidad y presidente de EMT València
La aportación inicial del Ayuntamiento de València al funcionamiento habitual de la compañía crecerá desde los 93,9 millones de 2026 hasta los 100 millones de euros en 2027, a los que se añadirán otros 15 millones de capital propio municipal destinados a afrontar las inversiones previstas durante el próximo ejercicio. El resto del presupuesto ordinario, unos 77,9 millones, procederá de los ingresos por usuarios, más otros 21,2 millones en concepto de otras fuentes de financiación.
130 millones de viajeros como horizonte
¿De dónde salen esos 77,9 millones previstos en ingresos por pasajeros? De una estimación que Carbonell califica de "conservadora" pero que, vista en perspectiva, revela hasta qué punto la demanda de transporte público en la ciudad no para de crecer. La previsión apunta a 130 millones de usuarios en 2027, frente a los 125 millones con que se espera cerrar 2026, un incremento que no es casual: responde directamente a la ampliación de la oferta.
Las nuevas cuentas permitirán reforzar la plantilla con la contratación de hasta 160 conductores. A ello se suma la incorporación de la práctica totalidad de los vehículos previstos en el Plan Inversor: la compra de 222 nuevos autobuses , de los que 218 estarán operativos a lo largo del ejercicio. Más conductores al volante y más autobuses en ruta es la fórmula que la empresa municipal confía en que se traduzca en frecuencias más cortas, recorridos ampliados y nuevas líneas que lleguen a barrios históricamente mal conectados.
Una flota que envejece hacia la sostenibilidad
Detrás del dato presupuestario hay una transformación física que resulta visible en las calles de la ciudad. Se incorporarán autobuses nuevos eléctricos o híbridos de última generación y se retirarán vehículos antiguos, con lo que la flota pasará de una antigüedad media actual de 9,85 años a los 6,55 años, equiparándose así a la media de edad de las flotas de las grandes ciudades de España como Madrid o Barcelona.
La flota contará con un total de 530 autobuses, de los que 222 serán totalmente nuevos, eléctricos e híbridos de última generación; se habrán retirado un total de 185 vehículos de los más antiguos; se habrán adecuado todas las instalaciones para acoger la totalidad de los vehículos; y se habrán mejorado las frecuencias, además de que la compañía municipal contará con 167 puntos de carga para los autobuses eléctricos. El plan también contempla la apertura de 11 nuevas líneas, la modernización de cocheras y la electrificación de carriles bus.
El precio, congelado: una decisión política en tiempos de coste de vida
En un contexto en que prácticamente todos los servicios públicos han revisado al alza sus tarifas en los últimos ejercicios, la decisión de mantener el precio del billete un año más no es un gesto menor. El Consejo de Administración ha aprobado el mantenimiento sin alzas de las tarifas de todos los títulos propios para el año 2027, lo que significa que los valencianos que opten por el autobús municipal no notarán el peso del presupuesto en su cartera, al menos durante el próximo año.
La pregunta, claro, es si ese equilibrio es sostenible a largo plazo. Por ahora, los números avalan la estrategia: la EMT tiene en marcha un ambicioso plan director de inversiones de más de 171 millones de euros para la renovación de flota e infraestructuras de la compañía municipal de transportes. Un plan que, de cumplirse en los plazos previstos, dibujará en 2028 una red de transporte público notablemente más densa, más limpia y, en teoría, más atractiva que la que heredó el actual equipo de gobierno hace apenas tres años. Si eso se traduce en menos coches privados en las calles de València, la inversión habrá valido cada euro.

