Carlos de Cózar (Cámara Valencia): "Brainova permitirá anticipar el futuro digital de las empresas"

Desde Cámara Valencia, Carlos de Cózar impulsa TICNegocios para acercar la digitalización y la innovación a las pymes, mientras trabaja en Brainova, una herramienta para medir su madurez digital y orientar su evolución futura

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Carlos de Cózar, Cámara Valencia
Carlos de Cózar, Cámara Valencia
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Carlos de Cózar llegó a Cámara Valencia desde el ámbito de la informática, pero su trayectoria pronto tomó una dirección más cercana al negocio y a las necesidades de las empresas. En 2011, la desaparición de una importante fuente de ingresos de las cámaras de comercio obligó a replantear el modelo de trabajo. De aquella búsqueda de nuevas oportunidades nació TICNegocios, una iniciativa que conecta a las pymes con asesoramiento, formación, recursos, financiación y proveedores tecnológicos, y cuyo modelo se ha extendido a otras cámaras.

Desde su responsabilidad en el área TIC de Cámara Valencia, De Cózar trabaja tanto en la transformación digital de la propia institución como en el desarrollo de servicios para el tejido empresarial. También impulsa GoDigital, el encuentro que ha celebrado su octava edición con el objetivo de acercar la tecnología a las pymes y ayudarles a distinguir qué soluciones pueden mejorar realmente su competitividad. Inteligencia artificial, ciberseguridad, innovación y financiación forman parte de una conversación que también mira al futuro, con proyectos como Brainova, la plataforma con la que buscan medir la madurez digital de las empresas.

Escuela de negocios, Cámara Valencia
Escuela de negocios, Cámara Valencia

 

Tu formación es informática, pero siempre has mostrado una vocación más orientada al negocio y a la gestión de proyectos. ¿Cómo se produjo esa evolución profesional y qué circunstancias te llevaron a impulsar TICNegocios?

Mis estudios son de informática, en la Universidad Politécnica, pero siempre he tenido una vocación más hacia el negocio que hacia la parte tecnológica pura. Me interesaba la gestión de proyectos y dar servicio a las empresas.

En 2011 ocurrió algo que nos hizo movilizarnos. Las cámaras vivíamos fundamentalmente de unas cuotas que pagaban obligatoriamente las empresas, y esa fuente de ingresos desapareció. En dos años pasamos de tener un presupuesto alto a uno muy bajo, con recortes de gastos y despidos.

Aprovechando que me gustaba todo lo relacionado con el servicio a las empresas y el negocio, hice una batida por toda España para buscar posibles proyectos. Así nació TICNegocios, con el objetivo de prestar servicios para que las empresas fueran más digitales e innovadoras. Al principio el foco estaba en la digitalización, pero poco a poco lo hemos ampliado hacia la innovación. Hoy lo definiría como un concentrador de servicios de la Cámara, un 360 para las empresas.

Ofrecemos contenidos, casos de éxito, pódcast, vídeos e informes; asesoramiento para que las empresas tengan un plan; formación; servicios de empleo para contratar perfiles tecnológicos; información sobre ayudas y financiación. Y, para cerrar el círculo, tenemos un ecosistema de 43 partners tecnológicos que ponemos en contacto con las empresas para resolver sus necesidades.

¿Cómo se organiza el área TIC de Cámara Valencia y de qué manera combina la modernización interna de la institución con el desarrollo de servicios que aporten valor a las empresas?

El área tiene distintas unidades. Una es la de infraestructuras, lo que antiguamente era informática, desde el mantenimiento hasta el servicio de asistencia al personal. También trabajamos en sistemas de información, ciberseguridad, inteligencia artificial y todo lo relacionado con la web.

Siempre hemos funcionado desde una perspectiva muy de negocio. La tecnología ha estado vinculada a aportar valor directo a la Cámara. La institución trabaja en ámbitos muy amplios, como formación, internacionalización, competitividad, empleo y emprendimiento. Tenemos necesidades transversales y otras más específicas de cada área, y cada año definimos proyectos estratégicos, además de las tareas de mantenimiento y soporte.

Desde hace muchos años estamos en el comité de dirección, lo que me permite vivir desde dentro lo que ocurre en el negocio. Intentamos mantener esa visión de aportar valor a la organización.

En ciberseguridad, por ejemplo, hemos incorporado un SOC, un centro de monitorización en tiempo real que permite detectar problemas y actuar más rápidamente. En inteligencia artificial hemos pasado de una etapa de experimentación a otra de implantación de proyectos concretos, como mejorar la atención al cliente mediante un call center que responde automáticamente a determinadas consultas o mejorar la segmentación de la base de datos de la Cámara.

También trabajamos en la automatización de procesos. Llevamos muchos proyectos públicos y hay tareas muy manuales que pueden hacerse de forma más automática mediante la tecnología.

TICNegocios ha llevado su modelo a otras cámaras de comercio. ¿Qué tiene de particular esta fórmula y cómo medís si los servicios que ofrecéis mejoran realmente la competitividad de las empresas?

Empezamos hace diez años y, al año y medio, ya entró una primera cámara que quería hacer lo mismo. Entonces empezamos a actuar casi como una franquicia, poniendo en marcha TICNegocios en otras demarcaciones.

Hay cámaras que trabajan fundamentalmente en la gestión de programas públicos y ayudas. En Cámara Valencia, después de aquel momento difícil de 2011, tuvimos que plantearnos qué podíamos hacer desde una perspectiva privada, porque no podíamos vivir solo de lo público.

TICNegocios es un producto privado porque tenemos ingresos de los servicios que proporcionamos a los partners tecnológicos: visibilidad, generación de contactos, homologación y networking. Las cámaras que trabajan con nosotros también pagan por el servicio.

Algunas utilizan TICNegocios como escaparate y concentrador de sus iniciativas de digitalización. Otras incorporan el ecosistema de partners para cubrir las necesidades de las empresas con proveedores tecnológicos. Depende del tamaño de cada cámara y de sus posibilidades de generar ingresos.

Para medir los servicios tenemos indicadores. En la oficina de transformación digital, por ejemplo, contabilizamos las consultas y los asesoramientos, aunque no siempre sabemos qué ha ocurrido después con la empresa y si realmente ha mejorado.

Por eso tenemos un proyecto que se llama Brainova, una plataforma que mide la madurez digital de las empresas valencianas y españolas. A través de distintos indicadores, buscamos conocer cómo evoluciona la digitalización desde una perspectiva más amplia. También hacemos encuestas de satisfacción y, en general, los servicios que prestamos están bien valorados.

GoDigital ha celebrado su octava edición con más de 70 ponentes y contenidos sobre inteligencia artificial, ciberseguridad, industria 4.0 e innovación. ¿Cómo ha evolucionado el encuentro y qué impacto busca generar en las pymes?

GoDigital nació con la vocación de ser el evento de referencia para las pymes. La Cámara es una corporación transversal y nuestros clientes son todas las empresas, independientemente de su tamaño o sector.

Cuando empezamos, vimos que había muchos eventos en el mercado, pero generalmente estaban dirigidos a grandes empresas. Las pymes y, sobre todo, las micropymes, que representan una parte muy importante del tejido empresarial, podían sentirse alejadas de ellos. GoDigital nació hace ocho años con ese espíritu: que las protagonistas fueran las personas de las pymes, aunque también hay espacio para las grandes empresas.

Los contenidos evolucionan para adaptarse a las necesidades de cada momento. Este año el concepto era Lumen: dar luz en medio de todo lo que está ocurriendo en el ámbito tecnológico.

Medimos las inscripciones, la asistencia, la interacción en redes sociales y la satisfacción mediante encuestas. Después hacemos un resumen con los impactos del evento. Siempre intentamos mejorar respecto a las ediciones anteriores.  Estoy bastante satisfecho con esta edición porque ha habido espacio para desarrollar bien las actividades, con cinco escenarios simultáneos de contenidos y una zona de showroom para los partners. El feedback que recibimos, tanto directamente como a través de las encuestas, es muy bueno.

 GoDigital 2026, fotografía de luiscarbxnell
GoDigital 2026, fotografía de luiscarbxnell

La alianza con ITI ha reforzado la dimensión de investigación aplicada e innovación de GoDigital. ¿Qué aporta esta colaboración y por qué consideras importante concentrar esfuerzos en lugar de multiplicar los eventos tecnológicos?

Ha habido dos factores. Uno es la aportación de ITI en el ámbito de la investigación y la innovación aplicada. Es un instituto tecnológico de referencia y queríamos sumar esa experiencia.

La otra cuestión es que a veces hay varios eventos de temática parecida en la ciudad y eso dispersa a los clientes. Siempre he pensado que deberíamos intentar aunar esfuerzos y hacer menos eventos, pero más potentes, en lugar de tener tantos encuentros atomizados.

Con ITI nos llevamos muy bien y nos hemos puesto de acuerdo. Queremos cambiar las fechas porque septiembre y octubre concentran muchos eventos, y la idea es llevar GoDigital a junio. La próxima edición será más pequeña, porque no tendremos capacidad para organizar un evento de este calibre con menos meses de preparación. Después, para la décima edición, retomaremos una dimensión mayor.

La inteligencia artificial está cambiando la forma de trabajar de las empresas. Si una pyme valenciana te pidiera consejo hoy, ¿qué pasos debería dar para aprovecharla sin invertir en proyectos que no aporten valor?

Antes nos costaba mucho convencer a las empresas de que tenían que digitalizarse. Lo veían como un gasto o una inversión. Creo que la COVID fue un punto de inflexión, porque la gente tuvo que conectarse y utilizar herramientas de reuniones. Eso cambió la percepción de la digitalización. Ahora la inteligencia artificial es el otro gran impulso.

Yo les diría que tienen que ver cómo la inteligencia artificial puede hacerlas más competitivas. Deben analizar las diferentes áreas en las que puede ayudarles: los clientes, la producción, la productividad personal o la gestión. Se puede aplicar en casi todos los ámbitos, pero hay que identificar dónde aporta valor.

Después, hay que experimentar con pequeños proyectos piloto. No hay que meterse en un macroproyecto que sea como un Everest que nunca vas a poder subir. Hay que empezar con proyectos pequeños y, si te equivocas, procurar que hayas perdido lo menos posible. Probar, aprender y priorizar.

Puedes mejorar el servicio de atención al cliente incorporando un call center con IA o mejorar la base de datos para hacer campañas más eficaces. En cada ámbito hay multitud de posibilidades.

Inteligencia artificial en la contabilidad. Imagen de Scott Graham en Unsplash
Inteligencia artificial en la contabilidad. Imagen de Scott Graham en Unsplash

¿Cómo ha cambiado la actitud de los trabajadores ante la inteligencia artificial? ¿Habéis pasado de encontrar reticencias a recibir peticiones para incorporar nuevas herramientas?

Sí, los usuarios nos piden herramientas. No lo veo con tanto miedo, aunque supongo que habrá personas, sobre todo las que hacen tareas más repetitivas, que pueden tener más preocupación.

Ahora estamos buscando el equilibrio entre la legalidad y la productividad. El contexto legal va a condicionarnos bastante. Por ejemplo, hay que tener cuidado con subir datos sensibles a herramientas de inteligencia artificial.

Hemos hecho muchas sesiones con el personal para evitar ese tipo de actuaciones. Seguramente tendremos que incorporar soluciones que nos permitan cumplir con la legalidad y no tener problemas en el futuro. Todo el mundo está utilizando estas herramientas, pero hay que hacerlo con cuidado.

¿Qué proyectos estratégicos tienes entre manos y cuáles te gustaría que marcaran la evolución de los servicios de Cámara Valencia en los próximos años?

A corto plazo tenemos tres proyectos estratégicos. Uno es extender la filosofía de verticales de TICNegocios a otros ámbitos de la Cámara, como la internacionalización, la sostenibilidad o el empleo. Todos tienen un esquema parecido, con recursos, contenidos y asesoramiento. La Cámara está construyendo esa especialización por verticales.

Otro proyecto es un servicio de financiación para las empresas. Hemos analizado los servicios que existen para pymes, tanto de financiación pública como privada, y los proveedores que ofrecen esas soluciones. Queremos crear un entorno con contenidos, recursos, formación, webinars y un ecosistema de partners que ayude a resolver los problemas de financiación.

Uno de los grandes problemas de las pymes es que, por falta de tiempo y recursos, no dedican a la financiación de la empresa la atención que requiere. Hace falta un control férreo de la financiación. Es uno de los proyectos que esperamos que vea la luz a final de año y al que auguro un buen recorrido.

El tercer proyecto es Brainova, la plataforma que mide la madurez digital de las empresas. Estamos definiendo dimensiones e indicadores relacionados con recursos humanos, infraestructuras y otros ámbitos. Queremos saber cómo están las empresas en distintos territorios y compararlas con las referencias europeas.

Es un proyecto complicado, pero muy interesante. La inteligencia artificial también tiene un papel, porque queremos que sea dinámico. La tecnología nos permite recoger información de múltiples sistemas, integrarla y generar índices. Antes esto habría sido impensable: se hacían encuestas por teléfono y se elaboraba un informe cada año.

Brainova aspira a medir la madurez digital de las empresas. ¿Está pensado únicamente para el sector tecnológico o podrá servir para comparar compañías de cualquier actividad?

Está pensado para medir la madurez digital de cualquier empresa, no solo del sector digital o tecnológico.

Lo interesante sería que una empresa pudiera compararse con otras de su sector y con las referencias europeas. Nos está costando conseguir información normalizada, porque hay pocos datos y no siempre se pueden comparar. Queremos saber, por ejemplo, cómo estamos en el uso de la inteligencia artificial respecto a los países que están más avanzados.

A corto plazo, Brainova servirá sobre todo a investigadores y administraciones. A medio plazo nos gustaría que fuera una herramienta también para las empresas, aunque para eso necesitamos conseguir información y que las compañías estén dispuestas a compartirla.

¿Cuándo estará disponible la primera versión de Brainova y qué información ofrecerá a las empresas y a las administraciones?

Vamos a lanzar el MVP, el producto mínimo viable, a final de año. Va a medir como mínimo 35 indicadores agrupados en siete dimensiones. Permitirá obtener el índice de Brainova y comparar cómo está una empresa o un territorio en relación con otros.

Más adelante nos gustaría que cada empresa pudiera compararse individualmente, pero eso depende de la información que consigamos y de que las empresas estén dispuestas a compartirla.