Beatriz Blanco y Julia Vizcayno, nuevas falleras mayores de València para 2027: "Ser fallera mayor es ser el corazón de toda una ciudad"

La alcaldesa María José Catalá proclama a las nuevas falleras mayores de València 2027 en un acto en el Ayuntamiento.

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Falleras Mayores de Valencia 2027
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València ya tiene cara y nombre para las Fallas de 2027. La alcaldesa María José Catalá proclamó este miércoles oficialmente a Beatriz Blanco Tamarit como fallera mayor de València y a Julia Vizcayno Orero como fallera mayor infantil, en un acto celebrado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento que, cada año, convierte una ceremonia institucional en algo mucho más parecido a una declaración de amor colectivo hacia la ciudad.

Un reinado que comienza con una frase para el recuerdo

La proclamación no dejó lugar a dudas sobre el tono del discurso. Catalá arrancó su intervención con una frase directa y cargada de emoción: "Ahora sí, ahora ya podemos decirlo: València ya tiene a las Falleras Mayores 2027". Y desde ese momento, el acto fue mucho más que un trámite oficial. La alcaldesa invitó a las nuevas representantes a asumir su cargo "con ilusión, orgullo y compromiso con las tradiciones valencianas", dejando claro que el papel de una fallera mayor no se mide en actos protocolarios, sino en lo que significa para quienes las miran.

"Ser fallera mayor de València es ser el corazón de toda una ciudad" - María José Catalá, alcaldesa de València

Beatriz Blanco Tamarit llega al cargo desde la comisión Castelló-Sogorb, con un perfil marcado por el compromiso con las tradiciones y la voluntad, según destacó la propia alcaldesa, de desempeñar el cargo "desde el corazón". Julia Vizcayno Orero, por su parte, escribe historia al convertirse en la primera fallera mayor infantil de València procedente del Canyamelar. Sus raíces en el barrio del Marítimo, su vinculación con la comisión Rosari-Plaça Calabuig y su participación en la Semana Santa Marinera dibujan el retrato de una niña que lleva Valencia cosida a la piel desde pequeña.

Más que un símbolo: un referente para las nuevas generaciones

Catalá fue explícita al reivindicar la dimensión de liderazgo femenino que encarnan ambas representantes. Las definió como "mujeres valientes, formadas y comprometidas con su ciudad y sus tradiciones", y pidió a los valencianos que las cuiden y las respeten como muestra de estima hacia la propia ciudad. No es una petición menor: las falleras mayores recorren decenas de actos a lo largo de todo el año, ejercen de embajadoras fuera de la comunidad y cargan con la responsabilidad de representar una fiesta que moviliza a más de 128.000 falleros y falleras repartidos en 382 comisiones.

"No sois solo Fallas: sois València; y eso os tiene que llenar el corazón de alegría y de orgullo", les dijo la alcaldesa. Una frase que resume bien la naturaleza paradójica del cargo: ser, al mismo tiempo, una persona concreta con su historia y su barrio, y la encarnación simbólica de toda una ciudad.

El adiós a Carmen Prades y Marta Mercader

Todo nuevo reinado implica un cierre. Catalá dedicó palabras de agradecimiento a las falleras mayores salientes, Carmen Prades y Marta Mercader, reconociendo el "ejemplo de autenticidad, humanidad y generosidad" que han ofrecido durante su año de representación junto a sus respectivas cortes de honor. La alcaldesa destacó especialmente el legado de esperanza de las cortes de 2026, que utilizaron la visibilidad de la fiesta para trasladar mensajes de solidaridad hacia quienes más lo necesitan.

"Gracias por haber sido vosotras mismas. Gracias por haber sido la mejor versión de València" - María José Catalá, alcaldesa de València

Es una constante en los últimos años: las falleras mayores no solo representan la fiesta, sino que la convierten en altavoz de causas sociales. Una evolución que dice mucho sobre cómo la tradición puede adaptarse sin perder su esencia.

Un aniversario que llega en el momento oportuno

El nuevo reinado arranca además con una efeméride en el horizonte. Fue el 30 de noviembre de 2016 cuando la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en una reunión celebrada en Addis Abeba (Etiopía), aprobó la candidatura de las Fallas de València para su inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este año se cumple, por tanto, una década de aquel reconocimiento.

No es un detalle menor que la propia Catalá fuera, en aquel momento, consellera de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, y que el Ayuntamiento de València, la Junta Central Fallera y la Generalitat intervinieran conjuntamente en aquella candidatura. La alcaldesa tiene, en ese sentido, una relación personal con ese hito histórico que va más allá del cargo que ocupa hoy.

El décimo aniversario del reconocimiento UNESCO, que se conmemorará el próximo 30 de noviembre, coincide con el inicio de un reinado que tendrá que estar a la altura de la efeméride. Catalá lo resumió con una idea que funciona casi como un programa de gobierno cultural: "Cuidar a quienes hacen posible la fiesta es cuidar de nuestra identidad".

Una fiesta hecha de muchas manos

La alcaldesa cerró su intervención poniendo en valor el trabajo colectivo que sostiene las Fallas desde sus cimientos: artistas falleros, pirotécnicos, orfebres, indumentaristas, músicos, floristas y las familias y comisiones que año tras año mantienen viva la llama de la tradición. Las Fallas son mucho más que una cita en el calendario: la ciudad se transforma en un escenario efímero donde tradición, sátira y arte se funden en una celebración colectiva sin igual. Y detrás de esa transformación hay miles de personas cuyo trabajo rara vez aparece en los titulares, pero sin las cuales no habría fiesta posible.

Beatriz Blanco y Julia Vizcayno tienen por delante un año intenso, repleto de actos, viajes y responsabilidades. Pero también de algo que pocas experiencias vitales pueden ofrecer: la oportunidad de representar, durante doce meses, el corazón de una ciudad que lleva siglos aprendiendo a reinventarse cada vez que prende la mecha.