La madrugada del viernes 25 de septiembre dejó una imagen difícil de justificar: 34 jardineras del Pont de les Flors Alcaldessa Rita Barberá de Valencia aparecieron dañadas mientras el Ayuntamiento tenía en marcha precisamente una renovación integral del espacio. Alguien decidió destrozar uno de los rincones más reconocibles de la ciudad en el peor momento posible: cuando los operarios ya habían comenzado a trabajar para devolverle su mejor aspecto.
Un puente que lleva las flores en el nombre, y en la historia
El Pont de les Flors no es un puente cualquiera. Cruza el antiguo cauce del Turia separando los tramos IX y X del Jardín del Turia, y fue inaugurado en 2002, siendo obra del ingeniero Manuel Biedma. Lo que lo distingue de cualquier otro puente de la ciudad es su identidad vegetal: siempre se encuentra adornado por flores, las cuales se cambian cuatro o más veces al año dependiendo de la época y las festividades que se celebren. Una costumbre que, con los años, lo ha convertido en algo más que infraestructura: es una tarjeta postal viva, un homenaje permanente a la máxima del pasodoble valenciano que reza que Valencia es la tierra de las flores.
Con el paso del tiempo, el puente ha evolucionado hasta convertirse en un referente turístico y en un lugar querido por los vecinos, desde el que se contemplan las frondosas vistas del Jardín del Turia. No es de extrañar, pues, que cualquier daño sobre él golpee también al orgullo colectivo de la ciudad.
66.000 euros de inversión y una renovación que alguien quiso truncar
La Concejalía de Parques y Jardines había puesto en marcha en septiembre los trabajos de renovación integral del puente: nuevas jardineras, sustrato renovado, sistema de riego actualizado y plantación de geranios. Una intervención planificada con criterio técnico, programada expresamente para después del verano, el momento más favorable para el correcto enraizamiento y la supervivencia de las nuevas plantas. El plazo de finalización estaba previsto entre la última semana de septiembre y la primera de octubre. Todo cuadraba. Hasta que llegó la madrugada del viernes.
La concejala de Parques y Jardines, Mónica Gil, no escondió su indignación ante lo ocurrido:
"Es absolutamente lamentable que, mientras el Ayuntamiento está realizando una inversión para renovar por completo el puente y garantizar que vuelva a lucir en las mejores condiciones, haya quien se dedique a destrozarlo" - Mónica Gil, concejala de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia
La concejala fue también contundente sobre las consecuencias prácticas del incidente: el daño en 34 jardineras puede obligar a reencargar el material y provocar un retraso en los plazos, aunque desde el Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines Singulares trabajan para minimizar el impacto y mantener, en la medida de lo posible, la fecha prevista de finalización.
Un coste que pagamos todos
El mensaje del Ayuntamiento es claro: los actos de vandalismo sobre el patrimonio urbano no son un asunto abstracto. Los más de 66.000 euros invertidos en la renovación del puente son dinero público, y el daño causado repercute directamente en todos los ciudadanos, tanto en el bolsillo colectivo como en el disfrute del espacio. Gil lo resumió sin ambages: "El Ayuntamiento está haciendo una inversión de más de 66.000 euros en renovar por completo este puente y actos como el de esta madrugada nos afectan a todos los ciudadanos".
El Ayuntamiento ha denunciado los hechos y ha dejado claro que no cederá ante este tipo de episodios:
"No vamos a permitir que un acto vandálico altere una actuación que tiene como objetivo recuperar y garantizar el buen estado de uno de los espacios más emblemáticos de Valencia" - Mónica Gil, concejala de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia
No es la primera vez que el Pont de les Flors sufre las consecuencias de actos malintencionados. Durante anteriores ciclos de mantenimiento ya hubo que sustituir ejemplares vegetales a causa de robos y otras incidencias. La historia, al parecer, se repite. La diferencia esta vez es que el vandalismo ha llegado justo en el momento en que el puente estaba siendo cuidado con más esmero que nunca, lo que convierte el gesto en algo especialmente difícil de entender. Mientras los operarios trabajaban para devolver la vida y el color a uno de los iconos de Valencia, alguien eligió exactamente ese momento para arrebatárselo.

