El asfalto que silencia la ciudad: València completa la renovación de la Gran Vía Marqués del Túria con un pavimento que ahorrará 500 toneladas de CO₂ al año

València termina el reasfaltado de la Gran Vía Marqués del Túria con pavimento fonoabsorbente: menos ruido, menos CO₂ y más seguridad vial.

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Gran Vía Marqués del Túria
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Treinta años de grietas, fisuras y baches han quedado atrás en uno de los ejes más transitados de València. Este jueves, la alcaldesa María José Catalá visitó la finalización de las obras de reasfaltado integral de la Gran Vía del Marqués del Túria, una intervención que no solo renueva el pavimento, sino que cambia la experiencia sonora de quienes viven, trabajan o simplemente pasan por allí cada día. La obra ha concluido antes del plazo previsto, lo que en el argot municipal siempre es una buena noticia.

Más de 22.000 metros cuadrados renovados por 1,24 millones de euros

El proyecto, adjudicado a la empresa Pavasal por 1.240.614,21 euros, ha abarcado 22.126 metros cuadrados de calzada en el tramo comprendido entre la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia de la avenida del Regne de València con la calle Russafa. Si se suma la mejora y renovación de la red de saneamiento ejecutada previamente en varios tramos —entre la calle Jorge Juan y la plaza de Amèrica, y entre la calle Císcar y la plaza de Cánovas del Castillo—, la inversión total del Ayuntamiento en modernizar las infraestructuras de esta arteria supera los 1,8 millones de euros.

La actuación eliminó grietas, hundimientos y oquedades de un pavimento cuyo deterioro afectaba tanto a la circulación como al descanso de los vecinos. Además del reasfaltado, los trabajos incluyeron la renovación y realineación de rigolas, imbornales y sistemas de drenaje para evitar la acumulación de agua de lluvia en puntos conflictivos. La ejecución simultánea con dos máquinas asfaltadoras permitió obtener una capa de rodadura homogénea y acortar los tiempos de obra.

"Esta era una actuación necesaria en una de las vías más transitadas de València. Hemos querido utilizar un pavimento más seguro y sostenible para mejorar la calidad de vida del vecindario" - María José Catalá, alcaldesa de València

Un asfalto que no solo tapa baches: silencia el tráfico y reduce emisiones

La gran apuesta de esta renovación no es el asfalto en sí, sino el tipo de asfalto. El microaglomerado de granulación discontinua —nombre técnico del pavimento fonoabsorbente— se extiende en capas de tres centímetros de grosor y, gracias al mayor espacio existente entre sus áridos, absorbe parte del ruido generado por los automóviles al pasar. En el caso de la Gran Vía, la reducción prometida alcanza los 10 decibelios. El dato puede sonar abstracto, pero tiene una traducción cotidiana: en acústica, cada 3 decibelios corresponden al doble o a la mitad de la intensidad sonora, de modo que reducir 10 decibelios equivale en la práctica a percibir el tráfico como si circulasen la mitad de los coches.

Pero el beneficio no se detiene en el oído. Con estas mezclas es posible lograr reducciones de entre el 20% y el 25% en las emisiones de CO₂ vinculadas a la circulación. Sumando todas las actuaciones en marcha en la ciudad, la alcaldesa Catalá cifró el impacto global: la instalación de más de 130.000 metros cuadrados de este tipo de firme en distintos puntos de València supondrá un ahorro cercano a 500 toneladas de CO₂ al año.

El asfalto fonoabsorbente está fabricado con un compuesto de caucho triturado procedente del reciclaje de neumáticos usados y grava, y se extiende en capas de tan solo tres centímetros de grosor. No es una tecnología nueva — Madrid comenzó a apostar por este tipo de pavimentos en 2003 —, pero su despliegue masivo en las grandes arterias urbanas sí representa un salto cualitativo en la política de movilidad sostenible de muchas ciudades españolas.

Hay, sin embargo, un matiz técnico relevante: el pavimento fonoabsorbente no se ha extendido en el carril bus. Las frenadas y arrancadas continuas de los autobuses pueden dañar la mezcla y reducir tanto su rendimiento acústico como su durabilidad, por lo que en ese carril se empleó asfalto convencional. Una excepción menor que no empaña el resultado global.

Obras nocturnas y por fases para no colapsar la ciudad

Renovar a fondo una de las grandes vías de una ciudad mientras la vida sigue a pleno rendimiento no es tarea sencilla. La actuación comenzó tras la finalización del curso escolar y se organizó por fases, manzanas y lados de la vía para reducir las afecciones al tráfico y al comercio de la zona. Las tareas más ruidosas —fresado y asfaltado— se desarrollaron principalmente por la noche, mientras que durante el día se mantuvo la circulación siempre que el avance de las obras lo permitió. La recepción anticipada de los trabajos es el mejor indicador de que la planificación funcionó.

La Gran Vía, punto de partida de una estrategia más ambiciosa

Esta intervención no es un caso aislado. El Ayuntamiento de València impulsa más de 130.000 metros cuadrados de pavimento fonoabsorbente en distintos puntos de la ciudad, una apuesta que convierte a la capital valenciana en una de las urbes españolas con mayor extensión de este tipo de firme. Al tramo de la Gran Vía se suman la calle de Colón, el eje Pérez Galdós-Giorgeta, la avenida de les Corts Valencianes, la calle General Avilés en Campanar y el PAI de Malilla Sur. Solo en la calle de Colón se instalarán 12.000 metros cuadrados de asfalto fonoabsorbente dentro de una superficie total de actuación de 21.900 metros cuadrados.

En tiempos en que las ciudades buscan fórmulas para combatir a la vez la contaminación acústica y las emisiones de carbono, cambiar el tipo de asfalto en las grandes avenidas resulta ser una solución discreta pero eficaz: no requiere expulsar coches, no necesita grandes infraestructuras y sus beneficios son inmediatos para quien vive en la planta baja de una avenida con miles de vehículos diarios. La Gran Vía Marqués del Túria estrena firme después de más de tres décadas, y sus vecinos podrán notarlo desde el primer día: menos ruido, menos vibraciones y, aunque no se perciba a simple vista, menos CO₂ en el aire.